Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Alcoy, Alicante. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Alcoy: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Alcoy» o «Verisure Alcoy», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Alcoy está a 561 metros de altitud, en un terreno con desniveles muy marcados. No es un detalle turístico: condiciona cómo se construyó la ciudad y, de rebote, cómo se entra en las casas. Aquí un edificio puede tener cuatro alturas por una cara y seis por la otra, y lo que en la calle principal es un segundo piso, por la parte trasera queda a un salto del suelo.
Esa geometría desordena todas las ideas heredadas sobre seguridad. La creencia de que «a partir del primero ya no suben» se cae en cuanto miras un edificio alcoyano desde el lado que no da a la fachada noble. Por eso, en Alcoy, lo primero que hay que mirar no es el plano de tu vivienda: es la altura real de cada ventana respecto a lo que tiene detrás, debajo y al lado.
Buena parte de las viviendas de la ciudad están en edificios levantados hace décadas, en una ciudad con larga tradición industrial y un casco urbano consolidado desde hace mucho. Muchos se han rehabilitado por dentro; otros conservan las carpinterías, las puertas y los cierres originales.
Una puerta antigua con un bombín de hace treinta años no aguanta lo mismo que una actual, y una ventana de madera con herrajes cansados cede en silencio. Esto no significa que haya que cambiarlo todo. Significa que en una vivienda así el sistema tiene que detectar antes, no después: cuando alguien está manipulando la abertura, y no cuando ya está paseando por el pasillo.
Con 61.468 habitantes y una densidad de 473,2 personas por kilómetro cuadrado repartidos en un núcleo urbano compacto, la mayoría de alcoyanos vive en vertical. Y en vertical el punto crítico no es la calle: es el rellano.
Dentro de un edificio nadie pregunta nada. El portal se abre veinte veces cada mañana entre repartos, visitas y vecinos que salen a trabajar. Una vez arriba, quien fuerza una puerta trabaja resguardado de la lluvia, del viento y de las miradas, y con tiempo por delante si el edificio se vacía a primera hora. Blindar el portal ayuda poco; lo que aporta de verdad es que la propia vivienda detecte y avise sola.
Y hay un matiz que en Alcoy se repite mucho: los bajos y entresuelos. Una vivienda a pie de calle tiene la puerta y las ventanas al alcance de cualquiera que pase, pero también suele ser la que menos se protege, porque el propietario da por hecho que «se ve desde la calle». Se ve durante diez segundos, los que tarda alguien en pasar de largo.
A esta altitud el invierno se nota. La vida se hace más de puertas adentro, las persianas bajan pronto y las ventanas se abren menos. Eso, curiosamente, tiene un lado bueno y otro malo para la seguridad de tu casa.
El lado bueno es que hay más gente en casa por la tarde. El malo es que las rutinas se vuelven muy predecibles: se sale a la misma hora, se vuelve a la misma hora y en enero la calle está desierta a media mañana. Cualquiera que observe un portal durante tres días sabe exactamente cuándo el edificio está vacío. La única forma de romper esa previsibilidad no es cambiar tu vida, es que la casa esté protegida precisamente en esas horas.
En una ciudad como Alcoy, con comunidades estables y gente que lleva media vida en el mismo edificio, existe una confianza real entre vecinos. Es algo bueno y conviene no perderlo. Pero conviene también no confundirlo con protección.
La vigilancia natural funciona cuando alguien está en casa, mira por la ventana y reconoce quién sube. En un edificio en el que a las nueve y media de la mañana no queda nadie, esa vigilancia sencillamente no existe durante seis o siete horas seguidas. Y el momento cómodo para entrar en una vivienda no es la madrugada con una linterna: es el horario laboral, cuando la escalera está vacía y un desconocido con una bolsa parece un repartidor más.
Además, avisar a un vecino de que te vas una semana ayuda a que recoja el correo, no a que oiga una puerta forzándose desde su trabajo. La protección tiene que estar en la casa, no en la agenda de otra persona.
El término municipal mide 129,9 kilómetros cuadrados, y una parte importante no es urbana. Ahí hay viviendas separadas, casas de campo y construcciones a las que no se llega andando desde el centro.
En esas casas el problema es otro: nadie oye nada. Una sirena en mitad del campo no moviliza a ningún vecino, porque no hay vecino a quien movilizar. La protección útil ahí no consiste en hacer más ruido, sino en que la señal salga del municipio y llegue a una central que verifica y avisa a la policía. Ese es el punto en el que un sistema conectado se separa de una alarma que solo pita.
Alcoy es la ciudad grande de un entorno de municipios diminutos. Cocentaina está a 5,9 km, Benilloba a 7,2, Benifallim a 7,5 con apenas 130 habitantes, l'Alqueria d'Asnar a 9,2 y Agres a 9,8. También tienes Muro de Alcoy a 9,6 kilómetros.
Esa red de pueblos crea un movimiento constante de coches entre localidades a todas horas. Para ti significa comodidad. Para quien no vive aquí significa que puede estar a diez minutos de tres municipios distintos, y eso convierte a toda la comarca en una zona de paso, no en un rincón apartado.
Un sistema que salta sin motivo acaba desconectado en tres meses. Es el final habitual de las instalaciones mal planteadas: la mascota, la ventana que vibra, el detector puesto donde no tocaba.
Por eso la parte importante no es la sirena, es la verificación. Cuando el equipo comunica un salto, la central receptora comprueba qué está pasando en la vivienda en ese mismo momento. Si hay indicios de intrusión, se avisa a la policía y a ti. Si ha sido un despiste, se cierra ahí y no se moviliza a nadie. Un sistema en el que puedes confiar es un sistema que se queda encendido, y uno encendido es el único que sirve para algo.
Antes de proponer nada se estudia lo concreto. Estas son las preguntas que de verdad cambian la configuración:
De ahí sale el número de detectores y los puntos donde se colocan. No de un paquete cerrado.
Securitas Direct, que hoy opera comercialmente en España como Verisure, no vende solo el equipo de la pared. Lo que se contrata es un servicio:
El servicio arranca desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. El importe final depende de la vivienda: no cuesta lo mismo un piso de dos habitaciones en el centro que una casa fuera del núcleo con varios accesos.
Solo trabajamos por formulario. Déjanos tu teléfono y te llamamos en menos de 24 horas laborables. Nos cuentas cómo es tu casa y qué te preocupa, y a partir de ahí se plantea la configuración y se te da un precio por escrito.
No. Los equipos son inalámbricos y se fijan sin necesidad de rozas ni canalizaciones, algo especialmente útil en edificios antiguos como muchos de los de Alcoy, donde picar una pared es un problema.
Cuenta, y mucho. En una ciudad con los desniveles de Alcoy es una situación frecuente. En el estudio previo se mira la altura real de cada abertura respecto al terreno y a las cubiertas contiguas, no la planta que figura en la escritura.
Sí. La comunicación con la central es propia e inalámbrica y no depende de tu wifi ni de la línea fija. En vivienda aislada es justo lo que marca la diferencia, porque el aviso tiene que salir de la casa sin depender de que alguien lo oiga.
No. Los elementos van instalados en el interior de la vivienda y están preparados para funcionar con normalidad. Además, el sistema se supervisa y avisa si algún componente deja de responder.
Sí. Securitas Direct pasó a operar en España bajo la marca comercial Verisure. Misma compañía, misma central receptora y mismo servicio; lo que cambió fue el nombre.
Ayuda, pero no protege. Tus vecinos también trabajan y el edificio se queda vacío en horario laboral, justo la franja en la que una casa vacía no tiene a nadie que se entere de nada. Lo que sí funciona es que la vivienda detecte sola y que una central verifique el salto en el momento.
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. Incluye conexión 24/7 con central receptora, aviso a policía, mantenimiento, servicio técnico y app. El importe definitivo lo conoces por escrito antes de contratar.
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