Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Valencia. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Valencia: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Valencia» o «Verisure Valencia», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Aquí hay un dato que casi nadie tiene en la cabeza: el término municipal de Valencia mide 134,7 km², y la ciudad compacta —la que uno recorre a pie o en bici— ocupa solo una parte. El resto es huerta, campo, caminos y pequeños núcleos de población que pertenecen al Ayuntamiento de Valencia aunque no lo parezcan cuando estás allí.
En esos 134,7 km² viven 840.792 personas. La división da 6.242 habitantes por kilómetro cuadrado, y esa media esconde justo lo que importa: hay zonas de Valencia donde la gente se amontona en vertical y zonas donde una casa está sola entre campos de cultivo, con el vecino más próximo a doscientos metros.
La ciudad está a 15 metros de altitud, en plano, abierta al mar por el este y a la huerta por todo lo demás. Si vives aquí y estás pensando en poner una alarma, lo primero es situarte: no protege igual quien tiene tres puertas de por medio antes de llegar a su casa que quien tiene su parcela dando a un camino.
Valencia tiene pedanías. Núcleos con nombre propio, con su calle principal y sus casas, rodeados de huerta, que están dentro del término municipal pero funcionan como pueblos. Y entre unas y otras hay alquerías, casas de campo y viviendas sueltas junto a los caminos.
El planteamiento de seguridad ahí es el opuesto al del centro. En una casa de huerta:
En esos casos la protección tiene que empezar en el perímetro, no en el salón. La idea es que el aviso salte cuando alguien accede a la parcela, no cuando ya está registrando los cajones.
Ahora vete al Valencia denso, el de los ensanches y los barrios de bloques. Aquí la mayoría de la gente vive en un edificio compartido y tu casa no empieza en tu puerta: empieza en un portal que se abre decenas de veces al día.
Un edificio de veinte viviendas recibe cada día repartidores, comidas a domicilio, técnicos, limpieza, gente que sube a ver un piso, obreros de una reforma. Nadie identifica a todo el que entra, y sería absurdo pedirlo: el portal, que sobre el papel es el primer filtro, funciona como una prolongación de la acera.
Consecuencia directa: en un piso de Valencia el punto donde tiene sentido detectar es tu puerta y tus ventanas accesibles, dando por hecho que dentro del edificio puede haber cualquiera.
Dos vecinos que pagan la misma cuota de comunidad pueden tener perfiles de riesgo muy distintos según dónde esté su vivienda.
Imagina una sirena sonando a las tres de la madrugada en un bloque de Valencia. La oyen cincuenta personas. ¿Cuántas salen al rellano? Ninguna, y hacen bien: nadie sabe si es una avería, un despiste del vecino o alguien dentro de la casa.
En una ciudad de este tamaño el ruido es paisaje. Lo que aporta valor no es hacer ruido, sino que alguien compruebe qué está pasando.
Eso es la verificación. Cuando salta un detector, la señal sale de tu vivienda y llega a una central receptora de alarmas operativa las 24 horas, todos los días del año. Un operador comprueba qué ocurre dentro, y si hay una intrusión real avisa a la policía y te avisa a ti. Si ha sido un salto falso, se cierra ahí sin movilizar a nadie.
Esa diferencia es todo. Sin verificación, una alarma es un aparato que molesta a los vecinos. Con verificación, cuando la central llama, la policía sabe que hay alguien dentro.
Valencia tiene una rotación de vivienda altísima. Estudiantes que se quedan un curso, traslados de trabajo, alquiler de temporada, pisos compartidos. En un mismo rellano puede haber propietarios de toda la vida y gente que lleva tres semanas.
La consecuencia práctica es concreta: las llaves circulan. Copias hechas para un inquilino anterior, cajas de llaves colgadas de una reja, códigos compartidos por mensaje. Y una cerradura no distingue entre una llave legítima y una copia olvidada.
Una alarma sí. Si tú no has desconectado el sistema, da igual con qué llave se abra la puerta: se detecta la entrada y la central la verifica. Para quien tiene un piso alquilado en Valencia, esa es la diferencia entre enterarse en el momento o enterarse cuando vas a enseñarlo.
Valencia es ciudad de costa y eso se nota en el calendario. En agosto, barrios enteros bajan la persiana: buzones llenos, ni una luz encendida en cuatro plantas seguidas, garajes medio vacíos. Y en la fachada marítima ocurre al revés que en el centro, porque hay bastante vivienda que solo se usa en temporada y pasa el invierno cerrada.
Un piso vacío en un bloque no está más protegido por tener vecinos. Quien entra sabe que el ruido se confunde con el ruido normal del edificio y que los pocos que quedan no van a llamar a nadie por una puerta que suena.
Ahí es donde un sistema conectado hace su trabajo: estés donde estés, la señal sale, se verifica y se te avisa. Y desde la aplicación miras el estado de tu casa cuando quieras.
Trabajamos en todo el término municipal —ciudad, barrios marítimos, pedanías y huerta— y en los municipios del entorno. La particularidad de Valencia es que la ciudad no termina donde termina el mapa: pasas una avenida y sigues en calle, en bloques y en portales, solo que ya es otro ayuntamiento.
Entre los seis suman 133.993 habitantes, todos a menos de cinco kilómetros. Mislata, a 3,4 km, tiene 47.079 vecinos. No son pueblos del extrarradio: son ciudades pegadas a Valencia, con los mismos edificios y los mismos portales, y con huerta metida entre unas y otras.
El servicio arranca desde 29,90 €/mes. Es un punto de partida real, no un gancho: la cuota final sale del estudio personalizado de tu vivienda y está sujeta a aprobación previa.
En esa cuota entra lo que hace que el sistema sirva de algo: conexión 24/7 con la central receptora, verificación de los saltos, aviso a la policía cuando procede, mantenimiento, servicio técnico y la aplicación para controlarlo desde el móvil.
Conviene aclarar una cosa que genera dudas: Securitas Direct opera ahora bajo la marca Verisure. Misma compañía, misma central, mismos técnicos. Lo que cambió fue el nombre comercial.
El presupuesto se cierra hablando contigo, porque un tercero interior del ensanche y una casa de huerta con parcela no necesitan lo mismo:
Desde 29,90 €/mes. La cuota final se fija tras el estudio personalizado y está sujeta a aprobación previa, porque depende del tipo de vivienda, del número de accesos y del equipo necesario. Te la confirmamos por teléfono antes de que decidas nada.
No, y es la diferencia más importante. En un piso se protege la puerta, las ventanas accesibles y el interior. En una vivienda con parcela la protección empieza fuera: accesos, vallado y zonas exteriores, para que el aviso salte antes de que entren en la casa y no después. Se plantea en el estudio previo.
No, si el sistema está bien configurado. Se pueden dejar zonas activas y otras desactivadas mientras estás en casa, de forma que la vivienda quede protegida por los accesos sin que tú tengas que cambiar tus costumbres. Es justo el tipo de detalle que se define en la visita.
Sí, es una situación habitual en Valencia. Conviene decirlo al pedir presupuesto, porque hay que acordar quién gestiona el sistema en el día a día y quién figura como contacto para la central. Es también la mejor solución cuando has tenido varios inquilinos y no sabes cuántas copias de llave hay por ahí.
Sí. Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure: misma compañía, misma central receptora, mismos equipos y mismo servicio técnico. Solo cambió el nombre comercial.
En menos de 24 horas laborables desde que dejas tu teléfono. Esa llamada sirve para conocer tu caso y darte el precio; la instalación se agenda después, según tu disponibilidad.
También damos servicio aquí, y cada una tiene su propia página.
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Desde 29,90 €/mes. Cuéntanos cómo es tu vivienda y te damos tu precio real. Sin compromiso y sin letra pequeña.
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