Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Madrid. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Madrid: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Madrid» o «Verisure Madrid», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Madrid tiene 3.506.730 habitantes y 604,5 km² de término municipal. Es, con diferencia, el municipio más poblado de España, pero el dato que de verdad importa aquí es el otro: esos 604,5 km² dan una densidad de 5.801 habitantes por kilómetro cuadrado. Mucha, sí, pero tres veces menos que la de Barcelona.
La explicación es sencilla: Madrid tuvo hacia dónde crecer. La ciudad se extiende sobre una meseta a 663 metros de altitud sin mar ni montaña que la frene a corta distancia, y el resultado es un municipio enorme que contiene realidades muy distintas. Manzanas cerradas de siete alturas con patios interiores. Barrios de bloques abiertos con zonas verdes entre portales. Y desarrollos periféricos de adosados, pareados y chalets con parcela que, si estuvieran a cincuenta kilómetros, llamaríamos urbanización de pueblo.
Todo eso es Madrid y todo eso tiene el mismo código postal en la cabeza de la gente, pero no se protege igual. Antes de hablar de equipos y de precios, hay que saber en cuál de esos Madrid está tu casa.
Es la primera que hacemos por teléfono, porque cambia todo lo demás.
Un chalet en el extrarradio de Madrid tiene un problema añadido: en muchos de esos desarrollos no hay tránsito peatonal por la noche. Nadie pasa por delante. La vigilancia natural que sí existe en una calle céntrica, ahí no la tienes.
En un edificio de Madrid, lo que separa tu salón de la calle no es una puerta, son cuatro, y solo una es tuya.
El portal se abre decenas de veces al día para paquetería, comida a domicilio, técnicos, limpieza y visitas. El garaje comunitario es todavía más permeable: la puerta tarda quince o veinte segundos en cerrarse y un coche o una persona detrás pasa sin que salte nada. Desde el garaje se llega al ascensor, y desde el ascensor a cualquier rellano sin cruzarse con nadie. Y los trasteros suelen ser el sitio con peor cerradura del edificio y la peor iluminación.
No hace falta ser alarmista para sacar la conclusión práctica: en un bloque, la protección útil empieza en tu puerta, no en la del portal. Todo lo que hay antes es un espacio compartido donde puede haber cualquiera con una explicación razonable.
Piensa en una alarma sonando a las cuatro de la mañana en un bloque de ocho plantas. La oyen sesenta personas. ¿Cuántas se levantan a mirar? Ninguna, y hacen bien: nadie sabe si es un fallo, un despiste del vecino o algo serio.
En una ciudad con este nivel de ruido de fondo, hacer ruido no es un sistema de seguridad. Lo que convierte una alarma en un servicio es que alguien compruebe qué está pasando dentro de tu casa antes de decidir a quién se avisa.
Eso es la verificación. Cuando un detector salta, la señal viaja a una central receptora que opera 24 horas al día, los 365 días del año. Un operador comprueba qué ocurre en la vivienda. Si es una falsa alarma, se cierra ahí y no se molesta a nadie. Si hay una intrusión real, se avisa a la policía y se te avisa a ti, y ese aviso llega con un respaldo que una sirena aullando nunca va a tener.
Es la diferencia entre un aparato que pita y un servicio que responde. En un piso, donde no puedes contar con que un vecino salga al rellano, esa diferencia lo es todo.
Pocas ciudades españolas se vacían como esta. Madrid está a 663 metros de altitud y en el centro peninsular, a unas horas por carretera de la sierra, de la costa y del pueblo de casi todo el mundo. El resultado es un calendario muy marcado: fines de semana largos, puentes, Semana Santa, Navidad y, sobre todo, agosto.
En agosto hay edificios enteros con la mitad de las persianas bajadas. Y una vivienda vacía en un bloque no está más segura por tener vecinos: está más expuesta, porque el ruido de una puerta forzándose se confunde con el ruido normal de un edificio y los pocos que quedan no van a bajar a comprobarlo.
Lo mismo pasa entre semana, aunque nadie lo piense. Una casa con dos adultos trabajando fuera y niños en el colegio está sola de nueve a seis. Son nueve horas al día, todos los días, y ese hueco no se cubre con una cerradura mejor.
Con un sistema conectado da igual dónde estés: la señal sale, se verifica y se te llama. Y desde la app compruebas el estado de tu casa cuando te apetezca, sin depender de que nadie te haga el favor.
Con 3,5 millones de habitantes, Madrid es también la ciudad donde más gente entra, sale y se muda. Estudiantes, traslados de trabajo, alquiler de temporada, pisos turísticos, viviendas heredadas, pisos a la venta que llevan meses cerrados.
Todo eso tiene una consecuencia muy concreta: las llaves circulan. Copias que se hicieron para un inquilino de hace tres años, un juego que se quedó la anterior empresa de limpieza, cajas de llaves colgadas en la reja del bajo. Una cerradura no distingue entre una llave legítima y una copia olvidada; una alarma sí, porque si tú no la has desconectado, la entrada se detecta y la central la verifica.
Y está la ocupación, que en Madrid sale en casi todas las conversaciones. El problema real no es que alguien entre: es el tiempo que pasa hasta que alguien se entera. Un sistema conectado detecta la apertura en el momento en que se produce, no cuando el propietario pasa por allí a final de mes. Si tienes una vivienda vacía en Madrid, ese es el primer agujero que hay que tapar.
El servicio arranca desde 29,90 €/mes. Es el punto de partida real, y la cuota definitiva se fija tras un estudio personalizado de tu vivienda y está sujeta a aprobación previa, porque un estudio interior de 60 m² y un chalet con parcela y tres accesos no llevan el mismo equipo.
Lo que sí entra siempre en la cuota es lo que hace que el sistema sirva para algo:
Un apunte que aclara muchas dudas: Securitas Direct ahora opera bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio; lo que cambió fue el nombre comercial, no la central ni los técnicos.
Damos servicio en los 604,5 km² del término municipal y en los municipios del área metropolitana. Estos son los más próximos, con la distancia real desde Madrid:
Vale la pena mirar esas cifras. Leganés y Getafe rondan los 195.000 habitantes cada uno, más que muchas capitales de provincia, y están a poco más de diez kilómetros. La corona metropolitana no es la periferia de Madrid: es un conjunto de ciudades grandes con su propia mezcla de bloques de pisos y zonas de unifamiliares.
No publicamos un teléfono ni te pedimos que persigas a nadie. El proceso es este, y no tiene truco:
Preferimos darte una cifra que se parezca a tu caso después de cinco minutos de conversación que publicar un número bonito que luego no se sostenga.
Desde 29,90 €/mes. La cuota final depende del estudio personalizado de tu vivienda y está sujeta a aprobación previa. Te la confirmamos por teléfono, cerrada y con el equipo detallado, antes de que decidas nada.
Cambia bastante. En el piso se protegen la puerta, las ventanas accesibles y el interior. En un chalet o un adosado la protección empieza fuera, en el jardín y los accesos, para detectar antes de que lleguen a la casa. Por eso el precio no es el mismo y por eso preguntamos primero.
Tu vivienda sí, siempre, y es decisión exclusivamente tuya. Proteger el garaje o el portal es otra cosa: son elementos comunes y le corresponde a la comunidad de propietarios acordarlo. Se plantea como un proyecto aparte y se puede estudiar igualmente.
Sí, y es muy habitual en una ciudad con tanta rotación de inquilinos. Solo hay que acordar quién gestiona el sistema en el día a día y quién es la persona de contacto para la central. También resuelve el problema clásico de no saber cuántas copias de llave se han hecho a lo largo de los años.
Sí. Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure: misma compañía, misma central receptora, mismos equipos y mismo servicio técnico. Solo cambió el nombre comercial.
Menos de 24 horas laborables desde que dejas tu teléfono. La llamada sirve para conocer tu caso y darte el precio; la instalación se agenda después, cuando a ti te venga bien.
También damos servicio aquí, y cada una tiene su propia página.
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Desde 29,90 €/mes. Cuéntanos cómo es tu vivienda y te damos tu precio real. Sin compromiso y sin letra pequeña.
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