Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Boadilla del Monte, Madrid. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Boadilla del Monte: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Boadilla del Monte» o «Verisure Boadilla del Monte», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Boadilla del Monte no se parece a un pueblo del oeste de Madrid ni a un barrio de la capital. Es otra cosa. En 47,2 kilómetros cuadrados conviven parcelas de mil metros con seto, adosados de tres alturas y promociones de bloques abiertos con piscina comunitaria. La media de densidad, 1.405,7 habitantes por kilómetro cuadrado, describe bastante bien esa mezcla: demasiado alta para hablar de municipio disperso, demasiado baja para hablar de ciudad compacta.
Para decidir qué alarma necesitas, esa media no sirve de nada. Lo que sirve es saber en cuál de los dos Boadilla vives, porque el sistema que protege una casa con jardín y el que protege un tercero con terraza no se parecen en casi nada.
Boadilla está a un paso de Madrid y de los grandes parques empresariales del oeste. Eso tiene una consecuencia muy concreta: la vivienda media aquí está sola doce horas seguidas, de lunes a viernes, once meses al año. Los adultos trabajan fuera, los niños están en el colegio y las calles residenciales se quedan en silencio.
Ese silencio es el que hay que entender. En una zona de casas separadas, a media mañana no hay nadie mirando por la ventana. Una furgoneta parada delante de una parcela a las once no llama la atención de nadie, porque a esa hora entran y salen jardineros, empresas de mantenimiento de piscina, repartidores y obras. La normalidad es precisamente lo que permite pasar desapercibido.
Por eso, en un municipio como este, la protección no puede depender de que alguien se dé cuenta. Tiene que ser un sistema que detecte, verifique y avise por su cuenta, mientras la casa está vacía y tú estás a treinta kilómetros.
Si tienes parcela, tu vivienda no empieza en la puerta de entrada. Empieza en la valla. Y entre la valla y el salón hay un espacio que nadie ve: el lateral de la piscina, la zona de detrás de la casa, el cuarto de máquinas, el porche trasero, la puerta de servicio, la ventana del office.
El error clásico en Boadilla es proteger muy bien la puerta principal y dejar el resto en manos del muro. Un muro de dos metros con seto encima es una barrera visual excelente: impide que se vea la calle desde el jardín, y también impide que se vea el jardín desde la calle. Eso juega en contra en cuanto alguien lo salta.
En vivienda unifamiliar el planteamiento cambia de orden. Lo primero es el perímetro y los accesos secundarios; lo segundo, la puerta; lo tercero, el interior. Lo que se suele proteger:
La ventaja de la parcela es que da margen: si el aviso salta cuando alguien está todavía en el jardín, hay tiempo real de reacción antes de que llegue a entrar.
La parte más densa de Boadilla funciona como cualquier zona residencial consolidada: portales con videoportero, garaje comunitario, trasteros, zonas ajardinadas compartidas. Da sensación de control, pero en un edificio de cuarenta viviendas entra y sale gente todo el día por motivos perfectamente legítimos.
El punto débil habitual no es el portal, sino el garaje. Una puerta que tarda quince segundos en cerrarse es una puerta abierta durante quince segundos, y desde el garaje se accede a trasteros y a la escalera sin pasar por la calle. En los adosados, el flanco es el patio trasero, que suele comunicar con el del vecino y no se ve desde ningún sitio.
Aquí el sistema se concentra en tu puerta, en el paso obligado hacia el interior y en las ventanas accesibles desde patios o cubiertas bajas. El portal protege el edificio; la alarma protege tu casa.
Boadilla tiene un calendario muy marcado. Puentes largos, Semana Santa fuera, agosto entero cerrado. Una vivienda que lleva doce días sin abrir se nota desde la calle: persianas iguales día tras día, buzón lleno, jardín con la luz automática siempre a la misma hora.
Una alarma conectada cambia esa ecuación porque no depende de que tú estés. La señal viaja a la central receptora aunque estés a mil kilómetros, y tú recibes el aviso en el móvil en el mismo momento en que ocurre algo. Es exactamente el escenario para el que se diseñó este servicio.
Securitas Direct opera en España desde hace años bajo la marca Verisure. Es la misma compañía, la misma central receptora y el mismo servicio; lo que cambió fue el nombre comercial. Lo que se contrata incluye:
La comunicación con la central no depende de tu wifi ni de tu línea fija, así que el sistema sigue operativo aunque se caiga internet o falle la luz en la calle.
Cuando un detector se activa, la señal llega a la central. Allí se verifica lo que está ocurriendo antes de movilizar a nadie: se comprueba si hay presencia real o si ha sido un salto sin importancia. Si se confirma, se avisa a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y se contacta contigo.
Ese filtro es lo que separa una alarma conectada de un aparato que hace ruido. Un sistema autónomo pita, molesta un rato y se apaga; en una calle residencial de Boadilla, a media mañana, puede sonar sin que nadie haga nada. La verificación convierte el pitido en una intervención.
El servicio arranca desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. En esa cuota entran la conexión permanente con la central receptora, el aviso a policía, el mantenimiento, el servicio técnico y la app.
La cifra final depende de la vivienda, y en Boadilla eso se nota más que en otros sitios. No cuesta lo mismo proteger un piso de noventa metros con una única entrada que una casa de dos plantas con parcela, tres accesos y garaje independiente. Por eso el estudio no es un trámite comercial: es lo que define cuántos elementos hacen falta y dónde van. Cualquiera que te dé un precio cerrado por teléfono sin haber visto la casa se lo está inventando.
Boadilla está muy bien conectada con todo el oeste y el sur metropolitano. A 6,3 kilómetros está Pozuelo de Alarcón, con un modelo residencial muy parecido de casa con parcela. A 7,5 kilómetros, Alcorcón, y a 8,2 kilómetros Móstoles, dos municipios mucho más densos y verticales. A 9,4 kilómetros queda Las Rozas de Madrid. También trabajamos en Villaviciosa de Odón, a 5,9 kilómetros, y en Majadahonda, a 7,3.
Que estén cerca importa por una razón práctica: el servicio técnico y la instalación se organizan por zona, y toda esta corona oeste se cubre con la misma operativa.
Todo el proceso arranca por el formulario. Déjanos tu teléfono y te llamamos en menos de 24 horas laborables. En esa llamada nos cuentas si vives en unifamiliar o en piso, cuántas horas está sola la casa, si tienes parcela y accesos traseros, si hay garaje propio y qué es lo que de verdad te preocupa.
Con eso se plantea una configuración concreta para tu casa y se te da un precio por escrito antes de que te comprometas a nada.
Precisamente por eso. Un muro con seto tapa la visión desde la calle, así que quien lo salta queda oculto mientras trabaja en la puerta trasera o en una ventana. La detección exterior avisa cuando todavía está fuera de la vivienda, que es cuando el aviso sirve de algo.
El conserje controla el acceso al edificio dentro de su horario, no lo que ocurre dentro de tu vivienda. En un bloque de Boadilla entran repartidores, técnicos y visitas continuamente. La alarma protege tu puerta y tu interior, que es donde el conserje no llega.
Es cuando más rinde. No depende de que tú estés: la señal va a la central receptora, se verifica y se avisa a la policía si procede, y tú recibes la notificación en el móvil estés donde estés.
Sí. Securitas Direct pasó a operar comercialmente como Verisure en España. Misma compañía, misma central receptora y mismo servicio; solo cambió la marca.
Con permisos y horarios. Se pueden dar códigos propios y activar solo determinadas zonas, de forma que quien entra a trabajar acceda a lo que necesita sin desproteger el resto de la casa. Además queda registro de cada activación en la app.
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. El importe definitivo depende de los elementos que necesite tu vivienda y lo tienes por escrito antes de contratar.
Sí, cubrimos toda la corona oeste y sur: Villaviciosa de Odón (5,9 km), Pozuelo de Alarcón (6,3 km), Majadahonda (7,3 km), Alcorcón (7,5 km), Móstoles (8,2 km) y Las Rozas de Madrid (9,4 km).
También damos servicio aquí, y cada una tiene su propia página.
¿No es tu localidad? Mira todas las de Madrid o el mapa completo.
Desde 29,90 €/mes. Cuéntanos cómo es tu vivienda y te damos tu precio real. Sin compromiso y sin letra pequeña.
Pedir presupuesto gratis