Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Fuenlabrada, Madrid. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Fuenlabrada: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Fuenlabrada» o «Verisure Fuenlabrada», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Fuenlabrada tiene 190.076 habitantes metidos en 39,4 kilómetros cuadrados. La densidad resultante es de 4.824 habitantes por kilómetro cuadrado, una de las más altas que vas a encontrar en cualquier municipio español de este tamaño.
Ese número no es una curiosidad estadística: es la explicación de casi todo lo que ocurre aquí en materia de seguridad doméstica. Vivir apretados significa vivir rodeado de gente, sí, pero también significa vivir rodeado de tránsito anónimo permanente. En una ciudad así, ver a alguien que no conoces en tu portal o en tu rellano no llama la atención de nadie, porque el noventa por ciento de la gente que ves cada día tampoco la conoces.
La sensación de "aquí siempre hay alguien" es real. La protección que aporta, mucho menor de lo que parece.
Fuenlabrada pasó de ser un municipio pequeño a superar los 190.000 habitantes en un plazo muy corto, y creció como se crecía entonces: en bloques, con comunidades de muchos vecinos, calles trazadas por barrios enteros a la vez y garaje bajo el edificio.
El parque de vivienda que ha quedado tiene características muy reconocibles: edificios de varias alturas, portales que dan directamente a la calle, ascensores compartidos por decenas de familias, sótanos de trasteros y rampas de garaje comunitarias.
Todo eso son metros de tu casa que están fuera de tu puerta. Y hay algo incómodo que conviene decir claro: esa parte no la vigila nadie. No por dejadez de la comunidad, sino porque en un edificio de treinta viviendas la puerta de la calle se abre decenas de veces cada día —paquetería, comida a domicilio, técnicos, limpieza, obras, mudanzas, visitas— y sería materialmente imposible identificar a cada persona que entra.
La conclusión práctica: el portal no funciona como filtro, funciona como prolongación de la acera. El punto donde de verdad tiene sentido detectar es la puerta de tu vivienda y sus accesos, dando por hecho que dentro del edificio puede haber cualquiera.
Fuenlabrada no acaba donde acaba Fuenlabrada. Mira lo que tiene alrededor: Humanes de Madrid a 4 km, Moraleja de Enmedio a 5,1, Leganés a 5,8 km con 195.734 habitantes, Parla a 5,9 con 137.471, Getafe a 7,3 con 193.238 y Alcorcón a 7,7 con 175.719.
Suma: más de 700.000 personas en un radio de ocho kilómetros, sin contar la propia Fuenlabrada ni la capital. Es un continuo urbano donde los límites municipales son líneas en un mapa y nada más.
Esto tiene dos efectos sobre tu vivienda. El primero es que la movilidad diaria es enorme y en todas direcciones: se duerme en un municipio, se trabaja en otro y se estudia en un tercero. El segundo, más relevante, es el tiempo de reacción. Si trabajas en Madrid, en Getafe o en Leganés, tu casa no está a cinco minutos: está a un trayecto completo. Cuando pasa algo a media mañana, no puedes acercarte a comprobar y volver. Ese hueco es exactamente lo que cubre un aviso verificado que llega al móvil.
Damos servicio en Fuenlabrada y en todos esos municipios.
Dos vecinos del mismo edificio pueden tener riesgos completamente distintos:
Fuenlabrada está a 664 metros de altitud, y el invierno aquí es de verdad: frío seco, viento y una oscuridad que llega mucho antes de que la gente salga del trabajo.
Hay una franja concreta que interesa: la que va desde que anochece hasta que se vuelve a casa. Durante dos o tres horas, una vivienda sin luz en una fachada donde el resto ya las tiene encendidas está dando una información gratuita que cualquiera puede leer desde la acera. Y en una ciudad con edificios de treinta viviendas, esa lectura se hace de un vistazo.
La detección electrónica no depende de eso. Funciona con la persiana bajada, sin luz, sin nadie mirando y a cualquier hora.
En agosto la ciudad se vacía de una forma muy visible. Familias enteras cierran el piso durante semanas: persianas bajadas, buzón acumulando, bloques enteros en los que queda un vecino de cada cinco o de cada diez.
Es entonces cuando se cae la creencia de que un piso está protegido por tener vecinos. Quien entra en un edificio medio vacío sabe dos cosas: que el ruido se confundirá con el ruido normal del bloque y que los pocos que quedan no van a llamar a nadie por una puerta que suena.
Con el sistema conectado eso deja de depender de la suerte. La señal sale, se verifica y se te avisa da igual dónde estés. Y desde la aplicación compruebas el estado de tu casa cuando quieras, sin pedirle a nadie que suba a mirar.
El verano trae además la situación contraria: noches calurosas en las que se duerme con la ventana abierta. Para eso está el modo presencia, que protege los accesos mientras tú te mueves libremente por dentro de casa. Puedes levantarte de madrugada sin que salte nada y a la vez tener cubierta la entrada.
Imagina una sirena sonando a las tres de la madrugada en una calle de Fuenlabrada. La oyen doscientas personas. ¿Cuántas bajan a comprobar? Ninguna. Y hacen bien: nadie sabe si es una avería, un error al desconectar o un problema real.
En una ciudad con esta densidad, el ruido es ruido de fondo. Lo que aporta valor no es sonar, es que alguien compruebe qué está ocurriendo. Cuando salta un detector, la señal llega a una central receptora de alarmas operativa 24 horas al día, los 365 días del año. Un operador verifica qué pasa dentro de la vivienda. Si ha sido un falso salto, se cierra ahí. Si hay una intrusión real, se avisa a la policía y se te avisa a ti.
Ese paso intermedio es toda la diferencia: cuando llama la central, al otro lado saben que hay alguien dentro de verdad.
Todo el equipo es inalámbrico: no hay que picar paredes ni pasar cables, y al ir dentro de tu vivienda no afecta a elementos comunes del edificio ni requiere permiso de la comunidad.
El servicio arranca desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado de la vivienda y a aprobación previa. La cuota final depende de lo que haya que cubrir: un cuarto piso con una sola entrada no lleva lo mismo que un bajo con patio o una vivienda con garaje propio.
Incluye:
Una aclaración que resuelve muchas dudas: Securitas Direct opera hoy bajo la marca Verisure. Misma compañía, misma central receptora, mismos técnicos. Cambió el nombre comercial, no el servicio.
Para el presupuesto, rellena el formulario con tus datos y tu código postal. Déjanos tu teléfono y te llamamos en menos de 24 h laborables: te preguntamos lo justo —planta, número de accesos, si hay patio, terraza, garaje o trastero propio y cuántas horas al día se queda la casa sola— y te damos el precio cerrado con el equipo concreto. Después decides tú.
Desde 29,90 €/mes. El precio final sale del estudio personalizado de tu vivienda y está sujeto a aprobación previa. Influyen la planta, el número de accesos y si hay que cubrir también patio, terraza, garaje o trastero.
Es la creencia más extendida y la más frágil. Cuantos más vecinos hay, más gente entra y sale sin que nadie la identifique, y más se confunde cualquier ruido con el ruido normal del edificio. Tener vecinos aporta compañía; no aporta vigilancia.
Cambia el tiempo de reacción, que es lo determinante. Si pasa algo a media mañana no puedes acercarte a mirar. El sistema cubre ese hueco: la central verifica y avisa a la policía sin depender de que tú estés cerca. Damos servicio también en Getafe, Leganés, Parla, Alcorcón, Humanes de Madrid y Moraleja de Enmedio.
Se puede plantear en el estudio. Son espacios donde suele haber bicicletas, herramienta y material de valor, y por los que además se accede al edificio sin pasar por el portal. Conviene mencionarlos desde el principio para dimensionar bien el sistema.
No hace falta obra: los equipos son inalámbricos y se instalan sin picar paredes ni pasar cables. Al quedar todo dentro de tu vivienda, tampoco afecta a elementos comunes del edificio.
El panel tiene alimentación propia y comunicación independiente de la línea de casa, de modo que sigue transmitiendo a la central aunque se corte el suministro eléctrico o el cable de la calle.
Sí. Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure: misma compañía, misma central receptora y mismos técnicos. Solo cambió el nombre comercial.
También damos servicio aquí, y cada una tiene su propia página.
¿No es tu localidad? Mira todas las de Madrid o el mapa completo.
Desde 29,90 €/mes. Cuéntanos cómo es tu vivienda y te damos tu precio real. Sin compromiso y sin letra pequeña.
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