Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Getafe, Madrid. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Getafe: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Getafe» o «Verisure Getafe», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Getafe tiene 193.238 habitantes en 78,7 km², lo que da 2.455,4 habitantes por kilómetro cuadrado. Está a 622 metros de altitud, en el llano del sur de Madrid, y su rasgo más determinante no es su tamaño, sino su compañía.
Leganés, con 195.734 habitantes, está a 5,2 km. Fuenlabrada, con 190.076, a 7,3. Parla, con 137.471, a 8,3. Alcorcón, con 175.719, a 10,9. Son cuatro ciudades de más de 130.000 habitantes a menos de once kilómetros de tu portal, algo que solo pasa en muy pocos puntos de España.
Esto cambia el planteamiento de la seguridad doméstica. No estás en un municipio con un límite claro y un campo alrededor: estás dentro de una mancha urbana continua de cientos de miles de personas, comunicada por autovías, cercanías y metro. La distancia ha dejado de ser una barrera.
Getafe no creció poco a poco: creció a saltos, cuando la industria y la vivienda del sur de Madrid absorbieron población en pocos años. El resultado es un parque residencial muy heterogéneo, con barrios enteros de bloques de los años sesenta y setenta junto a promociones bastante más recientes.
La diferencia se nota mucho en el acceso. En los edificios más antiguos hay portales con cerraduras muy manipuladas, patios interiores comunicados y ventanas de bajos que dan a zonas comunes. En las promociones nuevas el portal es más estanco, pero aparecen zonas comunes amplias, urbanizaciones cerradas con varios bloques y garajes de gran tamaño.
En los dos casos, la conclusión es la misma: tu casa no empieza en el portal, empieza en la puerta de tu vivienda. Todo lo anterior es terreno compartido por el que pasa mucha gente.
En una ciudad con tanta vivienda en altura, el garaje es un edificio dentro del edificio. Suele tener dos plantas, rampa única y una puerta que tarda en cerrarse. Entra un coche detrás de otro, y a nadie le extraña ver a una persona bajando la rampa a pie.
Desde ahí se accede al ascensor y a tu rellano sin pisar la calle. Y en ese mismo nivel están los trasteros, con la bicicleta, la maleta, las herramientas y las cajas que no caben arriba.
Un sistema bien planteado tiene esto en cuenta: no da por hecho que el garaje sea zona segura, y protege la puerta de tu vivienda y el interior, que es lo que legalmente y en la práctica es tuyo.
Por eso no existe el equipo estándar. Existe el equipo que corresponde a tu planta, a tus huecos y a lo que tienes alrededor.
Una sirena sonando de madrugada en un bloque del sur de Madrid la oyen cien personas. No sale ninguna. Y hacen lo correcto: nadie sabe si es una avería, un vecino que se ha equivocado al desconectar o alguien dentro de una vivienda.
En una conurbación de casi un millón de personas, un pitido más no significa nada. Lo que cambia la situación es que alguien compruebe qué está ocurriendo.
Eso es la verificación. Cuando salta un detector, la señal sale de tu casa y llega a una central receptora que trabaja las 24 horas del día, todos los días del año. Un operador comprueba qué pasa dentro y, si hay una intrusión real, avisa a la policía y te avisa a ti. Si el salto ha sido falso, se cierra ahí y no se moviliza a nadie.
Esa es la diferencia entre un aparato que incomoda a la escalera y un servicio que responde. Cuando la central llama a la policía, no traslada un ruido: traslada una comprobación.
Buena parte de los vecinos de Getafe hace el mismo trayecto cada día: cercanías, metro o coche hacia Madrid a primera hora, vuelta por la tarde. En paralelo, la ciudad tiene mucho empleo industrial y logístico, con turnos que dejan casas vacías a horas poco habituales.
El patrón es previsible, y esa previsibilidad es el problema. Una vivienda que se queda sola de siete de la mañana a siete de la tarde, cinco días por semana, ofrece una ventana mucho más fiable que una semana de vacaciones al año.
La respuesta no es dejar la radio encendida. Es que la vivienda esté conectada mientras no hay nadie, que cualquier apertura se detecte en el momento y que puedas comprobar el estado de tu casa desde la aplicación en mitad de la jornada.
Getafe tiene mucha vivienda en alquiler, y una parte importante es piso compartido: gente joven trabajando en Madrid, estudiantes universitarios, estancias de un curso o de unos meses.
Para el propietario, el riesgo no es el inquilino. Son las llaves. En un piso por habitaciones, en tres años pueden haber pasado ocho personas por la misma cerradura, con las copias que eso implica. Y una llave no distingue entre quien vive allí y quien vivió hace dos años.
Un sistema conectado sí lo distingue. Si nadie ha desconectado la alarma, da igual con qué llave se abra la puerta: se detecta la entrada y la central la verifica. Lo mismo vale para los meses en que el piso está vacío entre un contrato y el siguiente.
Hay pocas imágenes tan claras como un edificio del sur de Madrid en agosto: cuatro plantas seguidas sin una luz, buzones llenos y persianas bajadas hasta abajo.
Tener vecinos no protege una casa vacía. Cuando media escalera está fuera, un ruido en un rellano se interpreta como algo normal, y los pocos que quedan tampoco van a llamar a nadie por una puerta que suena.
Con un sistema conectado da lo mismo dónde estés: la señal sale, se verifica y te avisan. Y desde la aplicación compruebas el estado de tu vivienda cuando quieras, sin depender de que un vecino suba a mirar.
Damos servicio en todo el término municipal de Getafe y en las ciudades del entorno. La particularidad de esta zona es que los límites municipales no se notan al circular: se cambia de ciudad sin salir del mismo tejido urbano.
Suma esa lista: más de 775.000 personas viviendo a menos de once kilómetros de Getafe, en el mismo tipo de bloques, con los mismos portales y los mismos garajes.
El servicio arranca desde 29,90 €/mes. Es un punto de partida real, no un gancho: la cuota final depende del estudio personalizado de tu vivienda y está sujeta a aprobación previa.
En esa cuota entra lo que hace que el sistema sirva de algo: conexión 24/7 con la central receptora, verificación de los saltos, aviso a la policía cuando procede, mantenimiento, servicio técnico y la aplicación para controlarlo desde el móvil.
Conviene aclararlo porque genera dudas: Securitas Direct opera ahora bajo la marca Verisure. Misma compañía, misma central receptora y mismos técnicos; cambió el nombre comercial, no el servicio.
El presupuesto se cierra hablando contigo, porque un bajo con jardín y un séptimo interior no necesitan lo mismo:
Desde 29,90 €/mes. La cuota final se fija tras el estudio personalizado y está sujeta a aprobación previa, porque depende del tipo de vivienda, del número de accesos y del equipo necesario. Te la confirmamos por teléfono antes de que decidas nada.
La altura protege menos de lo que parece. En los bloques de Getafe hay accesos por arriba: azoteas comunitarias, terrazas contiguas y andamios de rehabilitación montados durante meses. Una instalación bien planteada cubre esos accesos, no solo la puerta de entrada.
Sí, y es un caso muy común aquí. Lo que hay que definir antes es quién conecta y desconecta el sistema y quién figura como contacto para la central, porque conviven varias personas con horarios distintos. Cuéntanoslo al pedir presupuesto y se plantea de forma que funcione en el día a día.
El sistema que contratas protege tu vivienda, que es lo que tú decides. Las zonas comunes, incluidos garaje y trasteros, corresponden a la comunidad de propietarios y se abordan como un proyecto distinto, aprobado por la junta.
Sí. Cuando salta un detector, la central verifica lo que ocurre y, si hay intrusión real, avisa a la policía y te llama. Además, en la aplicación tienes el estado de la vivienda en cualquier momento, así que no dependes de que alguien te avise desde el edificio.
Sí. Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure: misma compañía, misma central receptora, mismos equipos y mismo servicio técnico. Solo cambió el nombre comercial.
También damos servicio aquí, y cada una tiene su propia página.
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