Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en La Antigua, León. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en La Antigua: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct La Antigua» o «Verisure La Antigua», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
La Antigua tiene 324 habitantes y un término de 54,7 kilómetros cuadrados, a 754 metros de altitud, en el sur de la provincia de León. La densidad resultante es de 5,9 habitantes por kilómetro cuadrado. No es una cifra más: es prácticamente todo lo que hay que saber para entender cómo se protege una casa aquí.
Significa que hay kilómetros enteros de término municipal sin nadie. Que puedes estar en tu casa y no tener a nadie a la vista. Que el municipio reúne varias localidades separadas entre sí, cada una con pocos vecinos, y que entre unas y otras hay campo abierto.
En seguridad, esa cifra tiene una traducción muy concreta: no hay testigos. No hay una calle con gente pasando, ni un portal por el que suba el vecino, ni un comercio abierto enfrente. Quien entra en una casa aquí sabe que dispone de todo el tiempo que quiera, y esa es la variable que hay que atacar.
Por eso el planteamiento en un municipio de 324 habitantes no puede ser el de una ciudad. Aquí no se trata de hacer ruido para que alguien se asome. Se trata de que la señal salga del pueblo y de que alguien de fuera sepa lo que está pasando en el mismo momento en que pasa.
En los pueblos del sur de León se repite un patrón que todo el mundo conoce: casas familiares que se mantienen, se cuidan y se usan en verano, en fiestas o algún fin de semana, pero que están cerradas la mayor parte del año. Los propietarios viven en León, en Madrid o mucho más lejos.
Ese es el escenario más delicado que existe. No porque la casa esté vacía, sino por el retraso: si ocurre algo en noviembre, es perfectamente posible que nadie lo sepa hasta la primavera siguiente. Y a esas alturas ya no hay nada que hacer más que llamar al seguro.
Un sistema conectado rompe ese retraso. La central recibe la señal, comprueba lo que ocurre y da aviso a la policía en el momento, aunque tú estés a cuatrocientos kilómetros y aunque la casa lleve cinco meses sin que entre nadie. Y tú lo sabes al instante, no en agosto.
Hay una diferencia enorme entre "me avisan" y "puedo ir a mirar". Cuando vives en el pueblo, un aviso raro se resuelve saliendo a la calle. Cuando vives a cientos de kilómetros, no puedes.
Eso descarta las soluciones que dependen de ti: cámaras que grabar para verlas luego, avisos al móvil que no puedes atender, sirenas que suenan en un pueblo donde a esa hora no hay nadie. Lo único que funciona en ese perfil es un servicio que actúe sin ti:
Es la diferencia entre un dispositivo y un servicio, y en una casa a 754 metros de altitud que pasa el invierno cerrada, esa diferencia lo es todo.
En una vivienda cerrada de un municipio rural, lo que desaparece rara vez es lo que uno imagina. Suele ser material: herramienta, motores, bombas de riego, cable, mobiliario antiguo, chatarra, combustible. También ocurre que la casa se abre, se revuelve entera y no se llevan gran cosa, dejando el destrozo de puertas y ventanas como el verdadero coste.
Y hay un daño añadido que no aparece en ninguna factura: una casa que se abre una vez y no se protege después tiende a quedar marcada como una casa fácil.
Conviene decir también qué no hace un sistema de alarma, porque prometer de más es la mejor forma de decepcionar. No impide físicamente que alguien fuerce una puerta ni sustituye a un cierre en condiciones. Lo que hace es acortar el tiempo entre que algo empieza y alguien lo sabe. En una casa que pasa meses cerrada, ese tiempo puede medirse en minutos con sistema y en meses sin él.
Un municipio de 324 habitantes no tiene servicios de vigilancia propios. Cualquier reacción llega desde fuera y recorre carreteras secundarias del páramo leonés. Eso no se arregla con un sistema de alarma, pero sí condiciona cómo hay que diseñarlo.
Si la respuesta va a tardar, cada minuto que se gana antes vale doble. Ganar minutos significa detectar en el intento y no cuando ya están dentro; significa que la señal no dependa del cable de la luz; y significa que quien recibe el aviso pueda decir qué está pasando, no solo que ha sonado algo.
Hay además un detalle del invierno leonés que conviene tener en cuenta. A 754 metros de altitud, las casas cerradas pasan meses de frío y humedad, y eso afecta a cualquier instalación que no esté pensada para ello. En el estudio se tiene en cuenta dónde va cada elemento para que el sistema siga siendo fiable en enero y no solo en agosto, que es cuando el propietario está delante para comprobarlo.
En un término de 54,7 kilómetros cuadrados hay bastante más que viviendas. Hay naves agrícolas, almacenes, cocheras y construcciones tradicionales repartidas por el campo, muchas de ellas alejadas de cualquier casa habitada.
Cada una tiene su propio planteamiento y su propio coste. En el estudio se decide qué entra en el sistema y qué no compensa proteger, en función de lo que guarda y de cómo se accede. Proteger todo casi nunca es la respuesta razonable; proteger lo que de verdad importa, sí.
El entorno es igual de despoblado. San Adrián del Valle, con 82 habitantes, está a 6,3 km. Pozuelo del Páramo, con 374, a 6,6. Laguna de Negrillos suma 1.056 vecinos a 7,1 km, Villamandos 272 a 8,1, Villaquejida 763 a 8,5 y Algadefe 312 a 9,8.
Sumados todos, esos seis municipios no llegan a tres mil habitantes. Es un territorio donde la casa vacía es la norma y no la excepción, y donde no hay un núcleo grande cerca que concentre servicios y presencia. Cuanto más cierto es eso, más peso tiene que el aviso salga solo y llegue a alguien que trabaja las 24 horas.
Otra ventaja de un municipio tan pequeño: aquí cualquier movimiento extraño se nota, siempre que haya alguien para notarlo. Con 324 vecinos y varias localidades repartidas, esa condición falla muchos días del año. El sistema no compite con los vecinos, cubre las horas y los meses en que sencillamente no hay vecinos.
Securitas Direct pasó a llamarse Verisure: misma empresa, mismo servicio de central receptora, solo cambió el nombre comercial. Lo contratado incluye conexión 24/7 con la central, aviso a policía, mantenimiento, servicio técnico y app.
El mantenimiento y el servicio técnico son especialmente relevantes en una casa que se usa poco. Un sistema instalado y luego abandonado es un sistema que a los dos años no funciona, y en una vivienda cerrada nadie se da cuenta hasta que hace falta. Al ir dentro de la cuota, el equipo se mantiene aunque tú no estés.
El servicio parte de 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa, con todo lo anterior incluido.
El importe final depende de la vivienda. Una casa de pueblo con dos accesos no necesita lo mismo que una casa grande con corral, cochera y una nave al lado. Dar un precio cerrado sin ver la casa sería inventarlo, y aquí las diferencias entre unas viviendas y otras son grandes.
Rellena el formulario y déjanos tu teléfono. Te llamamos en menos de 24 h laborables para concretar el estudio: dónde está la casa, cuántos accesos tiene, cuántos meses al año pasa cerrada y si hay alguna construcción más que quieras cubrir. Si vives fuera, lo organizamos para una fecha en la que puedas estar. De ahí salen la propuesta y el precio concreto.
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. Incluye conexión 24/7 con central receptora, aviso a policía, mantenimiento, servicio técnico y app. El precio final depende de la vivienda y sale del estudio.
Es justo el caso en el que más aporta. La central recibe la señal, verifica y avisa a la policía sin necesidad de localizarte antes. Tú te enteras en el momento aunque estés a cientos de kilómetros, en lugar de descubrirlo en la siguiente visita.
Poco por sí sola, y por eso el planteamiento no se basa en el ruido. Lo determinante es que la señal salga de la casa y llegue a una central que la atiende las 24 horas. La sirena es un elemento más, no la protección.
El sistema tiene batería propia y transmisión que no depende del cableado de la casa. Funciona igual con la casa vacía y con el pueblo vacío, y la central detecta si el equipo pierde comunicación.
Se valora en el estudio. Se decide qué construcciones entran en el sistema según lo que guardan y cómo se accede a ellas; en muchos casos el contenido de la nave vale más que el de la vivienda.
Sí. Securitas Direct pasó a llamarse Verisure. Misma compañía y mismo servicio de central receptora, solo cambió el nombre comercial.
No. La instalación es inalámbrica y no requiere obra ni pasar cables por la vivienda, algo que importa en casas de construcción tradicional con muros gruesos y acabados que nadie quiere tocar.
También damos servicio aquí, y cada una tiene su propia página.
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