Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en A Coruña. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en A Coruña: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct A Coruña» o «Verisure A Coruña», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
A Coruña tiene 251.543 habitantes en un término municipal de apenas 37,8 kilómetros cuadrados. El resultado es una densidad de 6.654,6 personas por kilómetro cuadrado, una de las más altas de España. Y esa cifra no es un dato para la enciclopedia: explica prácticamente todo lo que hay que saber sobre cómo se protege una vivienda aquí.
Cuando una ciudad dispone de tan poco suelo, crece hacia arriba y se comprime. Los edificios se pegan unos a otros, los patios interiores se comunican, las medianeras se tocan y las cubiertas forman superficies continuas. La consecuencia práctica es incómoda pero conviene decirla claro: en A Coruña, el acceso a tu vivienda no pasa necesariamente por tu puerta ni por tu portal.
Además, la ciudad está construida sobre una península unida al continente por un istmo estrecho, a apenas 21 metros sobre el nivel del mar. Eso concentró históricamente la edificación en muy poco espacio y produjo el tipo de trama urbana que hoy tienes bajo los pies: densa, alta y continua.
La mayoría de coruñeses vive en vivienda vertical, y la mayoría considera que el portal ya es protección. No lo es, o al menos no en el sentido en que se cree.
Por el portal de un edificio de treinta o cuarenta viviendas entra y sale gente todo el día con motivos perfectamente legítimos: repartidores, técnicos, empresas de limpieza, visitas, comerciales, inquilinos nuevos, operarios de una reforma en el cuarto. Nadie puede distinguir quién es quién, y nadie lo intenta. Sujetar la puerta al que viene detrás con las manos ocupadas es un gesto de educación básica que hacemos todos.
El problema aparece después. Una vez dentro, la escalera y el rellano son espacios cerrados, sin testigos y sin prisa. Trabajar sobre una puerta en un rellano es incomparablemente más cómodo que hacerlo en la calle. Por eso la protección real de un piso empieza en la puerta de tu vivienda, no en la del edificio.
En una ciudad tan comprimida, la altura a la que vives cambia el planteamiento por completo.
Ninguno de estos casos se resuelve con el mismo esquema. Y ninguno se puede diagnosticar por teléfono sin preguntar en qué planta vives y qué tienes alrededor.
En julio y agosto A Coruña se vacía por franjas. Mucha gente pasa temporadas en la costa cercana —Sada está a 10,4 kilómetros, y a esa distancia hay varios municipios costeros más— y el piso de la ciudad se queda cerrado semanas enteras.
Un piso vacío en un edificio grande es difícil de detectar desde fuera, y ahí está precisamente el problema: si nadie sabe que estás fuera, tampoco nadie sabe si ha entrado alguien. Los vecinos que quedan no saben cuándo tenías previsto volver, así que no interpretan un ruido a las cuatro de la tarde como algo raro.
Para esas semanas, lo que aporta el servicio es concreto: la central detecta y verifica en el momento, y tú puedes comprobar el estado de la vivienda desde la aplicación sin depender de que alguien suba a mirar por ti.
En un edificio con muchas viviendas, una sirena tiene un problema: nadie sabe de dónde viene ni si es real. La gente asoma la cabeza, comenta con el vecino y vuelve dentro. Ese es el comportamiento normal, y es humano.
Por eso lo importante no es que suene, sino lo que ocurre en paralelo:
Ese paso de verificación también evita el efecto contrario: que tengas que salir del trabajo, cruzar la ciudad y subir seis plantas para descubrir que ha sido una cortina, el gato o una corriente de aire.
En una ciudad tan densa, buena parte de lo que tienes no está dentro de tu vivienda. Está en el garaje y en el trastero. Y los trasteros son, con diferencia, el espacio peor protegido de cualquier edificio: puertas ligeras, sin luz permanente, sin nadie cerca durante horas.
Conviene tener claro el reparto de responsabilidades. Tu sistema protege tu vivienda, que es lo que tú decides. Proteger zonas comunes —portal, garaje colectivo, cuarto de trasteros— es una decisión de la comunidad de propietarios y se plantea como un proyecto distinto. Si tu trastero es un espacio cerrado de uso privativo, se puede valorar en el estudio.
Depende de la planta, de la orientación y de lo que tengas alrededor, pero un planteamiento razonable en vivienda vertical suele incluir detección en la puerta de acceso a la vivienda, detección de movimiento con verificación en la zona interior de paso, protección de ventanas, galerías o terrazas que sean accesibles desde el exterior, elementos con alimentación propia para que un corte de luz no deje el piso desprotegido y comunicación con la central independiente de la línea fija y del router de casa. A eso se suma el mando y la aplicación móvil para gestionarlo desde donde estés.
En bajos y entresuelos suele hacer falta cubrir más aberturas. En pisos altos sin acceso desde cubierta, menos. Por eso el número de elementos —y el precio— sale del estudio y no de un catálogo.
El servicio arranca desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. Incluye conexión 24/7 con central receptora, aviso a policía, mantenimiento, servicio técnico y app. La cuota final depende del tipo de vivienda y del número de accesos que haya que proteger, y se te confirma por teléfono antes de que decidas nada.
Y una aclaración habitual: Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía, la misma central receptora y el mismo servicio técnico. Solo cambió el nombre comercial.
A Coruña no funciona sola. Oleiros está a 6,1 kilómetros con 38.793 habitantes, Sada a 10,4 con 17.421, Culleredo a 10,7 con 31.254, Cambre a 11,4 con 24.765, Arteixo a 11,5 con 34.403 y Ares a 13,9 con 6.275.
Es un área metropolitana compacta en la que decenas de miles de personas entran y salen de la ciudad a diario. Eso significa calles con movimiento constante a casi cualquier hora, lo cual es bueno, y también que en A Coruña ningún desconocido resulta llamativo. La vigilancia natural que funciona en un pueblo aquí sencillamente no existe.
Déjanos tu teléfono en el formulario y te llamamos en menos de 24 horas laborables. Nos hará falta saber si es piso o casa, en qué planta está, si tiene galería, terraza o patio accesible, si el edificio está en obras o rehabilitación y cuántos meses al año se ocupa. Con esos datos se plantea una propuesta concreta y un precio real para tu vivienda de A Coruña.
Depende de lo que tengas alrededor, y por eso se mira caso a caso. La altura protege menos de lo que parece cuando hay cubiertas cercanas al mismo nivel, edificios contiguos o un andamio de rehabilitación. Si tu galería no es accesible desde ningún punto exterior, el sistema será más sencillo y llevará menos elementos: eso lo dice el estudio.
No. El sistema se instala dentro de tu vivienda y protege tu vivienda, así que la decisión es exclusivamente tuya. Cosa distinta es proteger elementos comunes como el portal o el garaje colectivo, que sí corresponde a la comunidad y se plantea aparte.
Sí, y es frecuente en una ciudad con tanto alquiler como A Coruña. Conviene decirlo al pedir el estudio, porque hay que acordar quién gestiona el sistema en el día a día y quién figura como persona de contacto para la central.
Desde la aplicación puedes consultar el estado cuando quieras, y si ocurre algo la central te avisa en el momento tras verificarlo. No dependes de que un vecino suba a comprobarlo ni de volver a la ciudad para salir de dudas.
No. La instalación es sin obra y sin canalizaciones: los elementos se fijan en los puntos acordados y la comunicación con la central no depende del router ni de la línea fija.
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa, con conexión 24/7 a central receptora, aviso a policía, mantenimiento, servicio técnico y app incluidos. El importe exacto se cierra tras el estudio.
En menos de 24 horas laborables desde que dejas tu teléfono. La llamada sirve para conocer tu caso y darte el precio, sin compromiso.
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