Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Orihuela, Alicante. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Orihuela: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Orihuela» o «Verisure Orihuela», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Pocos términos municipales de la Comunidad Valenciana son tan difíciles de resumir como el de Orihuela. Hay una ciudad histórica de interior, con su casco antiguo, su huerta alrededor y una vida que no depende del calendario turístico. Y hay una franja de litoral, separada de esa ciudad por bastantes kilómetros de carretera, donde el paisaje es de urbanizaciones, apartamentos y viviendas que se ocupan por temporadas.
Los 84.560 habitantes y los 365,4 kilómetros cuadrados del término se reparten entre esas dos realidades, con una densidad media de 231,4 habitantes por kilómetro cuadrado que no describe bien ni una ni otra. Si buscas alarma para una vivienda en Orihuela, lo primero que hay que aclarar es en cuál de las dos está, porque el problema que tienes no es el mismo.
Hay además un tercer perfil que no encaja del todo en ninguno de los dos: el vecino de toda la vida que tiene su casa en la ciudad y, además, una parcela con vivienda en el campo o un apartamento en la costa. Esa persona protege lo que usa a diario y deja sin proteger lo que está vacío, que es exactamente al revés de lo que conviene.
En la costa oriolana hay una proporción altísima de propiedad de gente que no reside en el municipio. Compradores de Madrid, del norte de España, de Reino Unido, Irlanda, Bélgica, Países Bajos o los países nórdicos. Gente que usa la casa unas semanas al año, a veces solo en verano, a veces repartidas entre primavera y otoño.
Eso genera una situación muy concreta: la vivienda pasa la mayor parte del año cerrada y sin nadie que la mire. La solución típica —pedirle a un conocido que se pase de vez en cuando— funciona regular. O no tienes a nadie de confianza cerca, o la persona que tienes está a su vez a cientos de kilómetros la mitad del año.
Un sistema conectado resuelve justo esa carencia: no sustituye a que vivas aquí, sustituye a que alguien esté pendiente. Y lo hace a las tres de la madrugada de un martes de febrero, que es cuando no hay nadie pendiente de nada.
Piensa en días reales de uso. Una vivienda de temporada se ocupa quizá 60, 80 o 100 días al año. El resto está cerrada. No es un matiz del inmueble, es su característica principal, y debería determinar cómo se protege.
Una casa cerrada tantos meses tiene un problema encadenado. Primero, se nota que está vacía. Segundo, si ocurre algo, nadie se entera. Tercero, cuando por fin vas y lo descubres, han pasado semanas y la situación ya no tiene arreglo rápido: ni sabes cuándo pasó, ni queda nada por hacer más que llamar al seguro.
Un servicio conectado rompe esa cadena por el eslabón útil: convierte "me enteraré en Semana Santa" en "me entero esta noche y alguien va a comprobarlo".
Muchas viviendas del litoral de Orihuela se alquilan por temporadas o por semanas. Eso significa algo que conviene decir en voz alta: mucha gente distinta ha tenido la llave, ha visto la casa por dentro y sabe cuándo se queda vacía. No es una sospecha sobre nadie, es simplemente cómo funciona ese modelo.
Por eso, en una vivienda que se alquila, el sistema tiene que ser gestionable a distancia. Desde la aplicación se controla si está conectado o no y se ve la actividad, de forma que sabes cuándo entran y cuándo salen, y puedes dejarlo armado en los periodos sin ocupación sin tener que venir a hacerlo tú.
Y hay un detalle práctico que se olvida: en una vivienda alquilada, quien está dentro no eres tú. Si salta un aviso durante una estancia, la central sabe que hay ocupación y actúa en consecuencia, en lugar de tratar la casa como si estuviera cerrada. Eso se configura al principio y evita sustos innecesarios en los dos sentidos.
En el casco de Orihuela el planteamiento cambia por completo. Hay edificios de vecinos, casas antiguas entre medianeras, patios interiores y calles estrechas donde el acceso muchas veces no se produce por la fachada principal. En una vivienda con planta alta o terraza, los puntos que nadie protege son casi siempre los de arriba.
Y luego está la huerta de la Vega Baja, con viviendas dispersas entre parcelas, caminos y acequias. Ahí no hay vecino al lado ni testigo casual. La ventaja, en cambio, es que se puede detectar el acceso a la parcela antes de que nadie llegue a la casa, lo que adelanta el aviso varios minutos. En una vivienda aislada, esos minutos son la diferencia entre un intento y un hecho consumado.
Entre medias hay urbanizaciones de adosados y bloques de apartamentos, donde el escenario es un tercero: mucha vivienda junta, pero con un porcentaje enorme de puertas cerradas fuera de temporada. En una comunidad así, el hecho de que haya edificios alrededor no significa que haya gente dentro, y esa diferencia es la que suele calcularse mal.
La señal llega a una central receptora que funciona las 24 horas, todos los días. Desde allí se verifica lo que está pasando en la vivienda, se avisa a las fuerzas de seguridad —Policía Local o Guardia Civil según la zona del término— y se te llama a ti, estés donde estés.
Ese orden importa. Lo que hace útil el servicio no es que suene una sirena en una urbanización medio vacía en enero: es que una persona verifica el aviso y da paso a quien puede actuar. Y esa verificación evita también el efecto contrario, que se movilice a alguien por una falsa alarma provocada por una cortina o un cambio de temperatura.
Es una duda constante entre propietarios extranjeros que compraron hace años y recuerdan la marca antigua. Securitas Direct pasó a llamarse Verisure: es la misma compañía, la misma central receptora y el mismo servicio. Solo cambió el nombre comercial.
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. La cuota incluye la conexión 24/7 con la central receptora, el aviso a la policía, el mantenimiento, el servicio técnico y la aplicación móvil.
El importe final depende de lo que haya que proteger. No es lo mismo un apartamento en altura, con un único acceso, que un chalet con parcela, piscina y varias puertas a jardín, ni que una casa de huerta con edificaciones auxiliares. Por eso el estudio es previo y no hay presupuesto cerrado antes de ver el inmueble.
Alrededor de Orihuela hay una densidad de pueblos poco habitual en España. Redován está a 4,8 kilómetros y tiene 8.283 habitantes; Bigastro, a 5,1 con 7.537; Benferri, a 6,4 con 2.099; Callosa de Segura, a 7,2 con 19.988; Jacarilla, a 7,6 con 2.176; y Cox, a 8,1 con 7.722.
Son distancias de pocos minutos en coche. Eso tiene una lectura buena, y es que aquí nadie está lejos de nada, pero también una consecuencia práctica: mucha gente de la comarca tiene la vivienda habitual en un municipio y una segunda propiedad en la costa oriolana o en el campo. Casi siempre se protege la primera y se olvida la segunda, que es precisamente la que pasa el año vacía.
Rellena el formulario indicando en qué parte del término está la propiedad —ciudad, huerta o litoral— y qué tipo de inmueble es: piso, adosado, chalet con parcela, casa de campo. Dinos también cuántos meses al año está ocupada y si se alquila, porque son los dos datos que más cambian la propuesta.
Déjanos tu teléfono y te llamamos en menos de 24 horas laborables. Si resides fuera de España, indícalo en el formulario: el estudio se organiza de manera que puedas resolverlo sin tener que viajar expresamente.
Recibes el aviso en el móvil en el mismo momento, estés en el país que estés, y puedes consultar el estado de la vivienda desde la aplicación cuando quieras. Lo importante, de todos modos, es que no depende de ti: la central receptora verifica lo ocurrido y avisa a las fuerzas de seguridad aunque tengas el teléfono apagado o estés a tres husos horarios.
Esos son justo los meses en que hace falta. Una vivienda vacía ocho meses no tiene quien la mire, y cualquier incidencia se descubriría en la siguiente visita. El servicio funciona igual con la casa ocupada o cerrada, y es en temporada baja cuando aporta prácticamente todo su valor.
Sí. Desde la aplicación ves si el sistema está conectado y puedes gestionar los accesos, de modo que sabes cuándo se arma y se desarma. En el estudio inicial se contempla expresamente el uso en alquiler, que es muy habitual en el litoral oriolano.
Sirve todavía mejor, porque sustituye lo que ahí no hay: testigos. Y en una parcela se puede detectar el acceso al recinto antes de que nadie llegue a la vivienda, lo que adelanta el aviso. El sistema no depende del wifi de la casa ni de la red eléctrica: se comunica por vía móvil y tiene batería propia.
Dentro de tu vivienda, sí. Solo haría falta acuerdo de la comunidad si se quisiera proteger un espacio común, como un portal o un garaje colectivo, que es otro tipo de instalación distinta. Para el interior de tu piso o de tu apartamento no necesitas autorización de la comunidad.
Parte de 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa, e incluye conexión 24/7 con central receptora, aviso a la policía, mantenimiento, servicio técnico y app. La cuota exacta se concreta tras estudiar la vivienda y se te comunica antes de que apruebes nada.
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