Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Reus, Tarragona. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Reus: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Reus» o «Verisure Reus», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Reus tiene 111.601 habitantes en un término de 52,8 kilómetros cuadrados. Salen 2.113 habitantes por kilómetro cuadrado, una cifra que en la práctica significa una cosa muy concreta: aquí la mayoría de la gente vive en piso, con vecinos arriba, abajo y al otro lado del tabique.
Eso cambia por completo el planteamiento de la seguridad. En una ciudad compacta como esta, el riesgo no está en un perímetro de cien metros de valla, sino en tres o cuatro puntos muy concretos: la puerta de tu vivienda, el portal, el patio de luces y las ventanas que dan a una terraza o a una azotea a la que se puede llegar desde otra finca.
Y hay un factor añadido que la densidad trae consigo: mucho movimiento. Por una escalera de Reus pasan al cabo del día repartidores, mensajería, técnicos, alguien que viene a ver un piso, gente que se muda. Ninguno de ellos llama la atención de nadie, porque en un edificio de veinte vecinos lo normal es no conocer a la mitad.
La mayoría de la gente que vive en un bloque da por hecho que tiene dos barreras: el portal y la puerta del piso. En la práctica, la primera casi nunca funciona como barrera. El portal se queda entornado cuando alguien descarga la compra, se abre desde el telefonillo sin preguntar, o se cruza detrás de un vecino que entra.
Así que la barrera real es la puerta de tu vivienda. Y por buena que sea, no avisa a nadie. Un sistema conectado sí: detecta la apertura, detecta el movimiento dentro y manda la señal a una central receptora activa 24 horas al día, 365 días al año, aunque tú estés trabajando o los vecinos no hayan oído nada.
En un piso, además, el sistema suele necesitar pocos elementos. No hay parcela, no hay anexos, no hay veinte metros de fachada: hay una entrada, unas cuantas ventanas accesibles y un interior. Por eso las cuotas en vivienda urbana se quedan bastante cerca del punto de partida.
Hay un espacio del que casi nadie se acuerda hasta que pasa algo: el garaje comunitario y los trasteros. Es la zona de la finca con menos luz, menos tránsito y más puertas, y en muchas comunidades la puerta del garaje tarda en cerrarse lo suficiente como para que entre alguien detrás de un coche. No siempre se puede actuar sobre la zona común, pero sí sobre lo que es tuyo, y conviene tenerlo en cuenta al planificar.
Hay una idea muy extendida de que a partir del segundo ya no hay que preocuparse. Es verdad a medias. Las plantas bajas y los primeros son las más expuestas por lo obvio: se llega desde la calle, desde un patio interior o desde una cornisa.
Pero los áticos y las plantas altas tienen su propio asunto, y en Reus se ve mucho por la forma en que está construida la ciudad: azoteas y terrazas que se comunican entre fincas contiguas, salidas a cubierta, tendederos. Se llega desde arriba, no desde abajo.
En un estudio serio, esto se mira edificio por edificio. No es lo mismo un piso en una finca aislada que uno en una manzana entera con las terrazas pegadas. La pregunta que hay que hacerse no es en qué planta vives, sino por dónde se podría entrar realmente en tu casa.
El mar está a 5,8 kilómetros. Eso ha creado un patrón muy típico aquí: mucha gente de Reus tiene la vivienda habitual en la ciudad y un apartamento en la costa, en Vila-seca o en los municipios de playa de al lado.
El resultado es que siempre hay una de las dos casas vacía. En julio y agosto se vacía el piso de Reus durante semanas; el resto del año es el apartamento el que pasa meses cerrado. Y en los dos casos ocurre lo mismo: nadie sabe qué pasa dentro hasta que alguien va.
Para ese perfil, lo que más se aprovecha del servicio no es la sirena, es la app y la central. Poder ver desde el móvil que todo está en orden en la vivienda que hoy no ocupas, y saber que si algo salta hay alguien verificándolo aunque tú estés a media hora en coche.
Reus es una ciudad muy comercial, con mucha finca que tiene local en planta baja y viviendas encima. Si es tu caso, hay dos cosas distintas que proteger, y conviene no mezclarlas.
La vivienda tiene un horario: se ocupa por la noche y se vacía de día. El local funciona justo al revés, se llena de día y se queda solo por la noche. Cada uno necesita su propia configuración, sus propios horarios de conexión y su propia lógica de aviso. Cuando se intenta cubrir todo con un solo sistema mal planteado, acaba fallando por los dos lados.
Y aunque Reus sea sobre todo una ciudad de pisos, el término tiene 52,8 kilómetros cuadrados: fuera del núcleo urbano también hay viviendas unifamiliares y casas con terreno. Ahí el planteamiento se parece más al de un pueblo del Camp que al de un cuarto piso del centro, y el estudio cambia por completo: perímetro, accesos exteriores y anexos.
En una casa aislada, una sirena que salta sin motivo es un incordio para ti. En una escalera de Reus, es un incordio para veinte familias a las tres de la mañana. Por eso el paso de verificación no es un detalle técnico: es lo que separa un sistema que ayuda de uno que acaba desconectado.
Antes de movilizar a nadie, un operador comprueba en tiempo real qué está ocurriendo. Si es una tontería, se queda ahí. Si es real, se actúa. Ese filtro es el motivo por el que un sistema conectado tiene sentido en un bloque de vecinos y una sirena suelta no.
Desde 29,90 € al mes, sujeto a estudio personalizado y a aprobación previa. Incluye conexión 24/7 con la central receptora, aviso a la policía cuando el salto se confirma, mantenimiento, servicio técnico y la aplicación para el móvil.
El importe final depende de la vivienda. Un piso interior de dos habitaciones no necesita lo mismo que una casa unifamiliar en la periferia del término o que una vivienda con local debajo. Por eso el estudio es previo y sin compromiso: sirve para ajustar el número de elementos a lo que tu casa necesita de verdad.
Un apunte que en fincas antiguas importa: no hace falta obra. La instalación es inalámbrica, así que no se pican paredes ni se pasan cables por la escalera, y no hay que pedir permisos raros a la comunidad para llevar cableado por zonas comunes.
Mucha gente sigue pidiendo "la alarma de Securitas", y hace bien: Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. La empresa es la misma, la central receptora es la misma y el servicio es el mismo. Solo cambió el nombre que verás en el equipo y en el contrato.
Instalamos en toda la ciudad y en los municipios de alrededor: Castellvell a 2,9 kilómetros, Almoster a 4,8, Riudoms a 5,1, Vila-seca a 5,8, Maspujols a 6,1 y la Selva del Camp a 7,2. Es un entorno donde conviven pisos de ciudad y casas unifamiliares en pueblos de pocos miles de habitantes, y cada tipo de vivienda se plantea de forma distinta.
Déjanos tus datos en el formulario y te llamamos sin compromiso. Preguntamos lo justo: si es piso o casa, en qué planta, cuántos accesos reales tiene, si hay local o trastero y cuántas horas al día se queda vacía. Con eso se puede plantear una propuesta concreta y un precio real, sin sorpresas.
Depende de por dónde se pueda llegar a tu vivienda. En fincas donde las terrazas o azoteas se comunican con las de al lado, la altura protege menos de lo que parece. En el estudio se revisa el acceso real, no solo la planta.
Para proteger el interior de tu vivienda, no. La instalación es inalámbrica y se hace dentro de tu casa, sin tocar zonas comunes ni pasar cables por la escalera.
Sí. Cada vivienda lleva su propio sistema y su propio estudio, y desde la aplicación puedes consultar el estado de ambas. Es una situación muy habitual estando el mar a menos de seis kilómetros.
Para eso está la verificación previa: antes de movilizar a nadie, un operador comprueba qué está pasando realmente. El sistema se ajusta además a tu vivienda para evitar saltos sin motivo.
Se protege, pero con su propio planteamiento: los horarios de un negocio y los de una vivienda son opuestos. Se valora aparte en el estudio.
Sí, es exactamente el mismo servicio: Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Cambió el nombre, no la central receptora ni la empresa.
Sí. Desde la aplicación ves el estado del sistema, puedes conectarlo y desconectarlo y recibes los avisos al instante. Y si hay una incidencia, la central actúa sin esperar a que tú contestes.
También damos servicio aquí, y cada una tiene su propia página.
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