Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Roquetas de Mar, Almería. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Roquetas de Mar: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Roquetas de Mar» o «Verisure Roquetas de Mar», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Roquetas de Mar tiene 111.240 habitantes repartidos en solo 60 km². Eso da 1.854 habitantes por kilómetro cuadrado, una densidad altísima para un municipio costero. Dicho de otra forma: aquí vive más gente que en muchas capitales de provincia, y lo hace en un término del tamaño de un municipio mediano.
Ese dato no es una curiosidad estadística. Explica por qué la vivienda tipo de Roquetas es el bloque de varias alturas con portal, garaje y zonas comunes, y por qué las cosas ocurren aquí con una intensidad distinta a la de un pueblo costero tranquilo.
Y explica también algo que conviene asumir sin dramatismo: en un edificio con decenas de viviendas circula a diario mucha gente que no vive allí. Repartos, mantenimiento, limpieza, técnicos, visitas, huéspedes. El portal no filtra. La protección real de tu casa empieza en tu puerta.
Ese crecimiento rápido tiene otra consecuencia práctica: buena parte del parque de vivienda es relativamente reciente y muy homogéneo. Edificios parecidos, distribuciones parecidas y, sobre todo, comunidades muy grandes donde los vecinos no llegan a conocerse. En un pueblo de toda la vida, alguien nuevo llama la atención. En una comunidad de ciento veinte viviendas con alta rotación, no la llama nadie.
El contraste con el entorno es brutal. Vícar, a 6,1 km, tiene 29.342 habitantes. La Mojonera, a 7 km, 8.793. Pero Felix, a 10,4 km, tiene 771, y Enix, a 10,7 km, apenas 612. Más allá están Almería a 15 km con 205.468 habitantes y El Ejido a 18 km con 91.440.
En quince minutos de coche pasas de una densidad de casi mil novecientos habitantes por kilómetro cuadrado a pueblos donde no llegan a mil personas en total. Y mucha gente se mueve a diario entre esos dos mundos: trabaja abajo y tiene casa arriba, o al revés.
Esa movilidad constante significa horas largas de vivienda vacía y, en muchos casos, viviendas repartidas: la habitual en Roquetas y la familiar en un pueblo pequeño que se visita cada varias semanas.
Aquí conviven dos ritmos que casi no se cruzan. Uno es el del turismo: máxima ocupación en verano, viviendas que se abren en junio y se cierran en septiembre, gente que va y viene cada semana. Otro es el del campo: campañas agrícolas que marcan jornadas larguísimas durante meses, con horarios que empiezan muy pronto.
Cada uno genera su propio hueco de vulnerabilidad. En el ciclo turístico, el problema es la vivienda que pasa medio año cerrada sin que nadie compruebe nada. En el ciclo agrícola, el problema es la casa que se queda sola doce horas al día, todos los días, durante la campaña.
Cuando alguien pregunta si "aquí hace falta alarma", la respuesta útil no es general: depende de en cuál de esos dos calendarios estés. Pero en los dos hay un hueco que cubrir, y no es el mismo.
Este es el escenario más repetido en la parte costera del municipio: un apartamento comprado para el verano, usado dos o tres meses y cerrado el resto del año.
Hazte la pregunta clave: si pasara algo un jueves de febrero, ¿quién se enteraría? Normalmente nadie, hasta la siguiente visita. Los vecinos de planta puede que tampoco estén. La comunidad no entra en las viviendas. Y si el propietario vive en Madrid, en el norte de España o fuera del país, no puede acercarse a comprobarlo.
Un sistema conectado a central resuelve exactamente ese punto ciego. No necesita que haya nadie cerca: si un detector salta en febrero, la señal sale en ese momento, se verifica y tú lo sabes ese mismo día, estés donde estés.
Hay además un efecto de contraste que juega en contra: en septiembre, cuando la temporada termina de golpe, un edificio pasa de estar lleno a estar prácticamente vacío en cuestión de días. Ese cambio brusco es visible desde fuera, y es justo cuando muchos propietarios dejan de estar pendientes de la vivienda.
Se habla mucho de las segundas residencias y poco de lo evidente: en una vivienda habitual con dos adultos trabajando, la casa está sola entre nueve y doce horas cada día laborable. En un municipio donde hay mucho empleo con jornadas partidas o con turnos que arrancan de madrugada, esa cifra aumenta.
No hace falta suponer nada más para entender el planteamiento. La mayor parte del tiempo tu vivienda está sin nadie dentro, y durante ese tiempo lo único que tienes es lo que la propia casa sea capaz de hacer sola.
En Roquetas conviven tres tipos de vivienda muy diferentes, y cada uno tiene su punto flaco:
Por eso el estudio previo no es un trámite. Con el mismo presupuesto se puede proteger bien o mal una casa, y la diferencia está en dónde se colocan los elementos, no en cuántos son.
Un detector registra una apertura o una presencia. La señal sale de la vivienda por una vía de comunicación propia —no por tu wifi— y llega a la central receptora, activa 24 horas los 7 días. Allí se verifica lo ocurrido para separar un salto real de una falsa alarma. Si se confirma, se da aviso a la policía. Y tú recibes la notificación en el móvil, con la posibilidad de consultar el estado desde la app.
Todo ese proceso ocurre en minutos, sin que tú tengas que estar disponible ni cerca. Esa es la diferencia entre un sistema conectado y un dispositivo que solo suena o que solo graba para que lo veas después.
Una parte importante del parque de vivienda de Roquetas pertenece a gente que reside en otra provincia o en otro país. Para ese propietario, cualquier incidencia se convierte en un viaje.
Y hay un problema añadido que casi nadie contabiliza: las llaves. La familia que vino en agosto, el amigo que se quedó unos días, la persona que subía a ventilar, el inquilino de hace dos veranos. Una cerradura no distingue entre la llave legítima y una copia guardada; abre igual y no deja constancia de nada.
La alarma sí introduce esa diferencia. Si nadie ha desconectado el sistema con su código, la apertura se detecta y se verifica, con llave o sin ella. Si alquilas por temporadas, conviene decirlo al pedir presupuesto para dejar claro quién gestiona el sistema y quién figura como contacto de la central.
El sistema parte desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. La cuota incluye conexión 24/7 con la central receptora, verificación de los saltos, aviso a policía cuando procede, mantenimiento, servicio técnico y la aplicación para controlar el sistema desde el móvil, que en una vivienda de temporada acaba siendo lo más usado.
Que el importe final dependa de un estudio tiene una razón sencilla: no cuesta lo mismo cubrir un apartamento en un cuarto piso que un adosado de tres plantas con patio o una casa aislada con parcela.
Y una aclaración habitual: Securitas Direct opera actualmente bajo la marca Verisure. Es la misma compañía, la misma central receptora y el mismo servicio técnico; lo único que cambió fue el nombre comercial.
Para conocer tu precio, déjanos tu teléfono en el formulario y te llamamos en menos de 24 horas laborables. En esa llamada vemos el tipo de vivienda, los accesos y cuántos meses al año está vacía, y te damos la cifra cerrada. Decides tú.
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. Incluye conexión 24/7 con central receptora, aviso a policía, mantenimiento, servicio técnico y app. El importe definitivo depende del tipo de vivienda y de los accesos a cubrir, y se te confirma por teléfono antes de contratar.
Es el caso donde más se nota. En un municipio con tantísima vivienda de temporada, un apartamento cerrado de octubre a junio no tiene a nadie que compruebe nada: ni los vecinos de planta, que también están fuera, ni la comunidad, que no entra en las viviendas. Con conexión a central el aviso te llega el mismo día, vivas donde vivas.
Sí, y es un perfil muy común aquí. La central está operativa 24 horas los 7 días, así que da igual que tu casa se quede sola desde las seis de la mañana o desde media tarde. Además, desde la app puedes comprobar en cualquier momento que el sistema está conectado, sin tener que llamar a nadie.
El portal controla el acceso al edificio, no lo que ocurre dentro de tu vivienda, y por él pasa cada día mucha gente que no vive allí. En plantas bajas, primeras y áticos conviene mirar además ventanas, terraza y el acceso desde la azotea comunitaria.
No a las dos cosas. Los elementos son inalámbricos y se instalan sin obra, y la comunicación con la central no pasa por tu router ni por la línea fija, lo que es imprescindible en una vivienda que pasa meses cerrada y sin internet contratado.
Sí. Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure: misma compañía, misma central, mismos equipos y mismo servicio técnico. Solo cambió el nombre comercial.
En menos de 24 horas laborables desde que dejas tu teléfono en el formulario. La llamada sirve para conocer tu vivienda y darte el precio, sin ningún compromiso.
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