Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Sant Antoni de Portmany, Illes Balears. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Sant Antoni de Portmany: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Sant Antoni de Portmany» o «Verisure Sant Antoni de Portmany», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Sant Antoni de Portmany es uno de los municipios más extensos de Ibiza: 127 kilómetros cuadrados para 29.132 habitantes, con una densidad de 229 personas por kilómetro cuadrado. Ese número engaña si se mira solo, porque aquí conviven dos realidades muy distintas.
Por un lado hay un núcleo urbano compacto, con edificios de apartamentos, comercio y mucha actividad. Por otro, kilómetros de territorio con viviendas dispersas, casas payesas rehabilitadas, chalets aislados y parcelas grandes donde el vecino más cercano no está enfrente: está a varios centenares de metros y muchas veces ni se ve.
Proteger una vivienda en el núcleo y proteger una casa aislada son dos problemas diferentes. Lo único que comparten es el calendario, y eso es lo que hace de este municipio un caso muy particular.
El ritmo de Sant Antoni no es constante. Durante la temporada, el municipio se llena: población flotante, alquileres de corta duración, gente que llega y se va cada semana, negocios abiertos hasta muy tarde y calles con movimiento a cualquier hora.
Fuera de temporada, el mismo sitio es otro. Baja la población, bajan los servicios, muchos edificios de apartamentos quedan cerrados y hay zonas residenciales enteras donde apenas queda nadie durmiendo.
Para la seguridad de una vivienda, esta doble vida crea dos ventanas de riesgo distintas. En verano, el problema es que nadie identifica a nadie: con tanta rotación de personas, un desconocido nunca es raro. En invierno, el problema es el contrario: no hay nadie que pueda darse cuenta de nada.
Buena parte del parque de vivienda de la isla no se usa todo el año. Segundas residencias, apartamentos de temporada, casas familiares que se abren en verano y propiedades de gente que vive en la península o en otro país.
Ahí el riesgo no es que te sorprendan dentro. Es que nadie se entere de nada durante meses. Si tu casa está cerrada desde octubre y hay una entrada en enero, sin sistema conectado la noticia te llega en la siguiente visita. Y entonces ya no hay nada que gestionar: solo constatar.
Una entrada detectada en el momento se verifica, se comunica y se traslada a la policía. Una entrada descubierta cuatro meses después no se resuelve. Por eso, en vivienda de temporada, la conexión permanente con una central receptora no es un extra: es la única función que de verdad importa.
Es el perfil más habitual entre los propietarios de Ibiza que no residen aquí: la vivienda está en la isla y tú estás en Madrid, en Barcelona, en Valencia o en otro país. Cualquier gestión implica un vuelo o un barco.
Eso cambia lo que necesitas de un sistema. No basta con que suene: necesitas saberlo tú, al momento, en el móvil, y necesitas que alguien actúe sobre el terreno sin depender de que tú cojas un avión. La central receptora funciona las 24 horas todos los días del año, verifica el salto y avisa a la policía si hay indicios de intrusión, estés tú donde estés.
Y necesitas también lo cotidiano: poder comprobar desde la app si la casa está armada, si ha habido alguna incidencia o si alguien ha desactivado el sistema. Eso, para un propietario que vive lejos, vale tanto como la alarma en sí.
Muchas viviendas del municipio se alquilan por temporada o por semanas. Es una actividad perfectamente normal que introduce un factor concreto: durante meses, por tu casa pasan personas distintas, con acceso legítimo, además de quien limpia, quien hace el mantenimiento y quien gestiona las entradas.
El planteamiento aquí no es desconfiar de nadie: es tener control y trazabilidad. Saber cuándo se arma y se desarma el sistema, poder gestionar el acceso sin repartir llaves indefinidamente y mantener protegida una zona reservada donde guardas lo tuyo aunque el resto de la casa esté ocupado.
Todo eso se configura en el estudio previo, y conviene explicarlo desde el principio para que el sistema encaje con el uso real de la vivienda.
En las viviendas dispersas del término municipal, el planteamiento cambia por completo respecto al núcleo. Hay parcela, hay perímetro propio, hay vallas o muros y hay algo que no existe en la ciudad: silencio y ausencia de testigos.
En una casa aislada, una sirena avisa sobre todo a quien está dentro. Si no hay nadie, puede sonar sin que la escuche una sola persona. Y con 229 habitantes por kilómetro cuadrado y una parte importante del municipio sin construir, la probabilidad de que alguien pase por delante en ese momento es baja.
De modo que aquí el aviso tiene que salir de la finca por sí solo, sin depender de que un vecino lo oiga. Lo sensato en este tipo de vivienda suele incluir:
Hay una idea muy extendida y bastante falsa: que en una isla todo el mundo se conoce y eso basta. En un pueblo pequeño de interior puede tener algo de verdad. En un municipio como este, con miles de personas entrando y saliendo cada semana durante media temporada, no.
El resto del municipio tampoco está muy cerca en términos de kilómetros. Sant Josep de sa Talaia queda a 6,6 kilómetros, Eivissa a 14, Santa Eulalia del Río a 20,1 y Sant Joan de Labritja a 21,2. Formentera está a 33,8 y, además, en otra isla.
Traducido a seguridad: en gran parte del término, el municipio de al lado está lejos, y el vecino más cercano puede estarlo también. Todo lo que gana margen consiste en que la vivienda avise por sí sola en el mismo instante.
Un sistema pensado para una isla tiene que aguantar condiciones que en una ciudad no se dan igual. Casas que pasan meses sin nadie, cortes de suministro puntuales, conexiones a internet que no siempre son estables en las zonas más alejadas del núcleo.
Por eso importa que la comunicación con la central sea propia e inalámbrica y no dependa de tu router, y que el equipo tenga alimentación de respaldo para seguir operativo cuando se va la luz. En una vivienda habitada te enteras enseguida de que hay un apagón; en una vivienda cerrada desde noviembre, no te enteras nunca.
La temporada baja tiene además otro efecto que conviene tener presente. Es cuando se hacen reformas, cuando entran gremios en los edificios y cuando muchos propietarios dejan llaves a terceros para que revisen la casa, ventilen o adelanten trabajos. Todo eso es normal y necesario, pero significa que por la vivienda pasa gente durante los meses en los que tú no estás. Un sistema conectado no impide nada de eso: simplemente deja registro de cuándo se arma y se desarma, y te avisa si ocurre algo fuera de lo previsto.
Securitas Direct, que en España opera comercialmente bajo la marca Verisure, no vende un aparato suelto: vende un servicio con personas detrás.
El servicio arranca desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa, con todo lo anterior incluido. El precio final depende de la vivienda, y en un municipio con tanta variedad como este eso no es una frase hecha: no se plantea igual un apartamento en el núcleo que una casa aislada con parcela, anexos y accesos por varios lados.
Trabajamos solo por formulario. Déjanos tu teléfono y te llamamos en menos de 24 horas laborables. Cuéntanos si la vivienda es habitual o de temporada, cuántos meses al año está cerrada, si se alquila, si está en el núcleo o aislada y qué te preocupa más. Con eso se plantea la configuración y se te da un precio por escrito.
Es justamente el caso en el que más aporta. La vivienda no necesita estar habitada: detecta por sí sola, la central receptora verifica el salto las 24 horas y avisa a la policía si hay indicios. Tú recibes la notificación en el móvil aunque estés fuera de la isla.
Sí, y es una situación muy común aquí. Se configura para que el sistema encaje con el uso real: control de armado y desarmado, gestión de accesos sin repartir llaves indefinidamente y, si quieres, una zona reservada que permanece protegida aunque el resto de la vivienda esté ocupada.
Por partida doble: la central receptora actúa sin depender de ti, verificando y avisando a la policía si procede, y tú recibes el aviso en el móvil al momento. No necesitas estar cerca para que el sistema funcione.
Sí. La comunicación con la central es propia e inalámbrica, no depende de tu conexión a internet, y el equipo cuenta con alimentación de respaldo para seguir operativo si se corta el suministro.
Sí. Securitas Direct pasó a operar comercialmente en España bajo la marca Verisure. Misma compañía, misma central receptora y mismo servicio; lo que cambió fue el nombre comercial.
Sí: Sant Josep de sa Talaia (6,6 km), Eivissa (14 km), Santa Eulalia del Río (20,1 km) y Sant Joan de Labritja (21,2 km), además de Formentera.
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. Incluye conexión 24/7 con central receptora, verificación, aviso a policía, mantenimiento, servicio técnico y app. El importe definitivo lo conoces por escrito antes de contratar nada.
Desde 29,90 €/mes. Cuéntanos cómo es tu vivienda y te damos tu precio real. Sin compromiso y sin letra pequeña.
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