Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Tinajo, Las Palmas. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Tinajo: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Tinajo» o «Verisure Tinajo», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Tinajo es uno de esos municipios donde el mapa engaña. Ocupa 135,3 kilómetros cuadrados del oeste de Lanzarote —una porción enorme de la isla, con el Parque Nacional de Timanfaya y sus malpaíses dentro del término— y en todo ese espacio viven 6.939 personas. No es un pueblo pequeño: es un municipio grande con poca gente dentro.
El casco está tierra adentro, a 195 metros de altitud, y el resto del término se reparte entre campo de cultivo sobre picón, coladas de lava, caminos y viviendas sueltas. Ese es el escenario real en el que hay que pensar la seguridad de una casa aquí, y no se parece en nada al de una ciudad ni al de un pueblo peninsular apiñado.
La densidad de Tinajo es de 51,3 habitantes por km². Es una de las más bajas que se pueden encontrar en un municipio con costa, y describe muy bien lo que ves: construcción baja, casas de una o dos plantas con parcela, muros de piedra, cuartos de aperos, garajes y almacenes agrícolas, y bastante distancia entre una vivienda y la siguiente.
Eso elimina de golpe la vigilancia natural. No hay bloques con veinte balcones mirando a la calle, no hay portales con gente entrando y saliendo, no hay comercio abierto en cada esquina. Una casa aquí puede estar perfectamente sola en su tramo de camino, sin que nadie tenga un ángulo de visión sobre su puerta.
Por eso, en una vivienda de Tinajo, lo que tiene sentido proteger casi nunca es solo el salón:
Tinajo tiene costa, y es una costa distinta a la que todo el mundo asocia con la isla. Aquí no está la franja de hoteles y apartamentos; el turismo de sol y playa se concentra en los municipios del sur y del este. La costa de Tinajo es abierta, expuesta al mar del norte y sin urbanización continua.
Eso cambia el tipo de vivienda que hay junto al mar: no bloques de apartamentos vacacionales, sino casas y viviendas de uso intermitente, ocupadas en temporada, en fines de semana o solo cuando los dueños vienen. Y una casa costera de uso intermitente tiene un problema muy concreto: pasa meses cerrada, se sabe desde fuera que está cerrada, y nadie tiene la obligación de mirar cómo está.
Hay además un patrón de temporada muy marcado. Entre semana y fuera de verano, tramos enteros de vivienda costera quedan sin nadie dentro, y eso se ve desde el coche sin necesidad de bajarse: persianas cerradas, buzones llenos, ningún vehículo aparcado. No hay que investigar nada para saber qué casas están vacías.
El mar añade además un factor práctico. La humedad y el salitre castigan cerraduras, herrajes y persianas. Una casa cerrada seis meses no solo está sola: además va perdiendo cierre.
Esta es la diferencia real entre una segunda residencia en la península y una en una isla. Si tienes una casa en un pueblo a cincuenta kilómetros de donde vives, puedes acercarte un sábado a comprobar que todo está bien. Si tu casa está en Tinajo y tú estás en Madrid, en Bilbao o en otra isla, no puedes acercarte. Y si alguien te avisa de que la puerta está abierta, sigues sin poder hacer nada esa misma tarde.
Ahí es donde un sistema conectado cambia el problema de sitio. No se trata solo de detectar una entrada, sino de que exista una cadena que funcione sin ti: se detecta, se verifica desde la central lo que está ocurriendo, se avisa a la policía y tú recibes el aviso en el móvil estés donde estés. Y desde la aplicación puedes consultar el estado de la vivienda cuando quieras, sin depender de que un familiar o un vecino se acerque a mirar.
Para mucha gente de Tinajo, ese es el verdadero valor: dejar de estar informado a destiempo. Hay una diferencia enorme entre enterarte de que ha pasado algo mientras está pasando y enterarte al abrir la puerta seis semanas después, con el seguro pidiéndote una fecha que no puedes precisar.
Lanzarote es una isla de distancias cortas, y eso también cuenta. San Bartolomé está a 6,4 kilómetros con 19.551 habitantes. Teguise, a 8,9 km con 24.027. Tías, a 10,8 km con 21.613. Arrecife, a 13,7 km, es el gran núcleo de la isla con 70.811 personas. Yaiza queda a 15,5 km con 18.842 y Haría a 18,3 con 5.623.
Conviene añadir un matiz sobre el peso turístico de la isla. Lanzarote recibe cada año muchísima más gente de la que vive en ella, y esa población flotante se mueve en coche de alquiler por toda la isla, incluidos los municipios que no son turísticos. En Tinajo eso significa tránsito continuo por carreteras y caminos de gente que nadie conoce y a la que nadie tiene por qué mirar dos veces, porque es completamente normal que esté ahí.
Es decir, desde Tinajo se llega en veinte minutos a municipios que suman muchas decenas de miles de personas, y desde ellos se llega igual de rápido hasta aquí. Que un municipio sea tranquilo y esté apartado no significa que esté lejos: en una isla como esta todo queda cerca por carretera.
Hay un detalle de Lanzarote que casi nunca aparece en las conversaciones sobre seguridad y que aquí importa: el viento. Sopla mucho y sopla casi siempre. Una sirena en una casa aislada, con viento constante y con la vivienda más próxima a cien metros, tiene un alcance práctico muy inferior al que la gente imagina.
Conviene ser claro con esto. La sirena sirve para que quien ha entrado sepa que ha sido detectado, y eso ya es útil. Lo que no hace es traer a nadie. En un municipio con esta dispersión, lo que de verdad protege es que la señal salga de la casa hacia una central receptora que está atendida las veinticuatro horas, todos los días del año. Eso no depende del viento, ni de la distancia, ni de que haya alguien despierto cerca.
Securitas Direct, que en España opera desde hace unos años bajo la marca Verisure, no vende una caja con sirena: vende un servicio conectado. En un municipio disperso y en una isla, esa distinción lo es todo.
El servicio arranca desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. La cuota incluye todo lo anterior: conexión permanente con la central, verificación, aviso a policía, mantenimiento, servicio técnico y aplicación.
El precio final no se puede dar sin ver la vivienda. Una casa de una planta con dos accesos no lleva lo mismo que una vivienda con parcela, almacén agrícola y garaje independiente, ni que una casa de temporada cerca de la costa que pasa medio año cerrada. Por eso el estudio va primero y el presupuesto después.
Se gestiona solo por formulario. Dejas tus datos y te contactamos nosotros; no hace falta que llames a ningún sitio, y si vives fuera de la isla es exactamente igual de sencillo.
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. La cuota depende de la vivienda: influyen los accesos, si hay parcela y si conviene proteger también almacén, garaje o cuarto de aperos.
Es el caso donde más se nota. El problema de una casa en la isla cuando tú estás fuera no es solo que entre alguien: es que puedes tardar meses en enterarte. Con el sistema conectado, la central verifica lo que ocurre y actúa en el momento, y tú ves el estado de la vivienda desde la aplicación sin pedirle a nadie que se acerque.
Sí, se instala en todo el término municipal, que son 135,3 km². En vivienda dispersa cambia la prioridad: se detecta en el perímetro y en los accesos, porque ahí el ruido no moviliza a nadie y lo que cuenta es que la señal salga hacia la central.
Se estudia junto con la vivienda y suele ser muy recomendable. Las construcciones auxiliares están más apartadas, tienen puertas pensadas para trabajar y no para resistir, y guardan herramienta y maquinaria de valor. En muchos casos son el punto de entrada real.
No. El sistema se comunica con la central receptora sin depender de que haya una línea de internet en la vivienda, lo cual es especialmente cómodo en casas que solo se usan parte del año y donde no se quiere mantener una conexión contratada.
Sí. Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Misma compañía, misma central receptora y mismos técnicos; lo único que cambió fue el nombre comercial.
También damos servicio aquí, y cada una tiene su propia página.
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