Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Alicante. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Alicante: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Alicante» o «Verisure Alicante», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Alicante tiene 366.221 habitantes y un término municipal de 201,3 kilómetros cuadrados. La densidad media, 1.819 habitantes por kilómetro cuadrado, es de las más altas de la Comunidad Valenciana, pero esa media esconde una realidad partida: la mayoría de esas personas viven concentradas en una ciudad muy compacta, y el resto del término es otra cosa completamente distinta. Proteger una vivienda en Alicante empieza por saber en cuál de las dos estás.
Alicante crece al pie del Benacantil, con el Castillo de Santa Bárbara vigilando desde arriba y el mar a nivel cero: la altitud oficial del municipio son 3 metros. Alrededor de ese núcleo histórico se levantó una ciudad de manzanas cerradas y bloques altos, y más allá, hasta completar los 201 kilómetros cuadrados, el término se abre en zonas de vivienda unifamiliar, suelo industrial y partidas mucho menos pobladas.
Eso significa que en el mismo municipio hay pisos de sexta planta en calles con tráfico las veinticuatro horas y casas con parcela donde a las once de la noche no pasa un coche. Las dos son Alicante y las dos necesitan un sistema de alarma, pero no el mismo.
Hay un tercer Alicante que suele quedar fuera de la conversación: el de las viviendas que están dentro del término pero lejos del centro, con acceso por carretera y sin comercio alrededor. A efectos prácticos, esas casas se comportan como las de un municipio pequeño, aunque su dirección diga Alicante.
En vivienda vertical, la puerta de tu piso rara vez es el primer obstáculo. Antes hay un portal que se queda abierto cuando entra alguien con la compra, un garaje comunitario donde la barrera tarda en bajar, un patio de luces al que dan ventanas de baño y cocina, y en muchos edificios una escalera trasera que casi nadie usa.
La densidad juega en contra en un punto concreto: cuando hay tanta gente entrando y saliendo, nadie identifica a nadie. En un pueblo, una cara desconocida se nota. En un bloque de una ciudad de 366.000 personas, no se nota nada. La consecuencia práctica es que la protección de un piso no puede depender de que un vecino se dé cuenta.
Una sirena en un edificio de ocho plantas hace mucho ruido y consigue poco. En una ciudad, la gente oye una alarma y asume que se ha disparado sola. Prácticamente nadie sale al rellano a comprobar nada, y hacen bien.
Por eso el sistema útil en una ciudad como Alicante no es el que suena, es el que verifica. Los detectores con imagen permiten que en la central receptora vean si hay alguien realmente dentro de la vivienda, distingan una intrusión de una cortina moviéndose y, si hay indicios reales, den aviso a la policía. Ese matiz, en vivienda urbana, es la diferencia entre molestar al vecindario y que pase algo.
La verificación tiene además una ventaja doméstica: reduce el ruido inútil. Un sistema que avisa por cualquier cosa acaba desconectado a las tres semanas, y una alarma apagada no protege nada. Que exista un filtro humano detrás es lo que permite convivir con el sistema sin acabar harto de él.
Alicante vive una curiosa inversión estacional. En verano, buena parte de los residentes habituales se marcha, mientras la franja de playa del propio término se llena de vivienda de temporada. En pleno agosto hay escaleras enteras de la ciudad con dos o tres pisos ocupados.
Ese es el momento en que un piso urbano se parece a una casa de campo: sin nadie alrededor, sin ruido de fondo y sin nadie que note la puerta abierta. Y a la inversa, en enero, los apartamentos de la zona de playa quedan cerrados durante meses. Contrates lo que contrates, la pregunta clave es cuántas semanas al año tu vivienda está sola.
No todas las alturas tienen el mismo riesgo, y en Alicante se ve muy claro:
En el estudio previo se revisan estos puntos concretos en lugar de aplicar una plantilla igual para todo el edificio.
Fuera del casco urbano, Alicante tiene bastante vivienda con parcela. Ahí el planteamiento cambia por completo: interesa detectar antes de que alguien llegue a la puerta, no cuando ya está en el salón.
Lo habitual en estos casos es cubrir el perímetro, la entrada de vehículos, el porche, los ventanales grandes y las construcciones auxiliares. Los trasteros, casetas y cuartos de piscina se pasan por alto muchísimo y suelen ser lo primero que se abre, porque están separados de la casa y nadie los mira.
Alicante no termina en su término municipal. A menos de doce kilómetros del centro hay más de 140.000 personas viviendo en municipios que funcionan como una continuación de la ciudad:
Si tienes el piso en Alicante y una casa en cualquiera de estos municipios, son dos escenarios distintos y se estudian por separado, aunque el servicio y la central receptora sean los mismos.
Esa proximidad también explica el movimiento constante de vehículos en toda la corona metropolitana. En un entorno así, nadie se fija en un coche desconocido: forma parte del paisaje a cualquier hora del día. Es otra razón por la que la protección de la vivienda tiene que ser activa y no depender del ojo del vecindario.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure sin cambiar el servicio ni la central receptora que hay detrás. En una vivienda de Alicante la configuración habitual incluye:
La instalación es inalámbrica y sin obra, un detalle nada menor en pisos reformados y en comunidades donde tocar zonas comunes exige permisos.
El servicio arranca desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. En la cuota entran la conexión 24/7 con la central receptora, el aviso a policía, el mantenimiento, el servicio técnico y la app. No hay que sumar la vigilancia aparte: es justo lo que se contrata.
Para un precio ajustado a tu vivienda, deja tus datos en el formulario. Lo que necesitamos saber es sencillo: piso o casa, planta, número de accesos, si vives todo el año y qué es lo que más te preocupa.
La altura reduce el riesgo, no lo elimina, y no protege frente al acceso por la puerta, que es la vía más habitual en vivienda urbana. En un edificio de ciudad, además, nadie va a reaccionar a una sirena. Lo que aporta el servicio es que alguien externo vea lo que pasa dentro de tu casa en ese momento y avise a la policía si hay indicios reales.
Sí, y es un caso frecuente en el entorno de Alicante y San Vicente del Raspeig. Se estudia como cualquier vivienda, con la particularidad de que hay varios usuarios y periodos largos en verano sin nadie dentro. La app permite gestionar accesos y ver el estado del piso, algo especialmente útil cuando el propietario no vive en la ciudad.
Ese es exactamente el perfil para el que tiene más sentido un sistema conectado a central receptora. Con la vivienda vacía de octubre a mayo, no hay nadie que oiga nada ni que compruebe si ha pasado algo. Con conexión, una detección se verifica en el momento y recibes el aviso el mismo día, no en verano cuando vuelvas.
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. Incluye conexión 24/7 con central receptora, aviso a policía, mantenimiento, servicio técnico y app.
Para instalar dentro de tu vivienda, no. El sistema es inalámbrico y no requiere obra ni intervención en zonas comunes. Si quisieras colocar algún elemento fuera de tu propiedad, ahí sí habría que contar con la comunidad, y en el estudio previo se plantea la alternativa que no lo necesite.
Sí. El planteamiento cambia respecto a una vivienda, porque hay horarios de apertura, caja y accesos de proveedores, pero el servicio de conexión con central receptora, verificación y aviso a policía es el mismo. En el estudio se define qué se protege y en qué franjas horarias.
El sistema mantiene la comunicación con la central receptora por vía móvil y dispone de batería, de modo que un corte no lo deja mudo. Es una de las diferencias reales entre una alarma conectada y una cámara doméstica que depende del router de casa.
También damos servicio aquí, y cada una tiene su propia página.
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