Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Altea, Alicante. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Altea: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Altea» o «Verisure Altea», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Altea tiene 24.592 habitantes censados y 34,4 kilómetros cuadrados de término, lo que da una densidad de 714,9 personas por kilómetro cuadrado. Pero ese número describe el municipio de enero, no el de agosto.
Como todo pueblo del litoral alicantino, Altea vive un ciclo anual muy marcado: en temporada alta hay muchísima más gente que la censada, y en invierno una parte del parque de vivienda se queda cerrada. Ese vaivén es la clave para entender qué necesita aquí una casa y qué no.
Porque no es lo mismo proteger una vivienda habitada los 365 días que una que se abre tres semanas al año. Y en Altea conviven las dos, muchas veces en la misma calle.
El perfil más característico del municipio es la vivienda de temporada: el apartamento que se usa en verano y en algún puente, la casa que ocupan los propietarios unos meses y el resto del año queda cerrada, la vivienda de quien vive fuera de España y viene por temporadas.
En ese escenario el riesgo no es que te sorprendan dentro. Es que no se entere nadie. Si algo ocurre en noviembre y la siguiente visita es en Semana Santa, el descubrimiento llega cinco meses tarde, y para entonces no hay nada que gestionar: solo constatar.
Por eso, en vivienda de temporada, la conexión permanente con una central receptora no es un extra: es la única función que de verdad importa. Que a las tres de la madrugada de un martes de febrero haya alguien mirando la señal de tu casa, aunque tú estés a mil kilómetros.
Altea tiene su núcleo histórico encaramado en un cerro sobre el mar, con calles estrechas, escaleras y mucha pendiente. Es lo que le da su carácter y también lo que complica cualquier planteamiento estándar de seguridad.
En una calle en cuesta, las alturas dejan de significar lo que significan en el plano. Lo que por la fachada principal es un primer piso, por detrás puede quedar casi a nivel del suelo de la calle superior. Una terraza puede ser accesible desde una cubierta que está dos metros más abajo. Un patio puede compartir muro con el jardín del vecino de arriba.
La consecuencia es que ventanas y terrazas que parecen inalcanzables resultan ser accesos cómodos. Y por eso, aquí, el estudio previo no se hace mirando planos: se hace mirando dónde está la casa respecto de lo que tiene alrededor.
Fuera del casco, buena parte de la vivienda alteana está repartida por la ladera en parcelas con casa exenta, jardín, piscina y garaje. Son casas pensadas para mirar al mar, con mucho vidrio, terrazas amplias y varias plantas escalonadas.
Esa tipología tiene dos características que conviene asumir. La primera es que hay muchísimo perímetro: puertas correderas grandes, ventanales, accesos desde el jardín, puerta de servicio, garaje. La segunda es que los vecinos están lejos y la calle no tiene tránsito, así que nadie ve ni oye lo que ocurre en la parcela de al lado.
Un planteamiento razonable en este tipo de casa suele apoyarse en:
La otra mitad del municipio es vivienda colectiva: bloques con muchas viviendas, con piscina comunitaria, garaje y varios accesos. Aquí el problema no es el aislamiento, sino el anonimato absoluto en temporada.
En julio y agosto, por un edificio de apartamentos pasa un flujo continuo de gente que no se conoce entre sí: propietarios, familiares, inquilinos de temporada, empresas de limpieza, técnicos. Nadie puede identificar a nadie, y un desconocido subiendo una escalera es lo más normal del mundo.
Y en invierno pasa lo contrario: el edificio se queda casi vacío, con dos o tres viviendas ocupadas de veinte. Ninguna de las dos situaciones favorece a la vigilancia natural, que es el argumento que más se usa para no poner alarma.
Cuando una casa tiene jardín, la puerta importante casi nunca es la de la entrada. Es la corredera del salón, la del office, la ventana del dormitorio de la planta baja o la puerta que comunica el garaje con la vivienda.
Se protegen porque son cómodas de usar y, precisamente por eso, cómodas de forzar. Además, están en la parte de atrás de la parcela, que es la zona que no se ve desde la calle ni desde la casa del vecino.
La regla práctica es sencilla: si tú entras habitualmente por ahí sin dar la vuelta, cualquiera podría hacerlo también. Ese es el criterio que ordena la mayoría de estudios en vivienda unifamiliar de Altea.
De noviembre a marzo el municipio cambia de ritmo. Muchas viviendas quedan cerradas, las calles se vacían pronto y a las seis de la tarde ya es de noche. Con esa combinación, la ausencia se lee desde la acera sin ningún esfuerzo: persianas bajadas durante semanas, buzones llenos, ninguna luz encendida en toda una fachada.
Aquí funcionan bien dos cosas. La simulación de presencia, que rompe ese patrón visible desde fuera y hace que la casa no parezca cerrada. Y, sobre todo, la conexión con central: porque si nadie va a pasar por allí en cuatro meses, la única forma de que un incidente no pase inadvertido es que la propia vivienda lo comunique.
Una parte del parque de vivienda de Altea se alquila por semanas o por meses. Es una actividad perfectamente normal, pero tiene una implicación que conviene mirar de frente: durante el año pasan por esa casa muchas personas distintas, y con ellas pasan llaves, códigos y mandos.
El propietario, además, casi nunca está delante. Se entrega la vivienda, se recoge, y entre una cosa y otra hay semanas sin ninguna supervisión. Si algo falla, quien se entera es la persona de la limpieza al día siguiente, o el siguiente inquilino.
Un sistema conectado ordena bastante ese escenario. Permite saber a qué hora se armó y se desarmó la casa, recibir el aviso en el móvil estés donde estés y tener a la central receptora pendiente durante los periodos en que la vivienda queda vacía entre estancia y estancia. No sustituye a una buena gestión, pero elimina el punto ciego más grande: las semanas en que allí no hay absolutamente nadie.
Altea está rodeada de municipios muy cercanos entre sí. L'Alfàs del Pi queda a 5,1 kilómetros, La Nucía a 6,7, Polop a 7,2, Callosa d'en Sarrià a 8,6, Calpe a 9,6 y Bolulla a 10,1.
Es una comarca de trayectos cortos, con carreteras que conectan costa e interior en pocos minutos. Eso hace la vida muy cómoda, y también significa que ningún punto está realmente apartado. En un territorio así, la distancia no protege: lo único que acorta el margen es que tu casa avise por sí sola en el mismo instante en que ocurre algo.
Securitas Direct, que desde hace años opera comercialmente en España como Verisure, no vende un aparato: vende un servicio con personas detrás las 24 horas del día.
El servicio arranca desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa, con todo lo anterior incluido. El importe final depende de la vivienda, y en Altea eso se nota: no lleva los mismos elementos un apartamento de dos habitaciones que una casa en ladera con jardín, piscina, garaje y tres accesos distintos.
Trabajamos solo por formulario. Déjanos tu teléfono y te llamamos en menos de 24 horas laborables. Nos cuentas si es tu vivienda habitual o de temporada, cuántos meses al año está cerrada, si tienes jardín, terraza o cubierta accesible y qué te preocupa más. Con esa información se plantea la configuración y se te da un precio por escrito.
Es el caso en el que más aporta. La vivienda no necesita estar habitada: detecta por sí sola, la central receptora verifica el salto las 24 horas y avisa a la policía si hay indicios. Tú recibes la notificación en el móvil aunque estés en otro país.
Mirando la altura real de cada abertura respecto a lo que la rodea, no la planta sobre el papel. En las calles empinadas de Altea es habitual que una terraza o una ventana trasera queden casi a nivel de la calle superior o de una cubierta contigua, y esos puntos se tratan como accesos.
Sí. Existen soluciones de detección exterior pensadas para no dispararse con mascotas ni con movimiento de vegetación, y se pueden armar por zonas para tener el perímetro activo mientras estáis dentro de la casa.
No. La comunicación con la central es propia e inalámbrica y el equipo cuenta con alimentación de respaldo, así que sigue operativo aunque se caiga tu conexión a internet o se corte la luz. Es especialmente relevante en casas que pasan meses cerradas.
Sí. Securitas Direct pasó a operar comercialmente en España bajo la marca Verisure. Misma compañía, misma central receptora y mismo servicio; lo que cambió fue el nombre comercial.
Sí: L'Alfàs del Pi (5,1 km), La Nucía (6,7 km), Polop (7,2 km), Callosa d'en Sarrià (8,6 km), Calpe (9,6 km) y Bolulla (10,1 km).
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa, con conexión 24/7, verificación, aviso a policía, mantenimiento, servicio técnico y app incluidos. El precio definitivo lo conoces por escrito antes de contratar nada.
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