Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Antigua, Las Palmas. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Antigua: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Antigua» o «Verisure Antigua», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Antigua tiene 14.164 habitantes y un término municipal de 250,6 km², lo que da 56,5 habitantes por kilómetro cuadrado. Es un municipio grande en superficie y pequeño en población, y esa combinación explica casi todo lo que hay que saber para proteger una casa aquí.
Pero hay un segundo dato que lo define todavía mejor: el casco está tierra adentro, a 254 metros de altitud, y sin embargo el municipio llega hasta el mar. Antigua es, a la vez, un pueblo del interior majorero y un municipio litoral. Dos mundos, dos tipos de vivienda y dos maneras muy distintas de quedarse sin nadie mirando.
Tierra adentro, el paisaje de Antigua es de horizonte abierto. Viviendas separadas entre sí, fincas, naves, explotaciones ganaderas, casas al borde de una carretera por la que pasan coches pero no peatones.
Con 56,5 habitantes por kilómetro cuadrado, la vigilancia natural —que alguien te vea y le extrañe algo— funciona a medias. En el núcleo, sí: aquí todo el mundo sabe de quién es cada casa. Fuera del núcleo, no. Allí una furgoneta parada un rato delante de una puerta no le llama la atención a nadie, porque no hay nadie que pueda encontrarla rara.
Y hay un patrón muy repetido en la vivienda del interior: la casa está bien cerrada, pero lo que la rodea no. La nave, el almacén, el cuarto de aperos, el garaje suelto, el corral. Suele ser el punto de entrada real y casi nunca aparece en el plan de seguridad de nadie.
La parte del municipio que baja al mar funciona con otra lógica completamente distinta. Ahí hay vivienda vertical y horizontal agrupada en complejos, con accesos comunes, piscinas comunitarias, garajes y trasteros compartidos.
En ese escenario, el problema no es que no pase nadie: es que pasa demasiada gente y nadie sabe quién es quién. Vecinos permanentes, propietarios que vienen dos semanas al año, inquilinos de temporada, personal de limpieza y mantenimiento, visitantes. El acceso general del complejo se abre constantemente y no filtra nada.
Por eso, en una vivienda de la zona costera, lo que hay que proteger es lo que de verdad es tuyo: la puerta del apartamento o de la casa, los ventanales que dan a terraza o a zona común, y el trastero. Dar por hecho que el recinto ya te protege es el error más habitual.
Una parte importante de la vivienda de Antigua pertenece a gente que no está aquí la mayor parte del año: propietarios de la península, residentes de otros países europeos, familias que vienen en vacaciones y viviendas que se alquilan por temporadas.
El problema de fondo de esas casas no es solo que puedan entrar. Es cuánto tardas en enterarte. Si vives a tres mil kilómetros, puedes descubrir una puerta forzada meses después, cuando ya no hay nada que hacer más allá del parte del seguro. Y encargarle a un conocido que pase a mirar de vez en cuando funciona hasta que deja de funcionar.
Un sistema conectado cambia justo eso: la apertura se detecta cuando se produce, la central la verifica y tú lo sabes ese mismo día. Desde la aplicación del móvil compruebas el estado de la vivienda desde cualquier país, sin depender de que alguien se acerque.
Y hay un detalle asociado que se pasa por alto siempre en un municipio con tanta vivienda de uso vacacional: las llaves se multiplican. Copias hechas para un inquilino anterior, juegos que quedaron en manos de una empresa de limpieza, cajas de llaves colgadas junto a la puerta, códigos compartidos por mensaje.
Una cerradura no distingue entre una llave legítima y una copia que alguien conservó. Una alarma sí: si tú no has desconectado el sistema, da igual con qué llave se abra la puerta, porque la entrada se detecta igualmente y la central la verifica.
Para propietarios que alquilan o que dejan la casa al cuidado de terceros, esta es probablemente la diferencia práctica más importante.
En Fuerteventura no hay un verano de tres meses y un invierno de encierro. Aquí se vive con las puertas y ventanas abiertas prácticamente todo el año: terrazas practicables, correderas que quedan entornadas, patios que ventilan.
Eso obliga a que el sistema sea utilizable a diario y no solo cuando te vas de vacaciones. La clave es poder conectarlo en modo presencia: se protegen los accesos —puerta, correderas, ventanales— mientras tú te mueves libremente por dentro. Así no tienes que elegir entre cerrar la casa a cal y canto o quedarte sin protección.
Piensa en una sirena sonando en una casa del interior del municipio a las cuatro de la madrugada: no la oye nadie. Y piensa ahora en una sirena sonando en un complejo de la costa en temporada: la oyen cincuenta personas, pero ninguna sabe de qué vivienda viene ni si el propietario se ha equivocado al desconectar. En los dos casos, el resultado es el mismo: no pasa nada.
Lo que convierte un aparato en un servicio es que alguien compruebe qué está ocurriendo. Cuando salta un detector, la señal sale de la vivienda y llega a una central receptora de alarmas que funciona 24 horas al día, todos los días del año. Un operador verifica qué pasa dentro. Si es un salto sin importancia, se cierra ahí. Si hay una intrusión real, se avisa a la policía y se te avisa a ti.
En una isla, y en un municipio donde muchas viviendas están vacías buena parte del año, ese eslabón es exactamente el que falta: alguien de guardia que compruebe lo que tú no puedes comprobar.
No existe un equipo estándar que valga para los dos mundos del municipio, pero sí un orden de prioridades que se repite:
Damos servicio en todo el término municipal, tanto en el casco y el interior como en la franja costera, y en el resto de municipios de la isla:
Merece la pena mirar esas cifras: Betancuria, a cuatro kilómetros y medio, tiene 801 habitantes; Puerto del Rosario, a diecisiete, supera los 46.000. En una distancia que en la península sería un trayecto urbano corto, aquí pasas de un municipio casi despoblado a la capital insular. Esa escala explica por qué la seguridad en Fuerteventura se plantea con criterios propios y no copiando lo que se hace en una ciudad peninsular.
El servicio arranca desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado de la vivienda y a aprobación previa. La cuota depende de si hablamos de un apartamento con un solo acceso, de una casa con parcela en el interior o de una vivienda con anexos que también hay que cubrir.
Entra en el precio:
Una aclaración frecuente: Securitas Direct opera hoy bajo la marca Verisure. Es la misma compañía, la misma central receptora y los mismos técnicos; cambió el nombre comercial.
Desde 29,90 €/mes. La cuota final sale del estudio personalizado y está sujeta a aprobación previa. Influye si es un apartamento de un acceso o una vivienda del interior con parcela, nave o almacén que también conviene proteger.
Es justo el caso donde más se nota. Lo que resuelve el sistema no es únicamente la entrada: es el tiempo que tardas en saberlo. La central verifica lo que ocurre y te avisa vivas donde vivas, y desde la aplicación puedes comprobar el estado de la casa sin pedirle a nadie que se acerque.
El acceso general de un complejo filtra mucho menos de lo que parece: entran propietarios, inquilinos, visitantes, limpieza y mantenimiento a todas horas. Lo que conviene proteger es tu vivienda concreta: puerta, ventanales que dan a terraza o zona común y trastero.
Sí, instalamos en todo el término municipal, que son 250,6 km². En vivienda aislada se prioriza detectar en el acceso y el perímetro, y se estudia proteger también nave, almacén o garaje independiente, que suelen ser el punto de entrada real.
Sí, con el modo presencia: se protegen los accesos mientras tú estás dentro y te mueves con normalidad. En Fuerteventura, donde se vive con las puertas abiertas casi todo el año, es la forma habitual de usarlo a diario.
Sí. Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Misma compañía, misma central receptora y mismos técnicos; lo único que cambió fue el nombre comercial.
También damos servicio aquí, y cada una tiene su propia página.
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Desde 29,90 €/mes. Cuéntanos cómo es tu vivienda y te damos tu precio real. Sin compromiso y sin letra pequeña.
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