Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Puerto del Rosario, Las Palmas. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Puerto del Rosario: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Puerto del Rosario» o «Verisure Puerto del Rosario», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
El término municipal de Puerto del Rosario mide 290 kilómetros cuadrados. Dentro viven 46.150 personas, lo que deja una densidad de 159 habitantes por kilómetro cuadrado. Es una cifra bajísima, y describe bastante bien lo que se ve al salir del núcleo: territorio abierto, mucho horizonte y viviendas repartidas.
Esa amplitud es una de las cosas buenas de vivir en Fuerteventura. También cambia por completo las reglas de la seguridad doméstica. En un municipio comprimido, el riesgo viene de la proximidad: mucha gente cerca, nadie identificado. Aquí es al revés. El riesgo viene de la ausencia: de que no haya nadie cerca, ni ruido, ni luz, ni un vecino que pueda extrañarse de nada.
En la península, un pueblo vecino suele quedar a dos o tres kilómetros. En Fuerteventura, no. La Oliva está a 14,5 kilómetros con 30.022 habitantes, Antigua a 17,0 con 14.164, Betancuria a 20,4 con apenas 801 vecinos, Tuineje a 27,1 con 16.834 y Pájara a 28,3 con 21.570.
Esa escala tiene dos caras. Por un lado, las carreteras son largas, rectas y con poco tráfico fuera de las horas punta: se recorren distancias grandes en poco tiempo, y quien llega hasta una casa aislada puede irse igual de rápido. Por otro, entre un núcleo y el siguiente hay kilómetros de nada, sin farolas, sin edificios y sin testigos.
Conviene decirlo claro: en un territorio así, la distancia no es un escudo. Es simplemente más espacio en el que nadie mira.
Hay un perfil muy repetido en Puerto del Rosario y en toda Fuerteventura: la vivienda cuyo dueño está en la península, en otra isla o en otro país. Una casa comprada para venirse más adelante, una vivienda heredada, un apartamento que se alquila por temporadas.
Este caso tiene una particularidad que no se da en ningún municipio peninsular con la misma fuerza: no puedes acercarte a mirar. Ir a comprobar cómo está la casa no es coger el coche media hora, es coger un avión o un barco. Eso alarga muchísimo el tiempo entre que ocurre algo y alguien se entera. Meses, en muchos casos.
Y en ese intervalo no hay nada que hacer. Una entrada detectada en el momento se verifica, se comunica y se resuelve. Una entrada descubierta ocho meses después solo se cuenta. Por eso, para el propietario que vive fuera de la isla, la conexión permanente con una central receptora no es un complemento: es exactamente lo que se está comprando.
La vivienda predominante fuera del casco no es un bloque. Es la casa exenta o pareada de una o dos plantas, con cubierta plana transitable, muros de bloque, patio, y a menudo un cuarto anexo o un garaje separado.
Ese tipo de construcción tiene tres características que importan mucho:
El error habitual es concentrarlo todo en la puerta principal, que es la mejor resuelta y la más visible. Lo que queda descubierto es lo de atrás y lo de arriba.
Fuerteventura es una isla de viento constante. Es parte de su carácter y de su clima, y tiene consecuencias muy concretas para una vivienda.
La primera es el ruido. Un viento sostenido tapa sonidos: una persiana forzada, un cristal, una puerta. Y hace que los vecinos, si los hay, den por hecho que cualquier golpe es del aire. La segunda es el desgaste: puertas que se descuadran, cancelas que golpean, toldos y ventanas que se mueven solos. Eso, en un sistema mal planteado, genera falsos saltos.
Ahí está la diferencia entre un aparato y un servicio. Con conexión a central receptora, cada aviso se verifica antes de movilizar a nadie, de modo que un golpe de viento no acaba en una llamada innecesaria a la policía, y una intrusión real sí acaba en una respuesta. Y el estudio previo sirve, entre otras cosas, para colocar los elementos donde el viento no los convierta en un problema.
Puerto del Rosario es la capital administrativa de Fuerteventura y concentra puerto, servicios y buena parte de la actividad no turística de la isla. Eso genera un movimiento diario muy marcado: gente que entra por la mañana desde otros municipios y se va por la tarde.
Al mismo tiempo, muchos vecinos del municipio trabajan fuera, en las zonas donde se concentra el empleo turístico, y hacen a diario decenas de kilómetros. El resultado es una vivienda media que se queda sola muchas horas seguidas, todos los días laborables, en calles residenciales donde a media mañana no queda prácticamente nadie.
Y por encima de todo eso está la estacionalidad de la isla, que hace que la población real suba y baje a lo largo del año y que la rotación de personas sea muy alta. Cuanta más rotación, menos reconocimiento entre vecinos.
El núcleo está a 16 metros de altitud, pegado al mar. La brisa marina permanente es cómoda de vivir y dura para los materiales: herrajes, bisagras, cerraduras y carpinterías cercanas a la costa envejecen más rápido de lo que envejecerían tierra adentro.
Muchas viviendas conservan cierres que llevan décadas funcionando y que ya no cierran como el primer día. No hace falta cambiar toda la carpintería para resolverlo, pero sí conviene saber cuáles son los puntos flojos reales de tu casa antes de decidir dónde poner detección. Eso es justamente lo que se mira en el estudio previo.
Otra situación muy propia de la isla: la casa o el apartamento que se alquila por temporadas cortas. Entra gente, sale gente, se entregan llaves, se cambian códigos, hay limpiezas entre estancias y periodos de días o semanas en los que no hay absolutamente nadie.
Para el propietario, eso complica cualquier control basado en la costumbre. No sabes quién debería estar dentro en cada momento, ni si la última persona cerró bien la puerta del patio. Y si vives fuera, tampoco puedes pasarte a mirar.
Un sistema conectado ordena ese lío por una vía sencilla: te dice qué ocurre y cuándo, lo consulta cualquiera desde la app y la verificación no depende de que tú estés pendiente del teléfono.
En una casa aislada del término, una sirena suena para el campo. En un barrio residencial a las once de la mañana, para casas vacías. Y con viento sostenido, el sonido se dispersa y se confunde con todo lo demás.
Hacer ruido delega el desenlace en terceros que no están, no saben de dónde viene o no tienen por qué actuar. Lo que cambia el resultado es la cadena completa: señal inmediata desde la vivienda, central receptora operativa las 24 horas que verifica si la intrusión es real, aviso a la policía cuando hay indicios y notificación en tu móvil en ese mismo momento, estés en la isla o a dos mil kilómetros.
Securitas Direct opera comercialmente en España bajo la marca Verisure: misma compañía, misma central receptora, mismo servicio. Lo que se contrata es esto:
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. El precio final depende de la vivienda, y aquí la variedad es enorme: no lleva el mismo planteamiento un piso del núcleo urbano que una casa exenta con parcela, azotea y cuarto anexo, o una vivienda que pasa la mayor parte del año cerrada.
Trabajamos solo por formulario. Déjanos tu teléfono y te llamamos en menos de 24 horas laborables. Cuéntanos si vives aquí todo el año o estás fuera de la isla, qué tipo de vivienda es, cuántos accesos tiene, si hay azotea o anexos y cuántos meses al año se ocupa. Con eso se plantea la configuración y se te da un precio por escrito antes de decidir nada.
Sí, y es uno de los casos donde más sentido tiene. La vivienda no necesita estar habitada: detecta sola, la central verifica el aviso las 24 horas y avisa a la policía si hay indicios, y tú recibes la notificación en el móvil estés donde estés. Sin conexión, una entrada puede tardar meses en descubrirse, porque venir a comprobarlo implica un viaje.
Es una preocupación razonable y por eso el estudio previo importa tanto: se decide dónde colocar cada elemento teniendo en cuenta puertas, cancelas y aberturas expuestas. Y, sobre todo, cada aviso se verifica en central antes de movilizar a nadie, de modo que un golpe de viento no acaba en una llamada innecesaria.
Sí. La comunicación con la central es propia e inalámbrica, no depende de tu wifi ni de una línea fija, y el equipo lleva alimentación de respaldo. En vivienda aislada es donde más diferencia marca, porque no hay nadie alrededor que pueda dar la voz de alarma.
Se valora en el estudio previo. La azotea suele ser accesible desde un muro, una escalera exterior o una construcción contigua, y los anexos guardan más de lo que la gente calcula. Ambos son puntos que conviene mirar y que se olvidan con frecuencia.
Sí. Securitas Direct pasó a operar comercialmente en España con la marca Verisure. Misma compañía, misma central receptora y mismo servicio.
Sí: La Oliva (14,5 km), Antigua (17,0 km), Betancuria (20,4 km), Tuineje (27,1 km) y Pájara (28,3 km).
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa, con central 24/7, aviso a policía, mantenimiento, servicio técnico y app incluidos. El importe definitivo lo tienes por escrito antes de contratar.
También damos servicio aquí, y cada una tiene su propia página.
¿No es tu localidad? Mira todas las de Las Palmas o el mapa completo.
Desde 29,90 €/mes. Cuéntanos cómo es tu vivienda y te damos tu precio real. Sin compromiso y sin letra pequeña.
Pedir presupuesto gratis