Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Ávila. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Ávila: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Ávila» o «Verisure Ávila», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Ávila está a 1.132 metros sobre el nivel del mar. No hay ninguna otra capital de provincia española tan alta. Ese dato, que suele contarse como una curiosidad turística, condiciona la vida cotidiana de la ciudad mucho más de lo que parece, y también condiciona cómo tiene sentido proteger una casa aquí.
Porque a esa altitud el invierno no es una estación: es la mitad del año. Anochece pronto, hace frío de verdad, la gente entra en casa antes y la calle se queda vacía a horas en las que otras ciudades españolas todavía están llenas. Durante meses, buena parte del día tu vivienda está a oscuras y sin nadie fuera que mire hacia ella.
Eso cambia la pregunta que hay que hacerse. No es «¿me ve alguien?», porque en muchas franjas horarias la respuesta sencillamente es no. Es «si pasara algo, ¿quién se enteraría y en cuánto tiempo?».
Ávila tiene 59.107 habitantes repartidos en 231,9 km², lo que da una densidad de 254,9 habitantes por kilómetro cuadrado. Es una densidad muy baja para una capital, y explica algo que se ve al salir de la ciudad: el término municipal es amplio, con mucho campo, y la mancha urbana ocupa una parte pequeña de él.
Dentro de ese perímetro conviven realidades muy distintas. El recinto amurallado y su entorno, con casas antiguas de muros de piedra y patios interiores. Los ensanches de bloques donde vive la mayor parte de la población. Y las zonas de vivienda unifamiliar y las casas diseminadas del extrarradio, con parcela y con el vecino más cercano a bastante distancia.
Un mismo sistema no cubre igual las tres. Lo que necesita un tercero de un bloque no tiene nada que ver con lo que necesita una casa con dos plantas, garaje y jardín en el borde del término.
La vivienda del casco histórico abulense tiene un encanto evidente y una lista de particularidades muy concreta: muros muy gruesos, ventanas pequeñas, carpintería antigua, patios interiores y, en muchos casos, cerraduras que llevan décadas puestas.
La sensación que transmite una casa así es de fortaleza, y en parte lo es. Pero la solidez de un muro no protege lo que hay a su lado: una puerta de madera con una cerradura de los años ochenta cede en segundos por mucho que la fachada tenga medio metro de espesor.
Además, en la trama antigua las traseras y los patios se comunican entre edificios y quedan fuera de la vista de cualquiera. La calle está a un lado; el riesgo, casi siempre, al otro. Cuando estudiamos una casa en el casco miramos precisamente eso: los huecos que no dan a la calle principal.
La mayoría de los abulenses vive en piso. Y en un piso hay una franja de terreno de nadie entre la acera y tu puerta: portal, escalera, ascensor, rellano, garaje y trasteros.
Esa franja recibe tráfico legítimo constante —repartos, técnicos, limpieza, visitas— y nadie identifica a quien entra. No es descuido de los vecinos: es que en un edificio de veinte viviendas resulta imposible.
De ahí se deduce dónde tiene sentido detectar: en la puerta de tu vivienda y en sus huecos, asumiendo que dentro del edificio puede haber cualquiera. Y con matices según dónde vivas: los bajos con ventana a pie de calle y los áticos con salida a azotea comunitaria son las dos plantas más expuestas de cualquier bloque, aunque paguen la misma cuota que el resto.
Ávila tiene un patrón de segunda residencia distinto al de la costa, y bastante más silencioso. Aquí no hay una temporada de tres meses seguidos: hay casas que se usan en fines de semana, en puentes y en verano, y que el resto del año permanecen cerradas.
El resultado es una vivienda que puede pasar cinco o seis semanas seguidas sin que nadie abra la puerta, y a veces todo el invierno. Y ahí lo que hace daño no es solo lo que se pierde: es el tiempo que transcurre hasta que alguien se da cuenta.
Una apertura en noviembre descubierta en Semana Santa deja cuatro meses de margen. Con un sistema conectado ese margen se reduce a minutos: la señal se detecta al instante, la central la verifica y tú recibes el aviso aunque estés a cien kilómetros.
Es la solución que más se instala y la que menos funciona. Una sirena sonando a las tres de la madrugada de un martes de enero en Ávila la oyen unas cuantas personas, todas dentro de casa y todas con las ventanas cerradas por el frío. ¿Cuántas salen a comprobar qué pasa? Ninguna. Y en una casa aislada del extrarradio, directamente no la oye nadie.
El valor no está en el ruido, está en que alguien verifique qué está ocurriendo. Con un sistema conectado, cuando salta un detector la señal llega a una central receptora de alarmas operativa 24 horas al día, los 365 días del año. Un operador comprueba qué pasa dentro de la vivienda. Si ha sido un falso salto, se cierra ahí sin molestar a nadie. Si hay una intrusión real, se avisa a la policía y se te avisa a ti.
Ese paso —la verificación— es lo que separa un ruido que nadie atiende de una respuesta que sí llega.
Hay un dato del entorno de Ávila que cuenta muy bien cómo es esta provincia. Los seis municipios más cercanos a la capital están todos a menos de diez kilómetros, y entre los seis no llegan a dos mil habitantes sumados:
En un municipio de cincuenta y cinco vecinos, en pleno invierno, puede haber muy pocas casas habitadas de forma continua. Todo el mundo se conoce, sí, pero eso funciona de día. De noche, en un pueblo así, no hay nadie mirando ni hay ruido que llame la atención de nadie.
Damos servicio en la capital y en todos estos municipios del alfoz, con la misma central receptora y el mismo servicio técnico.
El servicio arranca desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado de la vivienda y a aprobación previa. Publicar un precio único sería engañoso en una ciudad donde hay pisos del ensanche, casas de piedra en el casco y viviendas unifamiliares aisladas.
La cuota incluye:
Conviene aclarar una duda muy frecuente: Securitas Direct opera hoy bajo la marca Verisure. Misma compañía, misma central receptora y mismos técnicos; lo único que cambió fue el nombre comercial.
Sin compromiso y en cuatro pasos:
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado de la vivienda y a aprobación previa. El precio final depende de si es piso o vivienda unifamiliar, del número de accesos y de si hay que cubrir además patio, garaje o parcela.
Sí. Los equipos son inalámbricos, así que no hay que picar muros de piedra ni pasar cables por fachadas antiguas. En este tipo de vivienda lo importante es cubrir también patios y traseras: la fachada principal casi nunca es el punto débil, y la carpintería antigua sí lo es.
Es donde más se nota. Los meses que no estás son los de riesgo, y sobre todo son los meses en los que puedes tardar semanas o meses en enterarte de que ha pasado algo. Con el sistema conectado la apertura se detecta en el momento y la central actúa sin esperar a que tú aparezcas.
No. Los equipos van instalados dentro de la vivienda y están preparados para funcionar con normalidad en un clima como el de Ávila. Lo que sí conviene tener en cuenta es lo contrario: en una ciudad donde en invierno se cierra todo y no hay nadie en la calle, la detección propia gana importancia, porque no vas a poder contar con que alguien de fuera note algo.
Sí. Damos servicio en Ávila capital y en los municipios de alrededor —La Colilla, El Fresno, Martiherrero, Tornadizos de Ávila, La Serrada, Berrocalejo de Aragona y otros del entorno—, todos a menos de diez kilómetros. Y en un pueblo pequeño el sistema aporta especialmente, porque de noche no hay a quién avisar.
Sí. Desde la aplicación conectas y desconectas el sistema, consultas su estado y recibes los avisos estés donde estés. Es lo que más usan quienes tienen aquí una casa y viven habitualmente en otra ciudad.
También damos servicio aquí, y cada una tiene su propia página.
¿No es tu localidad? Mira todas las de Ávila o el mapa completo.
Desde 29,90 €/mes. Cuéntanos cómo es tu vivienda y te damos tu precio real. Sin compromiso y sin letra pequeña.
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