Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Badalona, Barcelona. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Badalona: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Badalona» o «Verisure Badalona», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Badalona empieza en el mar y termina trepando por la sierra litoral. Todo eso ocurre en 21,2 km², con el centro urbano a 6 metros de altitud y la costa a 1,3 kilómetros. Es una ciudad estrecha, larga y en pendiente.
En ese espacio viven 231.542 personas, lo que da 10.922 habitantes por kilómetro cuadrado. Es una de las densidades más altas del país, y no es un dato de enciclopedia: es la razón por la que aquí casi todo el mundo vive en un edificio compartido, con portal, escalera, patio y a menudo garaje comunes.
La primera consecuencia práctica es esta: tu casa no empieza en la puerta de tu piso. Empieza en el portal, y entre uno y otro hay un tramo que en la práctica no controla nadie.
Por estar pegada a Barcelona, Badalona arrastra un malentendido: se la trata como si fuera una extensión de la capital. No lo es. Con 231.542 habitantes es una de las ciudades más pobladas de Cataluña, con su propio centro, su comercio, sus polígonos y sus barrios de toda la vida.
Esto importa porque las soluciones de seguridad que sirven para un pueblo de veinte mil habitantes no sirven aquí, y las que se piensan para el centro de Barcelona tampoco encajan del todo. Badalona tiene un parque de vivienda propio, con mucha edificación de los años de crecimiento rápido y también con casco antiguo.
Y tiene algo que Barcelona no tiene en la misma proporción: una diferencia enorme entre la ciudad de abajo, junto al mar, y la de arriba, en la ladera.
La franja próxima al mar y al centro es la más densa. Bloques de varias alturas, calles con comercio, portales con muchos timbres. Un edificio así recibe decenas de entradas legítimas al día: paquetería, comida a domicilio, técnicos, limpieza, gente que viene a ver un piso.
Nadie identifica a todo el que entra, ni sería razonable pedirlo. Por eso el portal, que sobre el papel es el primer filtro, funciona como una prolongación de la acera.
Dentro del edificio, además, la exposición no es igual en todas las plantas:
Sube unos cientos de metros y la ciudad cambia de carácter. La trama se abre, aparecen calles con pendiente, escaleras, viviendas unifamiliares y casas con jardín pegadas a la ladera.
Ahí la lógica se invierte. En el bloque, el problema es que hay demasiada gente y nadie se conoce. En la parte alta, el problema es el contrario: no pasa nadie. Calles sin tránsito peatonal, muros medianeros, jardines traseros que dan a otro jardín o directamente al monte.
Por eso en estas viviendas la protección tiene que empezar fuera de la casa: detectar cuando alguien entra en la parcela, no cuando ya está dentro. Es un planteamiento completamente distinto al de un tercero en el centro, y mezclar los dos es el error más común.
Badalona tiene playa urbana, así que en verano hay movimiento constante en la franja litoral. Y a la vez, en julio y agosto, edificios enteros del interior se quedan a media ocupación porque sus vecinos se marchan.
Las dos cosas ocurren a la vez y las dos suman riesgo. Con calor, las ventanas de patios interiores y las puertas de terraza se quedan abiertas por la noche. Y con vacaciones, la ausencia se lee desde la acera: persianas bajadas cuatro plantas seguidas, buzones llenos, ni una luz.
Un sistema bien configurado convive con las dos situaciones. Puedes tener protegidos los accesos mientras duermes con la ventana abierta y activar la vivienda entera cuando te vas quince días. No se trata de vivir encerrado, sino de que el sistema sepa en qué modo estás.
En una ciudad tan vertical, la vivienda no es lo único que tiene valor ni el único punto por el que se entra.
El garaje comunitario tiene una puerta rodada que tarda unos segundos en cerrarse, iluminación pobre y, casi siempre, una puerta interior hacia el portal o el ascensor que muchos vecinos dejan sin cerrar. Quien entra detrás de un coche ya está dentro del edificio sin haber tocado el telefonillo.
El trastero guarda bicicletas, herramienta y material de valor, y suele tener una cerradura mínima. Y la azotea comunitaria conecta con las terrazas de los áticos y, en manzanas compactas, con las cubiertas de los edificios de al lado.
No hace falta protegerlo todo. Hace falta saber cuáles de esos accesos afectan a tu vivienda en concreto.
Hay además un factor de rotación: en una ciudad de este tamaño, con mucho alquiler y mucha vivienda que cambia de manos, las copias de llaves se acumulan. Cerraduras que llevan veinte años puestas y por las que han pasado varios contratos. Una cerradura no distingue una llave legítima de una copia olvidada; un sistema conectado sí, porque lo que detecta es la apertura, no quién la hace.
Una sirena sonando de madrugada en un bloque de esta ciudad la oyen decenas de familias. Ninguna sale al rellano, y hacen bien: nadie sabe si es una avería, un despiste del vecino o algo real.
En un entorno con casi 11.000 habitantes por kilómetro cuadrado, el ruido es ruido de fondo. Lo que cambia la situación es que alguien compruebe qué está pasando.
Eso es la verificación. Cuando salta un detector, la señal sale de tu vivienda y llega a una central receptora de alarmas operativa las 24 horas, todos los días del año. Un operador comprueba qué ocurre dentro. Si hay intrusión real, avisa a la policía y te avisa a ti; si ha sido un salto falso, se cierra ahí sin movilizar a nadie.
Esa es la diferencia entre un aparato que molesta a cien vecinos y un servicio que hace que la patrulla llegue sabiendo que hay alguien dentro.
Damos servicio en todo el término de Badalona y en los municipios del entorno. Aquí no hay campo entre una ciudad y otra: hay una calle que cambia de nombre.
A menos de tres kilómetros tienes Santa Coloma, con casi 124.000 habitantes; a siete, Barcelona, con más de 1,7 millones. Y a la vez, a seis kilómetros, Tiana no llega a 9.400 vecinos y tiene un urbanismo mucho más abierto, con vivienda unifamiliar. En un radio pequeñísimo conviven los dos extremos.
El servicio arranca desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. La cuota final depende de tu vivienda: un piso interior y una casa en la parte alta con jardín no llevan el mismo equipo.
Incluye lo que hace que el sistema sirva de algo: conexión 24/7 con la central receptora, verificación de cada salto, aviso a la policía cuando procede, mantenimiento, servicio técnico y la aplicación para controlarlo desde el móvil.
Un apunte que aclara muchas dudas: Securitas Direct opera hoy bajo la marca Verisure. Misma compañía, misma central receptora, mismos equipos y mismos técnicos; solo cambió el nombre comercial.
El proceso es corto:
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. La cuota final depende del tipo de vivienda y del número de accesos a cubrir. Te la confirmamos por teléfono antes de que decidas nada.
No, y conviene no tratarlo igual. En la zona alta de Badalona hay calles con poco tránsito peatonal, muros medianeros y jardines traseros que dan a otras parcelas o al monte. Ahí lo eficaz es detectar en el perímetro y en los accesos, para enterarte antes de que alguien llegue a la puerta.
No. El sistema se instala dentro de tu vivienda y protege tu vivienda, así que la decisión es tuya. Otra cosa es proteger elementos comunes como el portal, el garaje o la azotea: eso sí corresponde a la comunidad y se plantea como un proyecto aparte.
Puede serlo. El patio de luces comunica las ventanas de cocina y baño de todas las plantas, y con el calor esas ventanas se quedan abiertas. En el estudio se mira si tu vivienda es accesible por ahí y, si lo es, se protege igual que cualquier otro acceso.
Sí. El sistema tiene alimentación propia y se comunica con la central por vía inalámbrica, así que no depende de que la línea de casa esté operativa.
Sí. Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure: misma compañía, misma central receptora, mismos equipos y mismo servicio técnico. Cambió el nombre comercial, nada más.
En menos de 24 horas laborables desde que rellenas el formulario. Esa llamada sirve para conocer tu vivienda y darte el precio cerrado.
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