Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Mollet del Vallés, Barcelona. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Mollet del Vallés: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Mollet del Vallés» o «Verisure Mollet del Vallés», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Mollet del Vallés tiene 52.990 habitantes en un término de 10,8 km². Es un municipio pequeño en superficie y grande en población, y de ahí sale una densidad de 4.906 habitantes por kilómetro cuadrado: una de las cifras más altas que vas a encontrar fuera de una gran capital.
Esa cifra no es una curiosidad estadística. Describe cómo es vivir aquí. Significa vivienda apilada, calles con mucho tránsito, bloques con bastantes vecinos por escalera y muy poco espacio entre unos edificios y otros. Y significa, sobre todo, que en Mollet la seguridad de tu casa se juega dentro del edificio, no en la calle.
Es un escenario muy distinto al de un municipio disperso con casas aisladas. Aquí el problema casi nunca es que alguien salte una valla sin que lo vean. Es que hay demasiada gente entrando y saliendo de tu portal como para que nadie sepa quién es quién.
Entre la calle y la puerta de tu piso hay una franja que no vigila nadie: portal, buzones, escalera, ascensor, rellano y, muchas veces, garaje y trasteros.
Un bloque con veinte o treinta vecinos recibe muchísimo tráfico legítimo cada día. Paquetería, comida a domicilio, técnicos de gas, lecturas de contador, limpieza, obras, mudanzas, visitas. La puerta de la calle se abre decenas de veces entre las ocho de la mañana y las diez de la noche, y nadie identifica a quien pasa. No es dejadez de los vecinos: es que sería materialmente imposible.
La conclusión práctica es incómoda pero útil: el portal no funciona como filtro de seguridad. El punto donde de verdad tiene sentido detectar es la puerta de tu vivienda y sus huecos, dando por hecho que dentro del edificio puede haber cualquiera en cualquier momento.
Dos vecinos que pagan la misma cuota de comunidad pueden estar en situaciones completamente distintas:
Antes de decidir qué equipo necesitas conviene mirar tu caso concreto, no el del edificio en general.
Mollet es un municipio con actividad propia, pero también un lugar desde el que se sale a diario a trabajar: a Barcelona, a los polígonos del Vallès, a los municipios de alrededor. El movimiento pendular de cada mañana forma parte de la vida de la ciudad.
Eso genera una franja horaria enorme —de las siete de la mañana a las siete de la tarde— en la que en muchas escaleras no queda prácticamente nadie despierto en casa. Y tú estás a treinta o cuarenta minutos, en otro municipio, sin posibilidad de acercarte a comprobar nada.
La pregunta útil no es «¿me robarán?», sino «si pasara algo a las once de la mañana, ¿cuánto tardaría en enterarme?». Sin sistema conectado, la respuesta es: cuando vuelvas. Con él, la respuesta es: en el momento, con la central ya trabajando.
Hay una particularidad del Vallès que se nota mucho aquí: los municipios vecinos están literalmente al lado. Los dos más cercanos quedan a 2,4 km del centro, y en poco más de cuatro kilómetros hay ya seis términos municipales distintos.
Fíjate en el contraste dentro de esa lista: municipios de más de veinte mil habitantes conviviendo a cuatro kilómetros con otros de menos de mil. Se pasa de la trama densa a la casa con parcela en cuestión de minutos, y mucha gente vive en uno de estos pueblos y hace su vida en Mollet, o al revés. Damos servicio en todos ellos.
Imagina una sirena sonando a las tres de la madrugada en un edificio de Mollet. La oyen cuarenta personas. ¿Cuántas se levantan y salen al rellano a comprobar qué ocurre? Ninguna. Y hacen bien: nadie sabe si es una avería, un error al desconectar o algo real.
En una ciudad densa, el ruido es ruido de fondo. Lo que aporta valor no es hacer ruido, sino que alguien compruebe qué está pasando. Cuando salta un detector, la señal llega a una central receptora de alarmas operativa 24 horas al día, los 365 días del año. Un operador verifica lo que ocurre dentro de la vivienda. Si es un falso salto, se cierra ahí. Si hay una intrusión real, se avisa a la policía y se te avisa a ti.
Esa verificación es lo que convierte una alarma en un servicio. Cuando la central llama, al otro lado saben que hay algo comprobado.
En agosto y en los puentes largos, en un edificio de Mollet puede quedar un vecino de cada cinco. Persianas bajadas, buzones llenándose, garaje casi vacío.
Y aquí hay un malentendido muy extendido: mucha gente piensa que vivir rodeado de vecinos es en sí mismo una protección. No lo es cuando los vecinos no están, y tampoco lo es cuando están, porque el ruido de una puerta forzada se confunde con el ruido normal de un edificio habitado.
Con el sistema conectado da igual dónde estés y da igual quién quede en la escalera: la señal sale, se verifica y se actúa. Y desde la aplicación puedes comprobar el estado de tu casa cuando te apetezca, sin pedirle a nadie que suba a mirar.
En un municipio con un parque de vivienda tan concentrado siempre hay inmuebles desocupados: pisos heredados, viviendas puestas a la venta, casas en reforma, plantas bajas sin uso.
Es el perfil que más problemas acumula, y no solo por robo. La ocupación afecta prácticamente siempre a inmuebles vacíos, y lo que la convierte en un asunto largo y caro es el tiempo: detectar una apertura en el minuto uno no se parece en nada a descubrirla seis semanas después.
Un sistema conectado ataca exactamente esa variable. Si tienes un piso vacío en Mollet, es lo primero que conviene resolver.
El servicio arranca desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado de la vivienda y a aprobación previa. La cuota final depende de tu caso: no necesita lo mismo un tercero con un único acceso que un bajo con patio o un ático con salida a la azotea.
Incluido en el precio:
Una aclaración habitual: Securitas Direct opera hoy bajo la marca Verisure. Misma compañía, misma central receptora y mismos técnicos; lo que cambió fue el nombre comercial.
No publicamos una tarifa cerrada porque sería engañoso: cada vivienda tiene sus accesos y sus horas de ausencia. El proceso es este:
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado de la vivienda y a aprobación previa. El precio final depende de la planta, del número de accesos y de si hay que cubrir además patio, terraza, garaje o trastero.
Depende del edificio. Una planta alta con azotea comunitaria accesible, terrazas contiguas o patio de luces tiene puntos de entrada reales. Y hay algo que no cambia con la altura: tu puerta está dentro de un bloque por el que entra gente todo el día sin que nadie la identifique.
Menos de lo que parece. En un edificio de 4.900 habitantes por kilómetro cuadrado nadie distingue un ruido raro de los veinte ruidos normales de la escalera. La densidad da compañía, no vigilancia.
Sí. Desde la aplicación conectas y desconectas el sistema, ves su estado y recibes los avisos, estés en Mollet, en Barcelona o de viaje. Y si salta algo, la central ya está verificando antes de que tú abras la app.
Sí. Trabajamos en Mollet del Vallés y en todos los municipios del entorno inmediato: Martorelles, Santa Perpètua de Mogoda, La Llagosta, Montmeló, Santa Maria de Martorelles y Sant Fost de Campsentelles. Están todos a menos de cinco kilómetros y el servicio es exactamente el mismo.
No hace falta obra: los equipos son inalámbricos y se instalan sin picar paredes ni pasar cables. Al quedar todo dentro de tu vivienda, no afecta a elementos comunes del edificio.
También damos servicio aquí, y cada una tiene su propia página.
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