Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Granollers, Barcelona. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Granollers: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Granollers» o «Verisure Granollers», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Granollers no es solo una ciudad de 65.341 habitantes: es la capital del Vallès Oriental, y eso significa que cada día laborable entra y sale de aquí muchísima más gente de la que vive en el municipio. Se viene a trabajar, al hospital, a los juzgados, a estudiar, a comprar, a gestionar cualquier cosa.
Esa condición de centro comarcal es una ventaja enorme para quien vive aquí. Lo tienes todo cerca y no dependes de nadie. Pero también tiene una lectura que conviene hacer sin dramatismos: en una ciudad por la que pasa tantísima gente ajena a diario, ningún vecino puede saber quién es de aquí y quién no. La vigilancia natural, ese "aquí nos conocemos todos" que funciona en un pueblo de mil habitantes, en Granollers no existe.
El término municipal de Granollers mide 14,9 kilómetros cuadrados. Es un espacio muy pequeño para la población que sostiene, y de ahí sale una densidad de 4.385,3 habitantes por kilómetro cuadrado: cifra de ciudad densa, con casi todo construido en altura.
Cuando una ciudad está tan comprimida, todo se toca. Los bloques comparten medianera, los patios interiores se comunican, las azoteas quedan a la misma cota y las terrazas de un edificio dan a las del contiguo. Y de ahí sale la primera idea práctica de todo este texto: el acceso a tu vivienda no pasa necesariamente por tu puerta. Muchas veces pasa por arriba, por detrás o por el edificio de al lado.
Granollers tiene una tradición comercial fortísima —el mercado semanal de los jueves es una institución en toda la comarca— y eso se refleja en el tejido urbano: cientos de bajos comerciales con viviendas encima, en pleno centro y también en los ejes de barrio.
Ese modelo tiene un punto débil concreto. El primer piso sobre un local suele tener una terraza, un patio o unas ventanas que dan a la cubierta plana del propio comercio, y esa cubierta es una superficie llana, discreta y a poca altura respecto al patio de manzana. Lo que sobre el papel es un primero, en la práctica es casi una planta baja por la parte trasera.
El otro punto es el horario: cuando el local cierra, ese lado del edificio se queda completamente muerto y sin nadie que pase por allí hasta la mañana siguiente.
En vivienda vertical el planteamiento cambia. Un portal cerrado con videoportero tranquiliza, y precisamente por eso baja la guardia. La realidad es que por un edificio con veinte o treinta viviendas entra y sale gente todo el día con motivos legítimos: repartos, técnicos, empresas de limpieza, visitas, operarios de la comunidad.
Una vez dentro, la escalera es un espacio cerrado, sin testigos y sin prisa. Por eso la protección tiene que estar dentro de tu puerta. En un piso de Granollers, lo razonable suele incluir:
En las manzanas cerradas del centro hay un espacio que no se ve desde la calle y que casi nadie tiene en cuenta: el interior de manzana. Patios de luces, patios de vecinos, cubiertas de planta baja, tendederos, pequeños jardines traseros.
Es una red continua de superficies a la que se accede desde muchos puntos distintos y por la que se puede circular sin cruzarse con nadie. Ahí no hay farolas ni tránsito ni gente asomada. Y es precisamente donde están las ventanas que nadie protege: cocinas, lavaderos, baños, dormitorios traseros.
Cualquier estudio serio en el casco de Granollers mira ese lado del edificio con el mismo detalle que la fachada principal.
Granollers está pegada a sus vecinos. Canovelles queda a 1,2 kilómetros, Les Franqueses del Vallès a 3,2, Lliçà d'Amunt a 4,1, La Roca del Vallès a 4,1, Lliçà de Vall a 4,1 y Vilanova del Vallès a 6,0. Entre todos suman más de 140.000 habitantes en un radio de seis kilómetros.
En la práctica, el límite municipal es una línea administrativa: la trama urbana continúa sin solución de continuidad y se pasa de un municipio a otro sin darse cuenta. Súmale la autopista, la carretera general y el tren, y tienes un territorio en el que llegar a cualquier punto y salir de él es cuestión de minutos.
Ninguna vivienda del Vallès Oriental está protegida por estar apartada, porque aquí no hay nada apartado.
Mucha gente de Granollers trabaja en la propia ciudad o en los polígonos de la comarca, y otra parte importante se desplaza a Barcelona cada mañana. Sea cual sea el caso, el resultado es el mismo: una franja diaria larguísima en la que el piso está vacío.
Es la parte más previsible del día y se lee desde la calle sin esfuerzo. Persiana a media altura, ninguna luz, el mismo coche parado en el mismo sitio desde hace horas. Frente a eso, la simulación de presencia ayuda a romper el patrón. Pero lo que cambia el desenlace es que si alguien entra a las once y media de la mañana, alguien lo sepa a las once y media, y no a las siete de la tarde.
Aunque domine el bloque, la ciudad conserva calles enteras de vivienda baja: casas de dos o tres alturas entre medianeras, con patio o jardincito detrás y azotea arriba. Muchas están reformadas, algunas divididas, y todas comparten el mismo esquema.
Con esta tipología el error habitual es concentrar el esfuerzo en la puerta de la calle, que es la parte más visible y mejor cerrada. Lo que casi nunca se cubre es lo de atrás: la puerta del patio, la ventana del lavadero, la escalera de la azotea, la claraboya. Accesos sin testigos y sin ruido, exactamente lo que busca cualquiera que quiera entrar sin llamar la atención.
Y en manzanas tan compactas hay un detalle añadido: las azoteas contiguas suelen estar a la misma cota o con desniveles pequeños. Lo que sobre el plano son cuatro fincas independientes, arriba puede ser una superficie continua.
Por eso, en casa baja, la protección se plantea en dos anillos: los accesos exteriores (puertas, ventanas de planta baja, salida a la azotea) y el interior de la vivienda, con detección volumétrica en los pasos obligados. Así el sistema sigue siendo útil también cuando estáis dentro durmiendo.
Una sirena hace ruido, y en una ciudad tan densa ese ruido lo oye mucha gente. El problema es que oír no es actuar. En un entorno urbano con tráfico constante, obras y actividad comercial, una alarma sonando es un sonido más, y quien la escucha asume que es un fallo, porque casi siempre lo ha sido.
Lo que cambia el resultado es lo que ocurre después de la señal: que llegue a una central receptora operativa 24 horas, que allí se verifique si la intrusión es real o es un falso salto, y que si hay indicios se avise a la policía. Y que tú lo veas en el móvil al momento, estés en el trabajo, en el mercado o fuera de la ciudad.
Securitas Direct, que en España opera comercialmente bajo la marca Verisure desde hace años, no vende un aparato: vende un servicio con personas detrás las 24 horas del día.
El servicio arranca desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa, con todo lo anterior incluido. El precio final depende de la vivienda: no lleva los mismos elementos un piso interior de dos habitaciones que un primero sobre local con terraza al patio de manzana o una casa entre medianeras con azotea.
Trabajamos solo por formulario. Déjanos tu teléfono y te llamamos en menos de 24 horas laborables. Nos cuentas en qué planta vives, a qué dan tus ventanas traseras, si tienes terraza, patio o azotea accesible, cuántas horas al día se queda la casa sola y qué es lo que más te preocupa. A partir de ahí se plantea la configuración y se te da un precio por escrito, sin compromiso.
Suele serlo, y en Granollers es una situación muy frecuente. La cubierta del local es una superficie plana, discreta y a poca altura desde el interior de manzana, así que las ventanas y la terraza que dan a ella se tratan como accesos de planta baja, no como aberturas en altura.
Bastante. El interior de manzana no se ve desde la calle, no tiene tránsito y conecta muchas fincas entre sí. Las ventanas de cocina, lavadero y dormitorios traseros que dan ahí son precisamente las que menos se protegen y las que más conviene revisar.
No, si el sistema se instala dentro de tu vivienda y de tus elementos privativos, que es el caso habitual. Otra cosa es proteger zonas comunes, garaje o trasteros comunitarios, que sí corresponde decidir a la comunidad.
Sí. La comunicación con la central receptora es propia e inalámbrica y no depende de tu router, y el equipo cuenta con alimentación de respaldo para seguir operativo durante un corte de suministro.
Sí. Securitas Direct pasó a operar comercialmente en España como Verisure: misma compañía, misma central receptora y mismo servicio. Lo que cambió fue el nombre comercial.
Sí: Canovelles (1,2 km), Les Franqueses del Vallès (3,2 km), Lliçà d'Amunt (4,1 km), La Roca del Vallès (4,1 km), Lliçà de Vall (4,1 km) y Vilanova del Vallès (6,0 km).
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. Incluye conexión 24/7 con central receptora, verificación, aviso a policía, mantenimiento, servicio técnico y app. El importe definitivo lo tienes por escrito antes de contratar nada.
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Desde 29,90 €/mes. Cuéntanos cómo es tu vivienda y te damos tu precio real. Sin compromiso y sin letra pequeña.
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