Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Mataró, Barcelona. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Mataró: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Mataró» o «Verisure Mataró», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Aquí hay una rutina que se repite en decenas de miles de casas: alarma a las seis y media, desayuno rápido, coche o tren, y vuelta a las siete de la tarde. Entre medias, la vivienda se queda sola once o doce horas seguidas, cinco días a la semana, cuarenta y tantas semanas al año.
No es un detalle menor: es el momento en que la mayoría de las viviendas de esta ciudad están desprotegidas. Y no coincide con lo que la gente imagina cuando piensa en seguridad, que suele ser la noche o las vacaciones de verano.
Mataró tiene una conexión con Barcelona excelente —por algo la primera línea de ferrocarril de España unió las dos ciudades— y eso tiene dos lecturas. La cómoda: mucha gente vive aquí y trabaja fuera. La incómoda: quien entra en una casa por la mañana puede estar muy lejos antes de comer.
Mataró tiene 131.683 habitantes en un término municipal de solo 22,5 km². La densidad sale en 5.852,6 habitantes por kilómetro cuadrado, más de sesenta veces la media española. Es una ciudad grande metida en un espacio muy pequeño.
La razón está en la geografía. Mataró se apoya en el mar y sube hacia la sierra litoral, encajada entre el agua y la montaña, sin apenas sitio hacia donde extenderse. Cuando no se puede crecer a lo ancho, se crece a lo alto: por eso aquí la inmensa mayoría de la gente vive en un edificio compartido, con portal común, escalera común y, muy a menudo, garaje y patio comunes.
La ciudad está a 28 metros de altitud en su parte baja, pero el desnivel es constante según subes: hay barrios llanos y barrios en cuesta, y eso condiciona por dónde se puede acceder a una vivienda mucho más de lo que parece sobre un plano.
Es importante decirlo, porque el Maresme entero suele meterse en el mismo saco. Mataró está en la costa, sí, pero no es un municipio de segunda residencia: es la capital de la comarca, con 131.683 vecinos que viven aquí los doce meses, con su industria, sus comercios, sus colegios y su hospital.
La diferencia práctica es enorme. En un municipio de veraneo el sistema se plantea para viviendas que están cerradas ocho meses. Aquí se plantea para viviendas ocupadas todo el año que se quedan solas por franjas: la jornada laboral, el fin de semana fuera, el puente, las dos semanas de agosto.
Eso significa que en Mataró la alarma se usa a diario, no una vez al año. Y que la comodidad importa: conectarla y desconectarla tiene que ser algo de dos segundos desde el móvil o desde el mando, o acabarás no poniéndola.
En una ciudad tan compacta conviven tipologías muy diferentes, y cada una tiene su punto flaco:
Nada de esto se resuelve con un equipo estándar. Se resuelve mirando dónde está tu casa y qué tiene alrededor.
Un bloque de veinte viviendas en Mataró recibe cada día repartidores, comida a domicilio, técnicos, limpieza, gente que sube a ver un piso, obreros de una reforma. La puerta de la calle se abre decenas de veces y nadie identifica a quien pasa. Tampoco sería razonable pedirlo.
Conclusión sensata: dentro del edificio puede haber cualquiera. Por eso el punto donde de verdad tiene sentido detectar es tu vivienda y sus accesos reales. Y hay un momento en el que esto se dispara: las rehabilitaciones de fachada. Un andamio montado durante tres meses convierte un edificio de seis alturas en una escalera, y es una situación temporal que casi nadie tiene en cuenta.
Imagina una sirena sonando a las once de la mañana de un martes en una calle de Mataró. La oyen los cuatro vecinos que están en casa. ¿Alguien llama a alguien? Casi nunca, y con razón: no se sabe si es una avería, un despiste o algo real.
En una ciudad de 131.683 habitantes el ruido es paisaje. Lo que aporta valor no es hacer ruido, sino que alguien compruebe qué está pasando.
A eso se le llama verificación. El detector manda la señal a una central receptora de alarmas operativa 24 horas al día, todos los días del año, y allí un operador comprueba qué está ocurriendo dentro de tu casa. Si hay una intrusión real, se avisa a la policía y se te avisa a ti. Si ha sido un salto sin motivo, se cierra sin movilizar a nadie.
Para quien pasa el día fuera, esto es exactamente lo que necesita: no que su casa haga ruido a las once de la mañana mientras él está en una reunión a treinta kilómetros, sino que alguien mire y actúe por él.
En una ciudad de este tamaño hay muchísimo movimiento de vivienda: alquiler, traslados de trabajo, estudiantes, pisos heredados que se quedan cerrados durante años.
De ahí sale un problema del que se habla poco: las llaves circulan. Copias hechas para un inquilino anterior, la que se dejó al de la reforma, la que guarda un familiar. Una cerradura no distingue entre una llave legítima y una copia olvidada.
Una alarma sí. Si tú no has desconectado el sistema, da igual con qué llave se abra la puerta: la entrada se detecta y la central la verifica.
Y en los pisos vacíos —heredados, en venta, en obras— el planteamiento es todavía más claro. El daño no lo hace la entrada, lo hace el tiempo: cuanto más tarde se detecta, más se complica todo, incluida la ocupación. Un sistema conectado ataca justo ese punto, porque avisa el mismo día, no seis meses después.
Trabajamos en todo el término municipal y en los municipios de alrededor, que son un mundo bastante distinto al de la ciudad. Fíjate en los tamaños:
Entre los seis suman 65.668 habitantes, la mitad que Mataró sola, y todos están a menos de ocho kilómetros. La diferencia no es solo de tamaño: en esos municipios hay mucha más vivienda unifamiliar repartida por las laderas, con parcela, jardín y calles por las que de noche no pasa nadie.
Por eso en el Maresme conviven dos planteamientos opuestos a diez minutos de distancia. En Mataró ciudad, lo prioritario es la puerta, los accesos del edificio y el interior. En una casa de la ladera, lo prioritario es el perímetro: enterarse cuando alguien salta el muro, no cuando ya está dentro del salón.
El servicio arranca desde 29,90 €/mes. Es un punto de partida real: la cuota final sale del estudio personalizado de tu vivienda y está sujeta a aprobación previa.
En la cuota entra conexión 24/7 con la central receptora, verificación de los saltos, aviso a la policía cuando procede, mantenimiento, servicio técnico y la aplicación para controlarlo desde el móvil.
Un apunte que conviene aclarar: Securitas Direct opera ahora bajo la marca Verisure. Misma compañía, misma central, mismos técnicos; lo que cambió fue el nombre comercial.
El proceso para tener el precio es corto:
Desde 29,90 €/mes. La cuota final se fija tras el estudio personalizado y está sujeta a aprobación previa, porque depende del tipo de vivienda, del número de accesos y del equipo necesario. Se te confirma por teléfono antes de que decidas nada.
Es el uso más habitual aquí. Conectas al salir desde el móvil o el mando y desconectas al llegar. Si salta algo mientras estás fuera, la central lo verifica y actúa sin que tú tengas que hacer nada, y además te avisa. No dependes de estar cerca.
La altura protege menos de lo que parece. En los edificios de Mataró hay accesos por arriba: azoteas comunitarias, terrazas contiguas y, sobre todo, andamios durante las rehabilitaciones de fachada, que duran meses. Una instalación bien planteada cubre esos accesos, no solo la puerta.
No. En una vivienda con parcela la protección empieza en el exterior: vallado, portón, ventanas de planta baja y zonas de acceso. El objetivo es que el aviso salte antes de que entren en la casa. Es un proyecto distinto al de un piso y se define en el estudio previo.
No. El sistema se instala dentro de tu vivienda y protege tu vivienda, así que la decisión es tuya. Otra cosa es proteger elementos comunes, como el portal o el garaje: eso sí corresponde a la comunidad y se plantea aparte.
Sí. Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure: misma compañía, misma central receptora, mismos equipos y mismo servicio técnico. Solo cambió el nombre comercial.
También damos servicio aquí, y cada una tiene su propia página.
¿No es tu localidad? Mira todas las de Barcelona o el mapa completo.
Desde 29,90 €/mes. Cuéntanos cómo es tu vivienda y te damos tu precio real. Sin compromiso y sin letra pequeña.
Pedir presupuesto gratis