Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Sentmenat, Barcelona. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Sentmenat: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Sentmenat» o «Verisure Sentmenat», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Sentmenat tiene 9.548 habitantes y 28,8 kilómetros cuadrados de término, con una densidad de 331,5 personas por kilómetro cuadrado y el casco a 207 metros de altitud. Es un municipio pequeño del Vallès, con vida de pueblo, situado a apenas siete kilómetros de una ciudad de más de doscientas mil personas. Esa combinación (dimensiones de pueblo, entorno de área metropolitana) define bastante bien cómo hay que plantear la seguridad de una vivienda aquí.
Sabadell está a 7,1 kilómetros. Castellar del Vallès a 4,1, Caldes de Montbui a 3,8, Palau-solità i Plegamans a 4,2, Polinyà a 5,9 y Lliçà d'Amunt a 8,6. En un radio de menos de diez kilómetros hay varios cientos de miles de personas y una red de carreteras que conecta todo con todo.
El contraste de escala es llamativo: solo Sabadell tiene más de veinte veces la población de todo Sentmenat, y está a siete kilómetros. A eso se suman los polígonos y las áreas de actividad repartidos por la comarca, con tráfico constante de vehículos comerciales que a nadie le extraña ver.
Vivir en Sentmenat da una sensación de tranquilidad que es real: se conoce a la gente, hay ritmo de pueblo y no existe el anonimato de una gran ciudad. Pero conviene no confundir esa tranquilidad con aislamiento. Aquí no está uno lejos de nada: se entra y se sale del municipio en minutos, por varias vías, y a cualquier hora.
Con 28,8 kilómetros cuadrados y menos de diez mil habitantes, el municipio no es un núcleo único. Está el casco urbano, con calles compactas, edificios de pocas alturas, comercio y vecinos a la vista. Y está el resto del término, con zonas residenciales de casas aisladas, parcelas de tamaño generoso y calles por las que en un día laborable no pasa prácticamente nadie.
La diferencia entre ambos es enorme desde el punto de vista de la protección:
Por eso lo primero que preguntamos cuando alguien pide un estudio desde Sentmenat es dónde está exactamente su casa y cómo es la calle a media mañana de un martes.
En municipios de este tamaño se instalan costumbres muy arraigadas: dejar la puerta del garaje abierta mientras se descarga la compra, no cerrar con llave si se sale un momento, dejar una copia bajo una maceta, avisar al vecino de que uno se va quince días.
Nada de esto es una imprudencia grave por sí sola. El problema es que son costumbres de un pueblo aislado aplicadas en un municipio perfectamente conectado, donde cualquiera puede estar aquí y en otra provincia en media hora. Los escondites de llaves son cuatro y los conoce todo el mundo. Y una puerta de garaje abierta es exactamente eso: una puerta abierta.
No hace falta vivir con miedo. Hace falta que la casa tenga algo que avise por sí sola cuando esas costumbres fallen, que es lo que acaba pasando tarde o temprano.
En las viviendas unifamiliares del Vallès el patrón es bastante repetido. La puerta principal está bien: cerradura decente, a veces reforzada. Y los accesos reales son otros:
El vallado y la vegetación te dan intimidad frente a la calle. También se la dan a quien está dentro de tu parcela sin permiso.
Sentmenat no es un municipio de segunda residencia, es de residencia habitual. Pero eso no significa que esté siempre lleno. En agosto, en Semana Santa y en cada puente largo hay calles enteras con la mitad de las casas cerradas durante días o semanas seguidas.
Ese vaciado es más marcado precisamente en las zonas residenciales del término, donde una calle puede quedarse con dos casas ocupadas de quince. Y a diferencia de un bloque de pisos, donde siempre hay alguien, ahí no queda nadie que pueda notar nada.
Y hay algo que se nota mucho en un pueblo pequeño: la ausencia es visible. Persianas bajadas, buzón lleno, coche que no aparece, jardín sin regar. No hace falta investigar nada, se ve al pasar.
Lo que cambia esa situación no es disimular mejor, es que la casa tenga detección propia y un aviso que salga hacia fuera. Da igual entonces que se note que no hay nadie, porque la vivienda deja de estar desatendida.
El sistema es inalámbrico y se monta sin obra, ni rozas ni canaletas, lo que va bien tanto en pisos del casco como en casas reformadas. La configuración habitual combina:
Funciona con alimentación de respaldo y comunicación propia, de modo que un corte de luz o una línea cortada no dejan la vivienda incomunicada.
La clave está en el segundo paso. Sin verificación, una alarma en una casa con jardín, gato y toldos acaba siendo un incordio que se desconecta. Con verificación, se puede vivir con ella todos los días sin pensar en ella.
En un pueblo de menos de diez mil habitantes, la red de vecinos es un activo enorme y conviene cuidarla. Pero hay que ser honestos con sus límites:
Una conexión a central no sustituye al buen vecindario. Simplemente hace lo que el vecindario no puede: detectar, comprobar y avisar en el mismo minuto, cualquier día del año.
El servicio arranca desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. Incluye la conexión 24/7 con la central receptora, el aviso a policía, el mantenimiento, el servicio técnico y la app.
Para poder concretar necesitamos saber si es piso o casa con parcela, si está en el casco o en una zona residencial del término, cuántos accesos reales hay a nivel de calle, si existe garaje o caseta y qué horarios tenéis. Deja tus datos en el formulario y lo estudiamos contigo sin compromiso.
Cambia bastante. En esas calles no hay vigilancia natural durante la jornada laboral: no pasa gente, no hay comercio y las parcelas están valladas, así que nadie ve lo que ocurre dentro de la tuya. Ahí el sistema tiene que estar bien planteado en el perímetro de la vivienda, no solo en la puerta.
Desde la app, sin necesidad de estar aquí. Armas al salir, desarmas al llegar y recibes notificación si ocurre algo. Y si salta, la central verifica y avisa a la policía sin que dependa de que tú puedas contestar en ese momento.
La cuestión no es cuánto pasa, es lo que puedes hacer si pasa. Estamos en un municipio pequeño pero perfectamente conectado con toda la comarca, y con las casas vacías a diario durante la jornada. La alarma no cambia la probabilidad, cambia el tiempo de reacción, que es lo único que está en tu mano.
Se configura teniéndolo en cuenta y, sobre todo, en central se verifica antes de actuar. Si el salto lo ha provocado el perro o el viento, se ve y no pasa de ahí.
No. Un piso tiene menos accesos reales y sale una configuración más sencilla. Por eso el precio arranca desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa, y se ajusta después de ver la vivienda.
Sí. Securitas Direct pasó a operar en España bajo la marca Verisure, con la misma central receptora y el mismo servicio técnico detrás.
No damos plazos cerrados: dependen del estudio previo y de la agenda técnica de la zona. Lo que sí está en nuestra mano es arrancar cuanto antes, y para eso basta con que dejes tus datos en el formulario.
También damos servicio aquí, y cada una tiene su propia página.
¿No es tu localidad? Mira todas las de Barcelona o el mapa completo.
Desde 29,90 €/mes. Cuéntanos cómo es tu vivienda y te damos tu precio real. Sin compromiso y sin letra pequeña.
Pedir presupuesto gratis