Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Terrassa, Barcelona. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Terrassa: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Terrassa» o «Verisure Terrassa», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Terrassa es una de las ciudades más pobladas de Cataluña: 233.270 habitantes en 70,2 kilómetros cuadrados. Y eso, a efectos de seguridad en el hogar, tiene una implicación inmediata: aquí no existe "la vivienda tipo de Terrassa".
Hay barrios de manzana cerrada y ensanche, con bloques altos y comercio abajo. Hay zonas de casas entre medianeras de dos plantas. Hay polígonos y calles donde la vivienda convive con naves y talleres. Y hay áreas de unifamiliares con jardín en los bordes de la ciudad, subiendo hacia la montaña.
Ninguna de esas realidades se protege igual que las otras. Por eso, en una ciudad de este tamaño, cualquier propuesta cerrada hecha por teléfono y sin ver la casa es, sencillamente, una propuesta mal hecha.
La densidad media del municipio es de 3.322,9 habitantes por kilómetro cuadrado. Es una cifra alta, propia de ciudad densa, pero está calculada sobre un término amplio que incluye zonas mucho menos edificadas.
En la práctica, la ciudad tiene un centro y unos barrios centrales muy compactos, donde todo se toca —medianeras, patios interiores, azoteas a la misma cota— y unos bordes con vivienda baja, parcelas y calles tranquilas.
Vale la pena tener presente esa diferencia, porque el punto débil de un piso del centro (el anonimato del portal) no tiene nada que ver con el de una casa con jardín (el perímetro y la falta de testigos).
Empecemos por lo más común. En un edificio con veinte, treinta o cuarenta viviendas entra y sale gente todo el día por motivos perfectamente legítimos: repartos, técnicos, empresas de limpieza, visitas, operarios de la comunidad. Nadie identifica a nadie, y nadie va a pedir explicaciones a un desconocido con una caja en la mano.
El videoportero da sensación de filtro, y esa sensación es justo lo que relaja la guardia. Una vez pasada la puerta de la calle, la escalera es un espacio cerrado, tranquilo y sin testigos.
Por eso, en vivienda vertical, la protección tiene que empezar dentro de tu puerta:
Terrassa es también una ciudad con universidad, con mucho alquiler y con una rotación de inquilinos considerable en determinados barrios. Eso genera una situación que casi nadie mira: la cantidad de llaves de un mismo piso o de un mismo portal que hay en circulación después de unos cuantos años.
Copias que se hicieron para un compañero de piso, juegos que no se devolvieron, mandos de garaje de coches vendidos. No hay nada raro en ello, es lo normal en una ciudad grande con mucho movimiento. Pero explica por qué apoyar la seguridad de una vivienda solo en la cerradura y en el portal es una apuesta débil.
Un sistema conectado aporta algo que ninguna llave da: saber a qué hora se armó y se desarmó tu casa, y que alguien esté pendiente de ella cuando tú no estás.
El pasado industrial de Terrassa sigue muy presente en su trama urbana. Hay barrios enteros en los que los bloques de vivienda alternan con naves, almacenes, talleres y espacios de actividad.
Esas calles tienen un comportamiento muy particular: durante el día están llenas de movimiento, de furgonetas, de gente entrando y saliendo. Y a partir de cierta hora se quedan completamente vacías. No hay comercio abierto, no hay terrazas, no pasa nadie. Es un tipo de soledad urbana distinta a la de un barrio residencial, donde siempre hay alguien asomado o volviendo a casa.
Si tu vivienda está en una de esas calles, el argumento del "aquí siempre hay gente" solo vale hasta las nueve de la noche. A partir de ahí, tu edificio está tan solo como una casa de campo.
En los bordes de Terrassa, sobre todo según se sube hacia la montaña, la ciudad cambia de textura: casas exentas o pareadas, jardín delante o detrás, garaje propio, varias plantas.
El planteamiento aquí es otro. Hay mucho más perímetro y muchas más aberturas: la corredera grande del salón al jardín, las ventanas de planta baja, la puerta de servicio, el garaje. Y los jardines traseros de una misma fila suelen dar unos con otros, separados por vallas o setos, formando un corredor continuo por detrás de todas las casas.
En este tipo de vivienda tiene mucho sentido plantear el sistema en dos anillos —accesos exteriores por un lado, interior por otro— y poder armar solo el perímetro mientras estáis dentro. Así el sistema también trabaja de noche, con la familia en casa.
Terrassa está a 277 metros de altitud, en la depresión del Vallès y con el relieve muy presente al norte. En invierno anochece a media tarde, y esa es una variable que cuenta más de lo que parece.
Quien sale de trabajar a las siete llega a una casa que lleva ya dos o tres horas siendo, desde la calle, una casa claramente sin nadie: sin luces, sin persianas subidas, sin ningún signo de vida. Esa franja larga y completamente previsible es la más expuesta del día.
La simulación de presencia ayuda a romper el patrón. Pero lo que cambia el resultado es que si alguien entra a las seis y media, alguien lo sepa a las seis y media, y no cuando tú abras la puerta.
Una sirena hace ruido y ese ruido lo oye mucha gente. El problema es que oír no es actuar. En una ciudad de más de doscientos mil habitantes, con tráfico y actividad constante, una alarma sonando es un sonido más, y quien la escucha da por hecho que es un fallo, porque casi siempre lo ha sido.
Lo que cambia el desenlace es la cadena que viene después: que la señal llegue a una central receptora operativa 24 horas, que allí se verifique si la intrusión es real o es un falso salto, y que si hay indicios se dé aviso a la policía. Y que tú lo veas en el móvil al instante, estés en el trabajo, en Barcelona o de viaje.
Terrassa no está sola: forma, con sus vecinos, una de las áreas urbanas más pobladas de Cataluña. Viladecavalls queda a 4,4 kilómetros, Matadepera a 4,9, Ullastrell a 5,6, Sant Quirze del Vallès a 7,1, Rubí a 7,8 y Sabadell a 8,4.
Solo entre Terrassa, Sabadell y Rubí se juntan más de 540.000 habitantes en menos de nueve kilómetros, unidos por autopista, autovías, tren y una red de carreteras que hace que moverse sea cuestión de minutos. En un territorio así, ningún punto está apartado y la distancia no protege una vivienda. Lo único que acorta el margen es que la casa avise por sí sola.
Securitas Direct, que desde hace años opera comercialmente en España bajo la marca Verisure, no vende un aparato: vende un servicio con personas detrás las 24 horas del día.
El servicio arranca desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa, con todo lo anterior incluido. El precio final depende de la vivienda, y en una ciudad tan variada como esta eso no es una frase hecha: no lleva los mismos elementos un piso de dos habitaciones en el centro que una casa con jardín y garaje en la zona alta.
Trabajamos solo por formulario. Déjanos tu teléfono y te llamamos en menos de 24 horas laborables. Nos cuentas en qué barrio y en qué planta vives, si tienes patio, terraza, azotea o jardín, si el garaje comunica con la escalera, cuántas horas al día se queda la casa sola y qué es lo que más te preocupa. Con eso se plantea la configuración y se te da un precio por escrito, sin compromiso.
Solo durante el horario de actividad. En las zonas mixtas de Terrassa, a partir de la tarde-noche esas calles se quedan sin nadie: ni comercio abierto ni tránsito de vecinos. Conviene contar con las horas reales en que hay gente alrededor, no con la impresión que da la calle a mediodía.
Sí, teniendo en cuenta quién va a ser el usuario del servicio y quién gestiona el contrato. En viviendas de alquiler es habitual revisar también el tema de las llaves y los códigos, precisamente porque con el paso de los años acumulan bastante rotación.
Depende de lo que tenga al lado, no de la planta. En Terrassa hay áticos y plantas altas con acceso desde azotea comunitaria o desde cubiertas contiguas, y bajos completamente cerrados. Eso se comprueba en el estudio previo, con la vivienda delante.
Sí. La comunicación con la central receptora es propia e inalámbrica y no depende de tu router ni de una línea fija, y el equipo cuenta con alimentación de respaldo para seguir operativo durante un corte de suministro.
Sí. Securitas Direct pasó a operar comercialmente en España como Verisure: misma compañía, misma central receptora y mismo servicio. Lo que cambió fue el nombre comercial.
Sí: Viladecavalls (4,4 km), Matadepera (4,9 km), Ullastrell (5,6 km), Sant Quirze del Vallès (7,1 km), Rubí (7,8 km) y Sabadell (8,4 km).
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. Incluye conexión 24/7 con central receptora, verificación, aviso a policía, mantenimiento, servicio técnico y app. El importe definitivo lo tienes por escrito antes de contratar nada.
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