Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Logroño, La Rioja. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Logroño: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Logroño» o «Verisure Logroño», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Logroño tiene 152.150 habitantes. En una comunidad pequeña como La Rioja, eso significa que cerca de la mitad de sus habitantes viven en la capital. No hay una segunda ciudad que compita: hay Logroño y hay pueblos.
Esa concentración explica casi todo lo que aquí importa para proteger una casa. La capital ha absorbido población, empleo y servicios, y su parque de vivienda es abrumadoramente vertical: bloques, portales compartidos, garajes comunitarios. Mientras tanto, el crecimiento en vivienda unifamiliar se ha ido escapando a un anillo de municipios que están literalmente a cinco kilómetros.
Resultado: dos formas de vivir muy distintas, separadas por unos minutos de coche, y con problemas de seguridad que no se parecen.
La densidad de Logroño es de 1.911 habitantes por kilómetro cuadrado sobre 79,6 kilómetros cuadrados de término. Es una ciudad compacta, con la población apretada en una parte del municipio.
Si vives en piso —y aquí lo más probable es que sí—, hay una franja entre la calle y tu rellano que no vigila nadie: portal, escalera, ascensor, garaje, trasteros. Un edificio de veinticinco vecinos abre su puerta decenas de veces al día por paquetería, comida a domicilio, técnicos, limpieza, obras y visitas. Nadie identifica a quien entra. No es dejadez: es que no se puede.
La consecuencia práctica es que el portal no funciona como filtro, sino como una prolongación de la acera. El punto donde sí tiene sentido detectar es la puerta de tu vivienda y sus accesos, dando por hecho que dentro del edificio puede haber cualquiera.
Y no todas las viviendas del bloque están igual expuestas:
Logroño está a 384 metros de altitud, y aquí el invierno se nota. Frío de verdad, viento y una franja de oscuridad que empieza mucho antes de que la gente salga del trabajo.
Esa franja es interesante por un motivo muy concreto: entre que anochece y que se vuelve a casa hay dos o tres horas en las que una vivienda sin luz, en un edificio donde el resto ya las tiene encendidas, está anunciando que dentro no hay nadie. Es información gratuita que cualquiera puede leer desde la acera.
La detección electrónica no depende de eso. Funciona igual con la persiana bajada, sin luz y sin nadie mirando. Y en las noches de verano, cuando se duerme con la ventana abierta, el sistema se conecta en modo presencia: protege los accesos mientras tú te mueves por dentro de casa, de modo que puedes levantarte de madrugada sin que salte nada.
El anillo de Logroño está pegadísimo: Lardero a 5,1 km con 12.060 habitantes, Villamediana a 5,3 km con 9.263, Alberite a 7,2, Fuenmayor a 9,4, Navarrete a 10,5 y Entrena a 12.
Lardero y Villamediana no son pueblos pequeños: son municipios de tamaño medio que han crecido en gran parte con gente de Logroño buscando casa con jardín, garaje propio y trastero. La vida sigue haciéndose en la capital —trabajo, colegios, compras—, pero la vivienda está fuera.
Y ahí aparece el escenario clásico: chalet o adosado que se queda solo de nueve de la mañana a siete de la tarde, en una calle donde a esa hora prácticamente todos los vecinos están en la misma situación. Sin nadie a quien llamar, sin nadie que mire y con el dueño a diez minutos de coche pero mentalmente a jornada completa de distancia.
En una casa así el planteamiento cambia: la protección empieza en el perímetro —verja, jardín, garaje, puerta trasera— y no en el salón. El objetivo es que el aviso se produzca antes de que nadie llegue a tocar una puerta.
Damos servicio en la capital y en todo el cinturón: Lardero, Villamediana, Alberite, Fuenmayor, Navarrete y Entrena.
Hay otro perfil muy riojano: la vivienda familiar en un pueblo de la provincia que se usa fines de semana, vacaciones y poco más. A veces heredada, a veces compartida entre hermanos, casi siempre con más trastos dentro de los que uno recuerda.
El problema de estas casas no es que sean especialmente apetecibles, es que nadie mira. Pueden pasar semanas entre visita y visita, y en ese tiempo una puerta forzada, una ventana abierta o una fuga no las detecta nadie. Cuando por fin te enteras, ya no estás gestionando un susto: estás gestionando un problema acumulado.
Un sistema conectado ataca exactamente esa variable. Detecta la apertura en el momento en que se produce, la central la verifica y el aviso te llega el mismo día, no en la siguiente visita.
En verano la ciudad se vacía. Familias enteras cierran el piso durante semanas: persianas bajadas, buzón acumulando, edificios en los que queda un vecino de cada cinco.
Hay una creencia extendida de que un piso está más protegido que una casa porque tiene vecinos. En agosto esa idea se cae sola. Quien entra en un edificio medio vacío sabe dos cosas: que el ruido se confundirá con el ruido normal del bloque y que los pocos que quedan no van a llamar a nadie por una puerta que suena.
Con el sistema conectado da igual dónde estés y da igual cuántos vecinos queden. La señal sale, se verifica y se te avisa. Y desde la aplicación compruebas el estado de tu casa cuando quieras, sin pedirle a nadie que suba a mirar.
Imagina una sirena sonando a las tres de la madrugada en una calle de Logroño. La oyen cien personas. ¿Cuántas bajan a comprobar? Ninguna, y hacen bien: nadie sabe si es una avería, un error al desconectar o algo real.
Lo que aporta valor no es hacer ruido, es que alguien compruebe qué está ocurriendo. Cuando salta un detector, la señal llega a una central receptora de alarmas operativa 24 horas al día, los 365 días del año. Un operador verifica qué pasa dentro de la vivienda. Si ha sido un falso salto, se cierra ahí y tú ni te enteras. Si hay intrusión real, se avisa a la policía y se te avisa a ti.
Ese paso intermedio es toda la diferencia: cuando llama la central, al otro lado saben que hay alguien dentro de verdad.
Todo el equipo es inalámbrico: no hay que picar paredes ni pasar cables, y al ir dentro de tu vivienda no afecta a elementos comunes del edificio.
El servicio arranca desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado de la vivienda y a aprobación previa. La cuota final depende de lo que haya que cubrir: un tercero con una sola entrada no lleva lo mismo que un adosado con jardín y garaje.
Incluye:
Un apunte que resuelve muchas dudas: Securitas Direct opera hoy bajo la marca Verisure. Es la misma compañía, la misma central receptora y los mismos técnicos; cambió el nombre comercial, no el servicio.
Para el presupuesto, rellena el formulario con tus datos y tu código postal. Déjanos tu teléfono y te llamamos en menos de 24 h laborables: te preguntamos lo justo —tipo de vivienda, planta, accesos, si hay jardín, garaje o trastero y cuántas horas al día se queda sola— y te damos el precio cerrado con el equipo concreto. Decides tú, con todo delante.
Desde 29,90 €/mes. El precio final sale del estudio personalizado de tu vivienda y está sujeto a aprobación previa. Influyen el tipo de casa, la planta, los accesos y si hay que cubrir garaje, trastero o jardín.
Sí. Damos servicio en Logroño y en todo su cinturón —Lardero, Villamediana, Alberite, Fuenmayor, Navarrete y Entrena—, todos a menos de doce kilómetros. La central receptora y el servicio técnico son exactamente los mismos.
Sí, y es de los casos donde más se nota. En una vivienda que pasa semanas cerrada el problema no es solo lo que pueda pasar, sino cuánto tardas en enterarte. Con el sistema conectado la apertura se detecta en el momento y el aviso te llega vivas donde vivas.
Depende del edificio. Una planta alta con azotea comunitaria accesible o terrazas contiguas tiene puntos de entrada reales. Y hay algo que no cambia con la altura: tu puerta está dentro de un edificio por el que entra gente todo el día sin que nadie la identifique.
La central lo verifica antes de mover nada. Si se comprueba que es un falso salto, se cierra ahí y no se avisa a nadie. Ese filtro es justamente lo que hace que, cuando el aviso sale, se atienda en serio.
No. Los equipos son inalámbricos y se instalan sin picar paredes ni pasar cables. Al quedar todo dentro de tu vivienda, no afecta a elementos comunes del edificio.
Sí. Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure: misma compañía, misma central receptora y mismos técnicos. Solo cambió el nombre comercial.
También damos servicio aquí, y cada una tiene su propia página.
¿No es tu localidad? Mira todas las de La Rioja o el mapa completo.
Desde 29,90 €/mes. Cuéntanos cómo es tu vivienda y te damos tu precio real. Sin compromiso y sin letra pequeña.
Pedir presupuesto gratis