Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Piedramillera, Navarra. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Piedramillera: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Piedramillera» o «Verisure Piedramillera», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Piedramillera es un municipio de 46 habitantes con un término de 11,2 kilómetros cuadrados, a 615 metros de altitud, en el oeste de Navarra. Son 4,1 habitantes por kilómetro cuadrado. Con cifras así, proteger una casa no consiste en copiar lo que se hace en una ciudad y hacerlo más pequeño: consiste en asumir que aquí la reacción tiene que venir de fuera sí o sí.
Lo llamativo de Piedramillera no es solo su tamaño, es el de todo lo que tiene al lado. Sorlada está a poco más de dos kilómetros con 39 habitantes. Mendaza, a menos de tres, con 284. Legaria, a tres, con 111. Ancín, a algo más de tres, con 363. Oco tiene 65 vecinos y Mues, 80. Sumando los seis municipios más cercanos, todos ellos a menos de cuatro kilómetros, no se llega a mil personas.
Esto cambia por completo el planteamiento. En una zona con un núcleo grande cerca siempre hay una masa de gente disponible: alguien que pasa, alguien que ve, alguien que puede acercarse. Aquí no existe esa masa en varios kilómetros a la redonda. La conclusión práctica es sencilla y conviene aceptarla antes de gastar un euro: cualquier ayuda llega desde lejos, y lo único que está en tu mano es que salga cuanto antes.
En una ciudad, gran parte de la seguridad de una vivienda es gratis y funciona sola: hay tránsito, ventanas encendidas y ruido de fondo. Lo raro se nota porque hay ojos. En Piedramillera ese colchón no existe. Puede pasar una mañana entera sin que nadie recorra una calle, y no porque ocurra nada, sino porque no hay nadie que pueda recorrerla.
No se trata de asustar a nadie ni de sugerir que aquí vaya a pasar algo. Se trata de reconocer una limitación: con 46 vecinos, contar con que "alguien se dará cuenta" no es un plan, es una probabilidad. Un sistema conectado a central no viene a sustituir a un pueblo que se conoce y se cuida, viene a cubrir las horas y los meses en que no hay a quién avisar.
Si vienes de vivir en un piso, estas son las diferencias que de verdad importan:
Cada una de esas cinco cosas se traduce en una decisión concreta del estudio previo. No son consideraciones teóricas: son las que hacen que un sistema funcione aquí o sea decorativo.
El servicio parte de 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa, e incluye conexión 24/7 con central receptora, aviso a policía, mantenimiento, servicio técnico y app. Conviene subrayar lo del mantenimiento y el servicio técnico: en un pueblo pequeño y alejado, saber que la asistencia va incluida en la cuota es tan importante como el equipo.
El precio definitivo sale del estudio porque depende de la casa. Una vivienda de dos alturas con corral y varias entradas no se cubre con lo mismo que una casa pequeña de una planta, y dar una cifra cerrada sin haberla visto sería inventarla.
Otra cosa que ayuda a decidir: lo que se paga cada mes no es un aparato, es un servicio continuo. El equipo, sin nadie al otro lado, es un ruido caro. Lo que sostiene la protección es que haya una central operativa a las tres de la madrugada de un domingo de enero, y que si algo falla en el sistema venga alguien a repararlo sin que eso abra una negociación aparte.
La vivienda típica de esta zona de Navarra no es un piso con una sola puerta. Hay puerta a la calle, a veces portalón, patio o corral trasero, ventanas bajas, y con frecuencia dependencias que fueron de labor y hoy son garaje o trastero. Cada uno de esos elementos es un acceso.
Y casi nunca es la puerta principal la que da problemas. Es la trasera, la del corral o la ventana que da a un espacio donde no te ve nadie. Por eso el estudio se hace mirando la casa desde fuera y desde dentro, decidiendo qué se protege siempre, qué se protege solo cuando no hay nadie y qué se puede dejar fuera sin perder eficacia.
Una parte del parque de vivienda de estos pueblos pertenece a familias que viven en Pamplona, en otras ciudades o fuera de Navarra, y que vuelven en verano, en fiestas y en fines de semana sueltos. El resto del año la casa está cerrada, con la llave lejos y sin nadie que entre a comprobar nada.
Para ese perfil, el problema no es solo la intrusión, es el retraso. Un problema que empieza en febrero y se descubre en agosto es una factura muy distinta a la del mismo problema detectado el mismo día. Con el sistema conectado la casa avisa en el momento y tú decides desde donde estés, además de poder desarmar a distancia con la app el día que sube un familiar.
Con 11,2 kilómetros cuadrados de término, muchas viviendas tienen además alguna construcción de apoyo fuera del casco: un almacén, un cobertizo o una nave pequeña donde se guarda maquinaria y herramienta y a la que se sube cada varios días. Si entran ahí sin sistema, te enteras en la siguiente visita, es decir, tarde. Conviene incluirlo en el estudio desde el principio si quieres cubrirlo, porque cambia el diseño del conjunto.
En un municipio de esta población hay vecinos que viven aquí todo el año, en muchos casos personas mayores y a veces solas. Para sus familias la preocupación principal no suele ser el robo, sino que ocurra algo y no haya nadie cerca a quien avisar.
El sistema cubre las dos situaciones: protege la vivienda con aviso a central y permite pedir ayuda pulsando un botón, sin buscar el teléfono. Los hijos pueden además consultar el estado de la casa desde el móvil aunque vivan lejos. En pueblos de esta densidad, ese uso es muchas veces la razón principal para instalarlo.
La señal sale de la vivienda y llega a la central receptora, con personal atendiendo las 24 horas del día, todos los días del año. Antes de mover a nadie se verifica qué está ocurriendo dentro, para evitar avisos en falso.
Si hay intrusión, se avisa a las fuerzas de seguridad —en Navarra, Policía Foral o Guardia Civil según el caso— y se te avisa a ti al móvil. Ese es el servicio de verdad: no la sirena, sino la cadena que se pone en marcha detrás y que funciona igual a las once de la mañana que a las cuatro de la madrugada. Securitas Direct, que hoy opera como Verisure, mantiene ese mismo esquema de central: cambió la marca comercial, no la forma de trabajar.
Ese paso de verificación es también lo que evita el problema contrario, que en pueblos pequeños es muy real: una alarma que salta sin motivo cada dos por tres acaba desconectada, molesta al vecindario y deja la casa peor que antes. Un sistema que solo moviliza cuando hay motivo se mantiene armado, y una alarma armada es la única que sirve para algo.
Los elementos son inalámbricos: no hay que picar muros de piedra, ni pasar tubo por la fachada, ni levantar suelos. En casas antiguas, donde nadie quiere tocar nada, eso suele ser condición indispensable.
Además, el equipo tiene alimentación de respaldo y comunicación propia con la central, de forma que un corte de luz no lo deja incomunicado. En un pueblo pequeño y con inviernos fríos, esa es una pregunta que conviene hacer antes de contratar nada, sea con quien sea.
El primer paso es el formulario. Déjanos tu teléfono y te llamamos en menos de 24 h laborables para concretar el estudio: si la casa se habita todo el año o por temporadas, cuántos accesos tiene, si vive alguien mayor solo y si hay alguna otra construcción del término que quieras proteger. Con eso sale un sistema pensado para tu casa y un precio concreto.
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. Incluye conexión 24/7 con central receptora, aviso a policía, mantenimiento, servicio técnico y app.
Precisamente aquí el aviso no puede depender de que alguien oiga la sirena, porque puede no haber nadie cerca. Lo que aporta el sistema es que fuera del municipio haya una central recibiendo la señal, verificándola y movilizando a quien corresponde, y que tú lo sepas en el momento.
De fuera de la comarca, y por eso importa tanto que el aviso salga pronto y verificado. Sumando los seis municipios más cercanos no se llega a mil habitantes, así que la reacción no puede apoyarse en el vecindario disponible.
No. Todos los elementos son inalámbricos y se instalan sin picar paredes ni pasar cables por la fachada.
El sistema tiene alimentación de respaldo y comunicación propia con la central, así que un corte eléctrico no lo deja incomunicado. Sigue detectando y avisando.
Sí. Securitas Direct pasó a llamarse Verisure. Es la misma compañía y la misma central receptora, con otro nombre.
Sí, desde la app: consultar el estado, armar y desarmar y recibir los avisos. Es lo habitual cuando la vivienda la usan varias personas de la familia en fechas distintas.
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