Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Segura, Gipuzkoa. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Segura: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Segura» o «Verisure Segura», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Segura es un municipio pequeño incluso para los estándares del Goierri: 1.496 habitantes y un término de apenas 9 kilómetros cuadrados. Y está literalmente rodeado. Idiazábal queda a 1,6 kilómetros, Zerain a 1,7, Mutiloa a 2,2, Ormaiztegi a 3,8, Olaberría a 4,5 y Zegama a 4,8.
Esa cercanía define la vida diaria: se trabaja en un pueblo, se compra en otro y se va al médico a un tercero. Y define también algo menos agradable de pensar. Cuando los núcleos están a dos minutos en coche unos de otros, nadie es "de fuera" de forma evidente. Un vehículo desconocido en una calle de Segura no significa nada, porque aquí todo el mundo se mueve entre municipios constantemente.
La consecuencia práctica es que la protección de una vivienda no puede apoyarse en reconocer caras. Tiene que apoyarse en detectar accesos.
Hay otro dato que ayuda a situarse: con 1.496 habitantes en 9 kilómetros cuadrados, la densidad sale a 166 personas por kilómetro cuadrado. Es una cifra intermedia que esconde dos realidades muy distintas dentro del mismo término, y esa es la clave de todo lo que viene a continuación.
Buena parte de la vivienda de Segura está en un casco urbano compacto de edificación antigua: casas entre medianeras, de varias alturas, con muros de gran espesor y con estructura de madera en su interior.
Esas casas transmiten una sensación de fortaleza que es cierta en el muro y falsa en el hueco. Los puntos débiles de una vivienda histórica rehabilitada están casi siempre en lo mismo:
En una casa así, blindar la puerta principal es caro, muchas veces incompatible con el carácter del edificio y casi siempre insuficiente. Detectar la intrusión sale más barato, no toca la fachada y cubre todos los huecos a la vez.
Fuera del núcleo está el otro Segura. Caseríos y viviendas dispersas por las laderas, con camino propio, sin farola enfrente y sin nadie que pase por delante durante horas.
Un caserío es un edificio grande, con planta baja para usos agrícolas o de almacén, vivienda arriba y a menudo construcciones anexas. Tiene muchos accesos, muchos huecos y una característica que lo distingue de cualquier casa urbana: si alguien fuerza algo, no lo oye nadie. Ni de día ni de noche.
Ahí una sirena, por sí sola, sirve de poco. Lo que cambia el resultado es que el aviso salga hacia fuera de forma automática y verificada, sin depender de que un vecino escuche algo desde 400 metros.
Hay además una diferencia de tiempo que pesa mucho. En una vivienda del casco, cualquier cosa se descubre el mismo día. En un caserío que se usa de forma intermitente, o cuyos dueños pasan el día fuera trabajando, pueden pasar horas o días. Y ese retraso es lo que convierte un problema pequeño en uno grande: no solo por lo que falte, también por todo lo que queda abierto mientras tanto.
Segura tiene también vivienda colectiva más reciente, con portal, videoportero y varias viviendas por planta. Y ahí funciona una ilusión muy extendida: como el portal está cerrado, se asume que dentro se está a salvo.
La realidad es que por un portal entra gente todos los días con motivos perfectamente legítimos: reparto, técnicos, visitas, mantenimiento. Nadie identifica a nadie. Y una vez dentro, la escalera es el mejor sitio posible para trabajar: cerrado, cubierto y sin testigos.
Por eso, en piso, lo razonable no es reforzar el portal —que es cosa de la comunidad— sino tener detección dentro de tu puerta: el acceso a la vivienda, el paso obligado hacia las habitaciones y, si guardas algo que te importa, el trastero.
Segura está a 240 metros de altitud, en un valle donde el terreno cambia de cota constantemente. Eso tiene un efecto muy concreto sobre las casas: la altura de una ventana respecto a la fachada no dice nada sobre lo accesible que es.
Una vivienda puede tener la entrada por una calle y quedar, por la parte de atrás, casi a nivel del terreno superior. Una terraza puede ser alcanzable desde un muro de contención o desde la cubierta de un anexo. Un balcón puede tener justo debajo el tejadillo de la casa contigua.
En un pueblo llano esto se resuelve mirando el número de piso. Aquí no: hay que mirar la casa desde fuera y por los cuatro lados.
En un municipio de 1.496 habitantes la gente se conoce y eso es una protección real. Nadie va a negarlo, y es una de las mejores cosas de vivir aquí.
Pero conviene ver dónde deja de funcionar. Funciona en el casco, no en los caseríos. Funciona cuando hay alguien en casa, no en horario laboral. Funciona con lo que se ve desde la calle, no con lo que ocurre en una trasera o en una lonja. Y funciona con las personas del pueblo, no con quien pasa por la comarca y no tiene ninguna intención de quedarse.
Un sistema conectado no sustituye nada de eso. Cubre exactamente los huecos que la vida de un pueblo pequeño deja abiertos, que son bastantes más de los que parece.
Y merece la pena decir una cosa más: la mayoría de la gente que contrata una alarma en un municipio como este no lo hace porque haya pasado algo. Lo hace porque se marcha unos días, porque la casa se ha quedado sola tras un cambio familiar, o porque ha rehabilitado y quiere proteger lo que acaba de invertir. Es una decisión de tranquilidad, no de miedo.
Es la parte que más se malinterpreta, así que conviene ser claro. En un sistema de Securitas Direct —hoy Verisure— la secuencia es esta:
El paso tres es el que sostiene todo lo demás. Sin verificación, un salto es solo un ruido; con verificación, es información útil para quien tiene que actuar.
En un valle del interior de Gipuzkoa, con inviernos húmedos y temporales, los cortes de suministro y las caídas de conexión no son excepcionales. Un sistema de seguridad que dejara de funcionar en esos momentos sería justo lo contrario de lo que necesitas.
El equipo se comunica con la central por vía propia e inalámbrica, sin depender de tu router ni de una línea de teléfono fija, y cuenta con alimentación de respaldo. Sigue operativo durante un corte de luz y durante una incidencia de internet. En un caserío aislado, esto no es un extra: es la condición mínima.
El servicio arranca desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. En esa cuota entran la conexión 24/7 con la central receptora, el aviso a la policía cuando procede, el mantenimiento del sistema, el servicio técnico y la app.
El importe final depende de los elementos que necesite la vivienda, y aquí la horquilla es amplia: no se protege igual un piso del núcleo que un caserío con anexos y varios accesos. Por eso el precio se calcula después de ver la casa y se entrega por escrito antes de que decidas nada.
Un estudio serio en Segura pasa por saber cuatro cosas: si la vivienda está en el casco, en el ensanche o dispersa; qué antigüedad tienen las carpinterías y los cierres; qué hay por la parte de atrás y a qué cota queda; y cuántas horas al día se queda la casa sola.
Si quieres números concretos para tu caso, déjanos tu teléfono en el formulario y te llamamos en menos de 24 h laborables. Se trabaja igualmente en Idiazábal, Zerain, Mutiloa, Ormaiztegi, Olaberría y Zegama.
No. La instalación está pensada para ser poco invasiva: los elementos son inalámbricos y se colocan sin romper muros ni alterar carpinterías. Es una de las razones por las que en edificación histórica compensa detectar la intrusión antes que reforzar cada hueco.
Sí, y en un caserío suele ser lo más importante. La planta de almacén, la cuadra y las construcciones anexas se integran en la misma instalación, con detección propia y con la posibilidad de armar unas zonas y otras no.
El sistema no depende de tu conexión ni de una línea fija: la comunicación con la central es propia e inalámbrica y hay alimentación de respaldo. Sigue funcionando durante un corte de suministro.
El portal filtra, pero no protege: por él entra gente todos los días con motivos legítimos y nadie identifica a nadie. La protección efectiva empieza dentro de tu puerta, con detección en el acceso y en el paso hacia dormitorios y salón.
Sí. Securitas Direct pasó a operar comercialmente en España bajo la marca Verisure. Misma compañía, misma central receptora y mismo servicio; lo que cambió fue el nombre comercial.
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. Incluye central 24/7, verificación, aviso a policía, mantenimiento, servicio técnico y app. El importe definitivo lo tienes por escrito antes de contratar nada.
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