Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Mijas, Málaga. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Mijas: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Mijas» o «Verisure Mijas», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Mijas no se entiende mirando un mapa desde arriba. Se entiende mirándolo de lado. El término llega hasta el mar y sube hasta el núcleo histórico, situado a 428 metros de altitud, en pocos kilómetros de recorrido. Entre esos dos extremos cabe casi todo lo que puede ser una vivienda en la Costa del Sol.
En números: 95.104 habitantes en 148,8 km², lo que da 639,1 habitantes por kilómetro cuadrado. Es una densidad alta para un municipio con tanta superficie, y eso ya te dice que la población no está repartida: está concentrada en unas zonas y ausente en otras.
Por eso aquí no hay una respuesta única sobre seguridad. Una vivienda a pie de costa, una casa con parcela en ladera y una casa en el núcleo alto plantean tres problemas distintos. Vamos con los tres.
En un municipio costero como este, la cifra oficial describe el invierno. En temporada alta la población real sube muy por encima, porque a los residentes se les suman los propietarios de segunda residencia y quienes vienen de alquiler.
Ese vaivén es la clave de todo. La misma vivienda, en la misma calle, tiene un perfil de riesgo completamente distinto en agosto y en febrero. Y lo curioso es que en los dos casos hay un problema, solo que son problemas opuestos:
En la zona baja, junto al mar, predomina el apartamento y el edificio con zonas comunes. En julio y agosto todo funciona a pleno rendimiento. En noviembre, un bloque puede tener ocupadas cuatro viviendas de veinte.
Y ahí falla una idea muy extendida: que un piso en un edificio está protegido por tener vecinos. En temporada baja esa cuenta no sale. Sin portería, con el portal abriéndose para repartos y mantenimiento, y con propietarios que vienen en semanas distintas, nadie sabe quién debería estar en la escalera y quién no. Un ruido en el rellano a las once de la noche no lo interpreta nadie.
Los puntos que conviene revisar en este tipo de vivienda son concretos:
Según se sube desde la costa hacia el interior, el municipio se llena de vivienda unifamiliar: parcela, jardín, piscina, garaje y calles con muy poco tránsito. Es el tipo de casa que la mayoría de la gente busca cuando se muda a Mijas.
El planteamiento aquí es el contrario al de un apartamento. En una casa con parcela la protección empieza fuera: el vallado, el portón, el jardín, la puerta del garaje y las ventanas de planta baja. Cuando alguien llega a la puerta principal ya lleva un rato dentro de tu propiedad, y a esas alturas ya deberías estar avisado.
El terreno añade una dificultad propia. En ladera, las parcelas tienen desniveles, muros de contención y accesos a distinta cota, lo que crea zonas que no se ven desde la casa ni desde la calle. Y de noche, en una zona residencial fuera de temporada, no hay coches, no hay gente paseando y hay casas seguidas sin una sola luz encendida.
A 428 metros el municipio cambia de carácter otra vez. Ahí las viviendas son compactas, comparten medianera, dan a calles estrechas y muchas tienen patios o terrazas escalonadas por la pendiente.
La particularidad es que por esas calles circula constantemente gente que no vive allí. Es una zona muy visitada, así que la vigilancia natural por reconocimiento —esa de "aquí sabemos quién es cada uno"— no funciona: nadie puede distinguir a un visitante de cualquier otra persona. Y al caer la tarde ocurre lo contrario: se vacía, y quedan tramos enteros sin tránsito.
En estas casas los puntos débiles suelen ser las carpinterías antiguas de planta baja, las puertas que dan directamente a la calle sin portal intermedio y las terrazas comunicadas con cubiertas vecinas por la propia pendiente del terreno.
Una parte importante del parque de viviendas de Mijas pertenece a personas que no residen aquí todo el año. Puede ser una familia de Madrid, de Sevilla o de otro país, que viene unas semanas y deja la casa cerrada el resto del tiempo.
Para ese propietario, el problema no es la entrada: es cuánto tiempo pasa hasta enterarse. Se puede descubrir en junio algo ocurrido en enero, cuando ya no hay nada que hacer ni con el seguro ni con nadie.
Hay además un detalle que se repite en las segundas residencias: las llaves circulan mucho. Copias de un inquilino de hace tres veranos, la del servicio de limpieza, la que guarda un familiar, la de quien hizo una reforma. Una cerradura no distingue una llave legítima de una copia olvidada; un sistema conectado sí, porque si tú no lo has desconectado, la entrada se detecta igual.
Una sirena sonando en una urbanización en enero, donde no vive casi nadie, no moviliza a nadie. Y una sirena en la costa en agosto se pierde entre el ruido de fondo de un municipio en temporada alta.
Lo que cambia el resultado es que alguien compruebe qué está pasando. Cuando salta un detector, la señal sale de tu vivienda y llega a una central receptora de alarmas atendida 24 horas al día, los 365 días del año. Un operador verifica lo que ocurre dentro. Si hay intrusión real, avisa a la policía y te avisa a ti. Si ha sido un salto falso, se cierra ahí sin movilizar a nadie.
Para quien vive lejos, esto se traduce en algo muy práctico: dejas de depender del favor del vecino que tiene una copia de la llave. Y desde la aplicación compruebas el estado de la casa cuando quieras, en enero y a las once de la noche.
Trabajamos en todo el término municipal y en los municipios del entorno, que son de los más poblados de la provincia:
Entre los seis suman 334.070 habitantes, más de tres veces la población de Mijas, y todos están a menos de trece kilómetros. En la práctica, esto forma una conurbación continua donde el término municipal es una línea administrativa que nadie percibe al circular. Ese es el motivo por el que aquí la seguridad de una vivienda no puede apoyarse en que un desconocido llame la atención: circula mucha gente y casi ninguna es del barrio.
El servicio arranca desde 29,90 €/mes. Es un punto de partida real: la cuota final sale del estudio personalizado de la vivienda y está sujeta a aprobación previa.
Incluye conexión 24/7 con la central receptora, verificación de los saltos, aviso a la policía cuando procede, mantenimiento, servicio técnico y la aplicación móvil, que en una segunda residencia acaba siendo lo que más se usa.
Y una aclaración frecuente: Securitas Direct opera ahora bajo la marca Verisure. Misma compañía, misma central receptora, mismo servicio; cambió el nombre comercial.
Para pedir presupuesto, déjanos tu teléfono en el formulario y te llamamos en menos de 24 horas laborables. Te preguntamos lo que define el sistema —apartamento o casa con parcela, planta, si hay terraza o piscina y cuántos meses al año se queda sola— y te damos el precio cerrado con el equipo concreto.
Desde 29,90 €/mes. La cuota final se fija tras el estudio personalizado y está sujeta a aprobación previa, porque depende del tipo de vivienda, del número de accesos y del equipo necesario. Se te confirma por teléfono antes de que decidas nada.
No la complica, pero sí cambia el estudio. En parcelas con desnivel hay accesos a distinta cota y zonas que no se ven ni desde la casa ni desde la calle, así que se identifican esos puntos antes de decidir dónde va cada elemento. Los equipos son inalámbricos, lo que da bastante libertad de colocación.
Sí, hace falta acceso a la vivienda tanto para el estudio como para la instalación, así que se organiza aprovechando una estancia tuya o la de alguien de confianza con llaves. En la llamada se acuerda cómo encajarlo con tus fechas.
Es al contrario: son esos meses cerrados los que justifican el sistema. En una vivienda vacía el daño no lo hace la entrada, lo hace el tiempo que pasa hasta que alguien se entera. Con el sistema conectado la detección es inmediata y el aviso te llega estés donde estés.
Sí, y es muy habitual aquí. Conviene decirlo al pedir presupuesto, porque hay que acordar quién gestiona el sistema mientras hay inquilinos y quién figura como contacto para la central. También resuelve el problema de las copias de llave acumuladas de varios veranos.
No. El sistema se instala dentro de tu vivienda y protege tu vivienda, así que decides tú. Proteger zonas comunes —portal, garaje, trasteros o piscina— corresponde a la comunidad y se plantea como un proyecto aparte, algo bastante frecuente en edificios de costa.
Sí. Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure: misma compañía, misma central receptora, mismos equipos y mismo servicio técnico. Solo cambió el nombre comercial.
También damos servicio aquí, y cada una tiene su propia página.
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Desde 29,90 €/mes. Cuéntanos cómo es tu vivienda y te damos tu precio real. Sin compromiso y sin letra pequeña.
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