Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Oliva, Valencia. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Oliva: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Oliva» o «Verisure Oliva», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Hay un municipio que vive de septiembre a junio, con colegio, comercio y vecinos que se conocen. Y hay otro que existe de junio a septiembre, con la franja de litoral llena, coches de fuera y gente que no verás el resto del año. Los dos se llaman Oliva y ocupan el mismo término de 59,9 kilómetros cuadrados, pero no se parecen en nada.
Esa doble vida es el punto de partida de cualquier decisión sensata sobre la seguridad de una vivienda aquí. Lo que protege a una casa en agosto —gente por todas partes, movimiento hasta la madrugada— desaparece en noviembre. Y lo que hace vulnerable a una casa en noviembre —que no hay nadie en doscientos metros a la redonda— no se percibe cuando la compras en verano.
Casi todo el mundo decide en agosto y sufre en enero.
El municipio tiene 26.813 habitantes registrados, lo que da una densidad de 447,6 por kilómetro cuadrado. Es una cifra media razonable... para el invierno. En temporada, la población real que duerme en el municipio es notablemente mayor, aunque no exista un número oficial que lo recoja.
Ese desfase tiene dos consecuencias prácticas. La primera: en verano, la vigilancia informal desaparece porque nadie sabe quién es quién. Ver una cara desconocida entrando en una casa no significa nada, porque hay cientos de caras desconocidas. La segunda: en invierno, hay zonas del municipio con muchísima vivienda construida y casi nadie durmiendo en ella.
Son dos formas opuestas de quedarse sin protección: por exceso de gente y por falta de gente.
Si tu vivienda solo se usa en verano y en algún puente, está ocupada quizá setenta u ochenta días al año. Los otros doscientos ochenta y cinco está cerrada. Eso no es un matiz del inmueble: es su característica principal, y debería determinar cómo se protege.
Una casa cerrada tanto tiempo tiene además el problema de que se nota. Persianas siempre bajadas. Buzón lleno. Jardín o patio sin uso. Ningún coche. Toldos recogidos desde octubre. No hace falta vigilar nada para saber qué viviendas están vacías: basta con pasar por la calle dos veces.
Y hay un tercer problema, el peor: si ocurre algo en enero y tú vuelves en junio, te enteras cinco meses tarde. Un sistema conectado no impide que la casa esté vacía —eso no lo hace nada—, pero cambia el "me enteraré en junio" por "me entero esta noche". Ahí está todo el valor.
Dentro del municipio conviven tipologías muy distintas y hay varios kilómetros entre unas y otras.
Aplicarles el mismo esquema no funciona. Por eso el estudio previo define qué se instala y dónde, en función del inmueble real.
En un municipio costero como este hay muchísima propiedad de gente que no reside aquí: familias de Valencia o de otras provincias y propietarios que pasan fuera de España buena parte del año. Para todos ellos, el recurso clásico —pedirle a alguien de confianza que se pase a mirar— tiene un límite claro: se puede pedir una vez, no cada quince días durante ocho meses.
El otro caso frecuente es la vivienda que se alquila en temporada. Por ahí pasan llaves, códigos, personal de limpieza y huéspedes distintos cada semana. No se trata de desconfiar de nadie: se trata de tener control. Con la aplicación móvil sabes cuándo se conecta y se desconecta el sistema, y puedes comprobar el estado de la casa entre una estancia y la siguiente sin desplazarte.
Un dispositivo que únicamente hace ruido traslada el problema a terceros: a que alguien lo oiga, sepa de qué vivienda es, le dé importancia y llame. En una calle de segunda residencia en Oliva un martes de noviembre, ese alguien no existe. Y en agosto existe, pero está de vacaciones y no va a hacer nada.
Un servicio conectado no depende de la casualidad. La señal llega a una central receptora atendida las 24 horas, allí se verifica lo que está pasando y, si se confirma la intrusión, se avisa a la Guardia Civil sin esperar a localizarte. Que estés a cuatrocientos kilómetros, durmiendo o en otro país no detiene nada.
La verificación, además, evita el otro extremo: la sirena que suena sola una noche de invierno y molesta a las tres viviendas ocupadas del edificio sin que haya pasado nada. Se comprueba primero y se actúa después, solo cuando hay motivo. Es la diferencia entre un sistema que la gente mantiene conectado y otro que acaba apagado en el cuadro de la entrada.
Securitas Direct opera desde hace años bajo la marca Verisure. Lo contratado es un servicio, no un aparato:
Para una casa que pasa meses sola cerca del mar, hay dos elementos que pesan especialmente: la batería propia, para que un corte de luz no la deje sin protección, y la comunicación por vía móvil, de modo que el sistema no dependa del router de la vivienda ni de una línea exterior.
Y una comodidad muy concreta: cuando algo ocurre en una casa vacía, alguien tiene que ocuparse. Con el servicio contratado, esa gestión no recae sobre ti ni sobre el vecino de turno.
El servicio parte de 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. Incluye la conexión permanente con la central, el aviso a las fuerzas de seguridad, el mantenimiento, el servicio técnico y la aplicación móvil.
La cifra final depende de la vivienda: un apartamento en altura y un chalé con parcela, piscina y trastero no necesitan lo mismo. Lo razonable es hacer primero el estudio, decidir qué accesos hay que cubrir y cerrar el importe antes de que tomes ninguna decisión.
Si la casa se usa dos meses al año, la pregunta no es cuánto cuesta la cuota, sino qué pasa los otros diez.
El entorno inmediato es un mosaico de municipios muy pequeños y muy próximos entre sí. Piles, con 3.151 habitantes, está a 2,6 kilómetros. L'Alqueria de la Comtessa, con 1.547, a 3,4. Palmera, con 1.038, a 3,7. Miramar, con 3.143, a 3,9. Rafelcofer, con 1.409, y La Font d'en Carròs, con 4.020, ambos a 4,2 kilómetros.
En un radio de menos de cinco kilómetros hay media docena de localidades que, sumadas, no llegan a la población de Oliva. Todas comparten lo mismo: mucha vivienda de temporada, invierno tranquilo y verano desbordado. Si tu casa está en cualquiera de ellas, el planteamiento de seguridad es idéntico al que se describe aquí.
Rellena el formulario indicando que la propiedad está en Oliva y añade los tres datos que más condicionan la propuesta: qué tipo de vivienda es (casa del casco, apartamento, chalé con parcela), cuántos meses al año está ocupada y si se alquila en temporada.
Déjanos tu teléfono y te llamamos en menos de 24 horas laborables. Si no resides en la zona, indícalo: el estudio se organiza para que puedas resolverlo aprovechando una estancia, sin necesidad de hacer un viaje solo para esto.
Esos son precisamente los meses en que hace falta. Con la vivienda vacía no hay nadie que note nada y cualquier incidencia se descubriría al volver en verano. El servicio funciona igual esté la casa ocupada o no, y es en temporada baja donde aporta prácticamente todo su valor.
Sí. Desde la aplicación se controla el estado del sistema y se gestionan los accesos, de forma que sabes cuándo se conecta y se desconecta sin estar presente. Es una situación muy común en la costa de La Safor y se contempla en el estudio inicial.
El aviso llega a tu móvil en el momento, estés en el país que estés, y puedes consultar el estado de la vivienda cuando quieras desde la app. Lo importante es que la reacción no depende de ti: la central verifica lo ocurrido y avisa a las fuerzas de seguridad aunque tú no llegues a ver la notificación.
Sí, y en una vivienda con parcela suele ser lo más útil, porque permite detectar la entrada antes de que nadie llegue a la puerta. En el estudio se ve el cierre, los accesos y las construcciones auxiliares, como trasteros o cuartos de instalaciones, que en temporada baja son los puntos más solitarios.
El sistema sigue funcionando con batería propia y se comunica con la central por vía móvil, no a través del wifi de la casa. Cortar el suministro o un cable no lo deja incomunicado, y la central registra que ha habido una incidencia.
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. Incluye conexión 24/7 con central receptora, aviso a las fuerzas de seguridad, mantenimiento, servicio técnico y aplicación móvil. El importe final se concreta tras estudiar la vivienda.
También damos servicio aquí, y cada una tiene su propia página.
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