Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Ourense. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Ourense: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Ourense» o «Verisure Ourense», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Es una situación tan habitual aquí que conviene ponerla la primera: el piso en la ciudad y la casa familiar fuera, en el rural de la provincia. Dos viviendas, dos problemas distintos y, casi siempre, una sola de las dos protegida. Normalmente ninguna.
El piso está ocupado a diario pero vacío durante toda la jornada laboral, y vacío del todo en agosto y en los puentes largos. La casa del pueblo está sola once meses al año y solo se abre en verano o en fiestas. Son escenarios opuestos y, sin embargo, la mayoría de la gente los piensa igual: "en el pueblo no pasa nada" y "en el piso ya está el portal".
Ninguna de las dos frases resiste un análisis serio. Vamos por partes.
Y hay un tercer factor que las une: quien tiene las dos viviendas rara vez está en las dos. Los meses en que se ocupa la casa del pueblo son justo los meses en que el piso de la ciudad se queda vacío. No se reparte el riesgo, se alterna.
Ourense concentra 105.769 habitantes en un término de 85,2 kilómetros cuadrados, lo que da una densidad de más de 1.240 habitantes por kilómetro cuadrado. Es una ciudad compacta, con una parte central muy densa, de edificios altos y calles estrechas, y una periferia mucho más suelta dentro del mismo municipio.
Esa concentración crea una falsa sensación de vigilancia. Hay gente por todas partes, sí, pero nadie identifica a nadie. En un edificio de veinticinco viviendas, coincidir en el ascensor con alguien que no conoces no llama la atención de nadie. Y a los pocos meses de vivir allí, cualquiera sabe sin proponérselo qué pisos están vacíos entre semana y cuáles no: basta con mirar las luces desde el portal.
La ciudad está a 145 metros de altitud, en el fondo del valle, y ha crecido hacia arriba. Muchos edificios, muchas alturas y muchísima vivienda por metro cuadrado de calle.
En una ciudad con este tipo de edificación hay tres puntos que se repiten y que casi nadie tiene en cuenta.
Curiosamente, la puerta principal —que es donde va toda la atención— suele estar mejor resuelta que cualquiera de estos tres. Un estudio serio mira la vivienda entera, no solo por dónde entras tú.
La confianza en el portal es lo que hace que muchísimos pisos en Ourense no tengan ninguna protección. Y el portal, en la práctica, se abre decenas de veces al día: repartos, servicios, visitas, vecinos que abren sin preguntar quién llama.
El portal filtra a quien no sabe entrar. No filtra a quien entra detrás de otra persona con una caja en la mano. Una vez dentro del edificio, además, se trabaja sin ser visto desde la calle, que es justo lo contrario de lo que la gente imagina cuando dice que un piso es más seguro que un chalé.
Esto no significa que vivir en altura no ayude: ayuda, y mucho, frente al acceso por ventana. Significa que la protección de un piso hay que plantearla en su puerta y en su interior, no delegarla en el edificio.
Los 85,2 kilómetros cuadrados del municipio no son todos ciudad compacta. Hay zonas de vivienda unifamiliar dentro del propio término, con parcela, con varias fachadas y sin portal de por medio. La densidad media de 1.241 habitantes por kilómetro cuadrado no describe en absoluto esas calles.
Ahí el planteamiento se invierte. Ya no se trata de una puerta, sino de un perímetro: cierre de la parcela, accesos traseros, garaje, ventanas de planta baja. Y la vigilancia entre vecinos es mucho menor de lo que parece, porque las casas están separadas y no se ven unas a otras.
Es el mismo municipio, la misma cuota de partida y dos estudios completamente diferentes.
Conviene decirlo sin rodeos porque es el error más común: mucha gente descarta la alarma pensando en la vivienda del vecino, no en la suya. Un bajo con patio, un ático con terraza y un chalé con parcela son tres inmuebles distintos, aunque compartan código postal, y solo uno de los tres es el tuyo.
Una sirena sonando a las cuatro de la madrugada en un bloque de veinticinco viviendas despierta a veinticinco familias. Si eso ocurre un par de veces sin motivo real, el edificio deja de reaccionar y empieza a protestar. Y con razón.
Por eso la parte importante de un servicio conectado no es el ruido, sino la verificación. Cuando el sistema salta, en la central receptora se comprueba qué está ocurriendo antes de movilizar a nadie. Se descartan los saltos sin fundamento y, cuando la intrusión se confirma, se avisa a la Policía Nacional sin esperar a localizarte.
Para quien vive en comunidad, ese filtro vale tanto como la detección: evita el desgaste con los vecinos y evita salidas innecesarias de nadie.
Hay además una consecuencia que se aprecia con el tiempo. Un sistema que salta sin motivo acaba desconectado: la gente deja de ponerlo por no dar la lata. Un sistema que solo actúa cuando hay algo real se usa todos los días, que es la única forma de que sirva para algo.
Securitas Direct opera desde hace años bajo la marca Verisure. Lo contratado es un servicio, no un aparato:
Dos detalles técnicos con consecuencias prácticas: el equipo funciona con batería propia, así que un corte de luz no lo deja fuera de servicio, y se comunica por vía móvil, sin depender del router de casa ni de una línea que se pueda cortar.
El servicio parte de 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. Incluye la conexión permanente con la central, el aviso a las fuerzas de seguridad, el mantenimiento, el servicio técnico y la aplicación móvil.
El importe final depende de la vivienda. Un piso en una planta alta necesita bastante menos que una unifamiliar con parcela y garaje, y eso se traduce en la propuesta. Lo razonable es hacer el estudio primero, ver qué accesos hay que cubrir y cerrar la cifra antes de decidir nada. Si tienes dos viviendas, se puede plantear cada una por separado.
La ciudad no acaba en el límite municipal. San Cibrao das Viñas, con 5.751 habitantes, está a 4,3 kilómetros. Barbadás, con 11.201, a 5,2. O Pereiro de Aguiar, con 6.794, a 5,4. Toén, con 2.327, a 7,7. Coles, con 3.228, a 8,8. Y Taboadela, con 1.480 habitantes, a 11 kilómetros.
Son municipios pequeños donde predomina la vivienda unifamiliar y donde vive mucha gente que trabaja en la ciudad. Esa combinación —casa con parcela y jornada laboral fuera— produce exactamente el escenario descrito más arriba: viviendas solas durante todo el día, en calles sin nadie. Si tu casa está en cualquiera de ellos, el criterio no cambia.
Rellena el formulario indicando que la vivienda está en Ourense y precisa dos cosas: si es piso o unifamiliar y, en el caso del piso, si es bajo, entresuelo, planta intermedia o ático, porque cambia el mapa de accesos. Si tienes también una casa fuera de la ciudad, dilo en el mismo formulario.
Déjanos tu teléfono y te llamamos en menos de 24 horas laborables. Si prefieres que la llamada sea a una hora concreta por tu horario de trabajo, indícalo y se respeta.
Sí, y son dos estudios distintos porque los riesgos son opuestos: el piso está vacío por horas y la casa del pueblo, por meses. Cada vivienda tiene su propio sistema y su propia configuración, y ambas se gestionan desde la misma aplicación. Indica las dos direcciones al pedir el estudio y se plantean juntas.
No hace falta obra: los elementos son inalámbricos y se colocan sin romper nada, así que no se altera el inmueble ni las zonas comunes. Lo que sí cambia en un edificio antiguo es el criterio de colocación, porque suele haber más accesos de los previstos: patios interiores, ventanas a galerías y puertas de servicio.
La altura reduce mucho el acceso por ventana, pero no el acceso por la puerta, que es el más habitual en un edificio. La ventaja es que un piso alto tiene pocos puntos que cubrir, con lo que suele necesitar un sistema más sencillo. Eso se ve en el estudio.
Es precisamente cuando más aporta. Con la vivienda vacía, la incidencia se descubriría al volver, semanas después. Con el servicio conectado te llega el aviso en el momento, estés donde estés, y la central actúa sin esperar a que contestes.
El sistema sigue funcionando con batería propia y se comunica con la central por vía móvil, no a través del wifi de la vivienda. Un corte de suministro no lo deja incomunicado y además queda registrado como incidencia.
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. Incluye conexión 24/7 con central receptora, aviso a las fuerzas de seguridad, mantenimiento, servicio técnico y aplicación móvil. La cifra definitiva se concreta tras estudiar la vivienda.
También damos servicio aquí, y cada una tiene su propia página.
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