Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Pontevedra. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Pontevedra: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Pontevedra» o «Verisure Pontevedra», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Pontevedra tiene 83.316 habitantes y un término municipal de 118 km². La densidad media sale a 706 habitantes por kilómetro cuadrado, pero esa media engaña más que informa, porque el municipio no está repartido de forma uniforme ni de lejos.
La mayor parte de la gente vive concentrada en un núcleo urbano bastante pequeño y muy denso, de manzanas cerradas y bloques de viviendas. El resto del término está ocupado por parroquias, con casas unifamiliares, fincas, caminos y núcleos separados unos de otros.
Esto significa que en Pontevedra conviven dos formas de vivir completamente distintas dentro del mismo ayuntamiento, y que una alarma pensada para una no sirve para la otra. Un tercero con patio interior en el centro y una casa con finca y alpendre en una parroquia no comparten ni un solo acceso.
Pontevedra es conocida por haber peatonalizado buena parte de su casco urbano. La ciudad se hizo caminable, se sacó el tráfico de paso y se ganaron plazas y calles para la gente. Es una decisión urbanística que ha tenido mucha repercusión, y también consecuencias que casi nadie asocia con la seguridad de una vivienda.
La principal es esta: sin tráfico rodado, una calle de noche está mucho más silenciosa que la de cualquier otra ciudad. No pasan coches, no hay faros barriendo fachadas, no hay ese ruido de fondo constante que hace que la gente esté medio pendiente de la calle. Al caer la noche, el centro es un lugar tranquilo y bastante solitario.
Eso es magnífico para vivir y no cambia nada respecto a lo que necesita una casa. Simplemente descarta un argumento que se usa mucho: el de "aquí hay movimiento todo el rato, alguien se daría cuenta". A las tres de la madrugada, en una calle peatonal, no hay nadie que se dé cuenta de nada.
Estamos al fondo de una ría, a 24 metros de altitud, con el clima que eso implica: lluvia abundante y repartida a lo largo del año.
Cuando llueve, la gente va deprisa, con paraguas o capucha, mirando al suelo. Nadie se para a observar quién está manipulando una ventana de un bajo ni quién sale de un portal con una mochila. Y en invierno anochece pronto: las persianas de una fachada entera bajan a la misma hora y un edificio lleno de gente tiene el mismo aspecto que uno vacío.
La conclusión es la misma que en el punto anterior: la vigilancia natural, la idea de que el vecindario funciona como sistema de alerta, rinde bastante menos de lo que la intuición sugiere. Un sistema conectado no depende del tiempo que haga ni de que alguien se detenga bajo la lluvia.
Conviene entender el mecanismo, porque es donde está el valor real del servicio.
Pon una sirena sonando a las cuatro de la mañana en un bloque de seis alturas. La oyen cuarenta personas y no baja ninguna. Y hacen bien, porque nadie sabe si es una avería, un despiste o algo real. El ruido no moviliza a nadie.
Lo que sí funciona es lo que ocurre después. Cuando un detector se activa, la señal sale de tu vivienda y llega a una central receptora operativa 24 horas al día, los 365 días del año. Un operador verifica qué está pasando dentro. Si ha sido un falso salto, se cierra ahí y no se moviliza a nadie. Si hay una intrusión real, se avisa a la policía y se te avisa a ti con información concreta.
Ese paso intermedio es lo que separa un aparato que molesta al vecindario de un servicio que responde.
El casco urbano tiene un tipo de edificación que crea situaciones muy concretas:
Ninguna de estas cosas se resuelve con un equipo genérico sacado de una caja. Se resuelve viendo dónde está tu piso, qué tiene encima, debajo y detrás, y por dónde se llega a tu puerta sin cruzarse con nadie. Es un rato de conversación y de mirar la casa, no un catálogo.
En las parroquias del municipio la vivienda dominante es unifamiliar, con terreno alrededor, y ahí el planteamiento cambia de raíz.
Hay más accesos: puerta principal, puerta de cocina, ventanas a distintas alturas, garaje, alpendre o galpón, a veces una bodega. Hay vegetación que tapa la visión desde el camino. Y hay vecinos, sí, pero a suficiente distancia como para que un ruido nocturno no se distinga de otro cualquiera.
La ventaja frente al piso es que se puede proteger el perímetro y no solo la puerta. La desventaja es que hay que hacerlo bien, porque una casa aislada con un único detector en el recibidor es una casa sin proteger. Por eso el estudio previo importa más aquí que en ningún otro sitio.
Pontevedra tiene campus universitario y una fuerte presencia de administración y servicios, lo que se traduce en bastante vivienda de alquiler: pisos por curso, traslados de trabajo, pisos compartidos, viviendas heredadas que se ponen en renta.
De ahí sale un problema muy concreto: las llaves circulan. Copias hechas para un inquilino de hace tres cursos, juegos que se quedó alguien, una llave escondida en una maceta desde hace años. Una cerradura no distingue entre una llave legítima y una copia olvidada. Un sistema conectado sí: si tú no lo has desconectado, la entrada se detecta y la central la verifica, se abra con la llave que se abra.
Con una vivienda vacía en venta o pendiente de reforma, el razonamiento es idéntico. El problema de fondo no es la entrada: es el tiempo que pasa hasta que alguien se entera. Con conexión permanente, ese tiempo desaparece.
La ría concentra municipios muy próximos entre sí, cada uno con su carácter. Damos servicio en toda la comarca:
El contraste es claro: Marín, a poco más de seis kilómetros, roza los 24.000 habitantes y tiene un núcleo urbano denso; Barro o Meaño no llegan a 6.000 y su vivienda es mayoritariamente unifamiliar y dispersa entre parroquias. Están todos a un cuarto de hora en coche y necesitan planteamientos distintos, porque lo que cambia no son los kilómetros sino el tipo de casa.
El servicio arranca desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado de la vivienda y a aprobación previa. La cuota final depende de tu caso: un piso céntrico de dos habitaciones y una casa de parroquia con finca y galpón no llevan el mismo equipo.
En la cuota entra conexión 24/7 con la central receptora, verificación de cada salto antes de movilizar a nadie, aviso a la policía cuando se confirma la intrusión, mantenimiento, servicio técnico y aplicación móvil. Una aclaración frecuente: Securitas Direct opera hoy bajo la marca Verisure. Misma compañía, misma central receptora y mismos técnicos; solo cambió el nombre comercial.
No publicamos ningún teléfono al que llamar. Funciona así:
Desde 29,90 €/mes. La cuota definitiva se fija tras el estudio personalizado y está sujeta a aprobación previa, porque depende del tipo de vivienda, del número de accesos y del equipo necesario. Te la damos cerrada por teléfono antes de que decidas nada.
En lo esencial no, pero hay un matiz: sin coches, la calle de noche está mucho más silenciosa y vacía, así que el argumento de que "alguien pasaría y se daría cuenta" pierde fuerza. Lo que protege la vivienda es la verificación desde la central, no el movimiento de la calle.
Sí, y se plantea de forma distinta a un piso. En una vivienda unifamiliar se estudia el perímetro y no solo la puerta: accesos secundarios, ventanas a distinta altura, garaje y edificaciones anexas. Por eso la cuota se cierra después de ver el caso concreto.
Los equipos están pensados para funcionar en cualquier clima, y la cuota incluye mantenimiento y servicio técnico. Si algo falla, se atiende sin coste adicional por avería del equipo, que es exactamente lo que uno quiere en una zona de lluvia constante.
Sí. Solo hay que acordar quién gestiona el sistema en el día a día y quién figura como persona de contacto para la central. Además resuelve el clásico problema de no saber cuántas copias de llave se han hecho tras varios inquilinos.
Sí. Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure: misma compañía, misma central receptora, mismos equipos y mismo servicio técnico. Lo único que cambió fue el nombre comercial.
También damos servicio aquí, y cada una tiene su propia página.
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