Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Vigo, Pontevedra. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Vigo: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Vigo» o «Verisure Vigo», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
La mayoría de las viviendas de Vigo tienen delante una puerta que no es suya: el portal. Ese detalle, tan cotidiano que ni se piensa, es el que más condiciona la seguridad de un piso en esta ciudad. Porque un portal parece una barrera y en realidad funciona como un filtro social, y los filtros sociales se cruzan sin forzar nada.
Vigo tiene 294.489 habitantes en 109,1 kilómetros cuadrados, lo que da una densidad media de 2.699 habitantes por kilómetro cuadrado. Es una densidad alta, propia de una ciudad que vive en vertical, con edificios de varias alturas, comunidades grandes y mucha gente entrando y saliendo de los mismos accesos todos los días.
En ese contexto, la vigilancia natural es un mito cómodo. Hay muchísima gente alrededor, sí, pero nadie sabe quién es quién. En una comunidad de treinta o cuarenta viviendas no se conoce a todos los vecinos, mucho menos a sus visitas, a los repartidores o a los operarios que suben a hacer una reforma. La consecuencia es sencilla de enunciar: alguien desconocido en tu rellano no llama la atención de nadie.
No hace falta ninguna habilidad especial. Se entra detrás de un vecino que abre, se sube con un paquete en la mano, se aprovecha una puerta que ha quedado sin cerrar del todo o se llama a varios telefonillos hasta que alguien abre sin preguntar. Ninguna de estas maniobras deja rastro ni levanta sospechas.
Y una vez dentro del edificio, la situación cambia por completo: tu puerta queda a solas con su cerradura, en un rellano cerrado, sin visibilidad desde la calle y sin testigos. Todo lo que ocurra ahí ocurre a cubierto. Por eso, en una ciudad como Vigo, la protección útil empieza en la puerta de tu vivienda y dentro de ella, no en el acceso comunitario.
Dentro del mismo edificio no todas las viviendas tienen el mismo perfil de riesgo. Los bajos y entresuelos con patio, jardín o galería accesible son los más expuestos desde el exterior. Las primeras plantas pueden serlo si hay marquesinas, tejadillos, salientes o un patio interior por el que se pueda subir. Los áticos, que parecen los más seguros, se abordan a veces desde cubiertas y azoteas comunicadas.
En una instalación bien planteada en un piso vigués, lo habitual es cubrir:
La densidad media engaña, porque el municipio no es homogéneo. En 109 kilómetros cuadrados hay mucho más que ciudad compacta: hay parroquias con vivienda unifamiliar, casas con finca, terreno alrededor y calles por las que apenas pasa nadie a pie. Ahí el problema se da la vuelta.
En esas zonas no sobra gente: falta. La casa habitada más cercana puede estar a decenas de metros, con muro o seto de por medio, y a media mañana probablemente esté vacía. Lo que interesa entonces es detectar en la finca, antes de que lleguen a la puerta: protección perimetral, contactos en los accesos al terreno y en las puertas traseras, y verificación con imagen. Y hay que tener en cuenta el relieve de la ciudad, que sube desde el mar en pendiente: muchas casas tienen accesos a distinto nivel, con un bajo o un garaje al que se llega desde una cota diferente a la de la entrada principal.
En muchos edificios de Vigo se plantea el mismo debate cada vez que hay junta: cambiar la cerradura del portal, poner videoportero, instalar cámara en el zaguán. Todo eso está bien y mejora la vida del edificio, pero conviene entender qué cubre y qué no.
Una cámara en el portal graba, no avisa. Un videoportero identifica a quien llama, no a quien entra detrás. Y las medidas comunitarias protegen el espacio común, que no es donde está lo tuyo. Cuando alguien ya está en el rellano, todos esos elementos han quedado atrás y no van a intervenir.
Por eso los dos niveles son compatibles y no sustitutivos: la comunidad se ocupa del acceso general, y la vivienda se ocupa de sí misma. Además, un sistema conectado no requiere el permiso de nadie ni pasar por junta, porque todos los elementos van dentro de tu propiedad y la instalación es inalámbrica, sin obra ni canalizaciones por zonas comunes.
Vigo es una ciudad de vacaciones muy marcadas. En verano, buena parte de los vecinos se va durante semanas, y en muchos portales coinciden varios pisos cerrados a la vez. Eso hace desaparecer el poco control informal que existía el resto del año: nadie nota si en el piso de al lado se oye algo, porque no hay nadie al lado.
Y hay un factor añadido en una ciudad portuaria y universitaria como esta: el trasiego de gente ajena al edificio es constante durante todo el año, no solo en verano. Mudanzas, obras, reformas, alquileres que cambian de inquilino. Nada de eso es sospechoso en sí mismo; simplemente hace que ver una cara nueva en la escalera sea lo más normal del mundo.
Lo mismo ocurre con las viviendas que están de forma permanente sin uso: pisos heredados, viviendas en venta o en reforma. Están vacías, se sabe que están vacías y nadie va a preguntar por ellas en semanas.
En una calle de Vigo, una sirena sonando no significa nada para quien pasa. No se sabe de qué vivienda sale, no se sabe si es real y nadie se siente responsable de comprobarlo. La experiencia de todo el mundo con las alarmas de coche ha entrenado a la ciudad para ignorar ese ruido.
Lo que sí produce una consecuencia es que la señal salga del edificio. Llega a una Central Receptora de Alarmas operativa 24 horas, todos los días del año, donde una persona verifica qué está ocurriendo dentro de la vivienda, te llama al móvil y da aviso a la policía si hay indicios de intrusión. Esa verificación es lo que separa un pitido que nadie atiende de una respuesta profesional.
El entorno inmediato de Vigo es intenso, y una parte está literalmente enfrente, al otro lado de la ría:
Son casi 123.000 personas más en un radio de doce kilómetros, con desplazamientos diarios en ambos sentidos por trabajo, estudios y ocio. Vigo no es una ciudad cerrada sobre sí misma: es el centro de un área con muchísimo movimiento constante, y esa es una razón más para no dejar la seguridad de una vivienda en manos de que alguien reconozca a alguien.
Securitas Direct opera actualmente bajo la marca Verisure, con el mismo servicio y la misma central receptora detrás. La instalación es inalámbrica, se hace sin obra y no depende del wifi de la vivienda: el equipo transmite por su propia vía y cuenta con batería propia ante un corte de luz.
La configuración habitual incluye panel de control conectado 24/7, detectores de movimiento con imagen, contactos de apertura en la puerta y en los huecos accesibles, protección perimetral en viviendas con finca, sirena interior y exterior, mando y botón de pánico, y app. Un tercero interior de un edificio, un bajo con galería y una casa de parroquia con terreno no llevan lo mismo, y de ahí que el estudio previo sea obligatorio.
El servicio arranca desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa, con conexión 24/7 a la central receptora, aviso a policía, mantenimiento, servicio técnico y app incluidos. Déjanos tu teléfono en el formulario y te llamamos en menos de 24 horas laborables para hacer números sobre tu vivienda concreta.
El portal filtra, pero no impide el paso: se cruza detrás de un vecino sin forzar nada. A partir de ahí, tu puerta está sola en un rellano cerrado y sin testigos. La altura reduce el riesgo desde el exterior, no desde el interior del edificio.
Los huecos accesibles desde el patio y la galería, además de la puerta principal, junto con detección interior con imagen. Los bajos y entresuelos son las viviendas más expuestas de cualquier edificio, y se plantean con más puntos de detección que un piso alto.
Bastante. Ahí el objetivo es detectar en la finca antes de que lleguen a la vivienda, con protección perimetral y contactos en los accesos al terreno y en las puertas traseras. También se revisan los accesos a distinto nivel, muy frecuentes por la pendiente del terreno.
Poco, si no hay nadie que la atienda. Lo que funciona es que la señal salga del edificio hacia la central receptora, donde verifican y avisan a la policía si procede. Tú recibes la llamada estés donde estés.
Sí. El equipo tiene batería propia para seguir operativo ante un corte de suministro y transmite por su propia vía de comunicación, no por el router de la vivienda.
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa, con conexión 24/7 a central receptora, aviso a policía, mantenimiento, servicio técnico y app incluidos. No damos plazos cerrados de instalación porque dependen de la agenda técnica y del estudio. El primer paso sí está garantizado: deja tu teléfono en el formulario y te llamamos en menos de 24 horas laborables.
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