Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Vilanova del Camí, Barcelona. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Vilanova del Camí: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Vilanova del Camí» o «Verisure Vilanova del Camí», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Vilanova del Camí tiene 12.936 habitantes en 10,3 kilómetros cuadrados. Son 1.256 personas por kilómetro cuadrado, una densidad alta que se explica sola en cuanto miras el mapa: el término es pequeño, la vivienda es mayoritariamente colectiva y el municipio está pegado a Igualada, a 1,7 kilómetros, formando con ella y con Santa Margarida de Montbui un continuo urbano casi sin costuras.
Eso tiene una consecuencia directa sobre la seguridad de tu casa, y es de las que no se piensan: aquí no existe la figura del forastero. La gente cruza de un municipio a otro varias veces al día para trabajar, comprar, llevar a los críos o ir al médico. Un coche o una cara que no reconoces no significa nada, porque la mitad de los que circulan por tu calle no viven en ella.
Lo que en un pueblo aislado es una defensa real —fijarse en quién no es de aquí— en Vilanova del Camí simplemente no funciona. Y a partir de ahí hay que replantear el resto.
Conviene decir también que Vilanova del Camí no es un sitio inseguro ni hace falta plantearlo así. Es un municipio trabajador y tranquilo. Lo que ocurre es que su forma urbana concreta —densidad alta, mucha vivienda colectiva y un continuo con dos municipios más— hace que ciertas defensas informales dejen de existir, y eso conviene compensarlo con algo que sí funcione.
Buena parte de los bloques del municipio se levantaron en las décadas de fuerte crecimiento industrial de la Anoia. Son edificios sólidos, con muchas viviendas por escalera y con una característica común: la mayoría conserva elementos originales o de las primeras reformas.
Los puntos que se repiten en ese tipo de piso son concretos:
Ninguno de esos elementos es un escándalo: son normales en un edificio de esa época. Simplemente hay que saber que la resistencia real de una vivienda la marca su punto más débil, y en estos bloques rara vez es la puerta principal.
En Vilanova del Camí casi ninguna comunidad tiene portero físico, y eso es lo normal en un municipio de este tamaño. Lo que no es normal es la confianza que se deposita en el portal.
Un portal se abre veinte o treinta veces al día. Reparto a domicilio, empresas de suministros, técnicos de calderas, alguien que viene a ver un piso, la brigada de una reforma en el tercero. Nadie pide identificación y nadie pregunta, porque preguntar resulta violento entre vecinos que apenas se conocen de vista.
Una vez dentro, la escalera es el sitio ideal para trabajar sin ser visto: cerrado, cubierto, con luz temporizada y con puertas que dan a rellanos vacíos durante la jornada laboral. La conclusión no es blindar el portal, que además no depende de ti. Es tener detección al otro lado de tu puerta.
En vivienda colectiva hay dos caminos que la gente descarta sin comprobarlos, y en los bloques del municipio son especialmente relevantes.
El primero es el terrado. Es comunitario, se llega por la escalera, muchas veces la puerta está simplemente entornada o con un cierre simbólico, y desde arriba se accede a áticos, a tendederos y a ventanas altas. Quien vive en la última planta suele sentirse el más seguro del edificio y a menudo es el más accesible.
El segundo es el patio de luces. Da a cocinas y baños, tiene ventanas con las carpinterías más antiguas de la casa, y por definición nadie lo ve desde la calle. Lo que ocurra ahí no lo va a presenciar ningún peatón.
Proteger un piso significa cubrir esos dos frentes, no solo la puerta de entrada.
El municipio no es solo bloque. Hay bajos con patio trasero y calles de casas de una o dos plantas con terrado propio, sobre todo en la parte más antigua del núcleo.
En estos casos la vivienda gana independencia y pierde el escudo que da estar rodeado de vecinos por arriba y por abajo. El patio queda oculto desde la vía pública, los terrados están al mismo nivel que los contiguos y la planta baja es accesible desde el suelo por definición.
Es un tipo de casa que se protege muy bien, pero con un planteamiento distinto al de un cuarto piso: aquí lo primero es el perímetro, no el interior.
Hay además un detalle que se repite en las casas bajas del núcleo: la puerta que da al patio o al garaje suele ser bastante más liviana que la principal, y muchas veces se queda sin llave porque "solo da al patio". Ese patio, en un municipio con esta trama urbana, casi siempre linda con otro patio.
La Anoia es una comarca de trabajo industrial y de servicios, con turnos y horarios que se cumplen con puntualidad. Eso produce un patrón muy marcado: hay franjas del día en las que un edificio entero está prácticamente sin gente, y son siempre las mismas.
La regularidad es el problema. Una rutina de doce meses se aprende observando dos días. Y en un municipio compacto, donde se ve el movimiento de un portal desde la acera de enfrente, esa observación no requiere ningún esfuerzo.
Lo que aporta un sistema conectado no es cambiar tu horario, que no puedes cambiar. Es que durante esas horas haya alguien atento a tu vivienda que no eres tú ni tu vecino.
Conviene contarlo en orden porque es donde está la diferencia entre un aparato y un servicio. Con Securitas Direct —hoy Verisure— la secuencia es esta:
El paso tres es el decisivo. En un municipio donde las sirenas se oyen desde tres calles y la gente ha aprendido a ignorarlas, lo único que convierte un salto en una respuesta es que alguien haya comprobado antes que hay motivo.
El router de casa se apaga, se reinicia, se cambia de compañía y a veces falla toda una tarde. Los cortes de suministro en un edificio tampoco son raros. Una alarma que dependiera de cualquiera de esas dos cosas tendría un agujero permanente.
El equipo se comunica con la central por vía propia e inalámbrica, sin pasar por tu conexión a internet ni por una línea de teléfono fija, y dispone de alimentación de respaldo. Sigue funcionando durante un apagón y durante una incidencia de red. Es una característica que no se aprecia hasta el día que hace falta, y ese día lo es todo.
El servicio arranca desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. La cuota incluye la conexión 24/7 con la central receptora, el aviso a la policía cuando procede, el mantenimiento del sistema, el servicio técnico y la app.
El importe final depende de los elementos que necesite tu vivienda: no es lo mismo un piso interior en una tercera planta que un bajo con patio o una casa de dos alturas con terrado. Se calcula después de ver la vivienda y se entrega por escrito antes de que decidas nada.
Un estudio bien hecho aquí mira cuatro cosas concretas: en qué planta estás y qué hay justo encima y justo debajo de tus ventanas; qué antigüedad tienen la puerta, las persianas y las carpinterías del patio; si tienes trastero o plaza en el edificio; y cuántas horas seguidas se queda la casa sin nadie entre semana.
Con esas cuatro respuestas se sabe qué hace falta y qué sobra. Si quieres una propuesta concreta para tu caso, déjanos tu teléfono en el formulario y te llamamos en menos de 24 h laborables. Se trabaja igualmente en Igualada, Santa Margarida de Montbui, Ódena, La Pobla de Claramunt, Torre de Claramunt y Carme.
Sí, y es de los más olvidados. El terrado es zona comunitaria, se llega por la escalera y suele tener un cierre simbólico. Desde ahí se accede a tendederos, ventanas altas y puertas de ático. En un último piso conviene proteger ese frente, no solo la entrada.
Sí. En lugar de sustituir carpinterías una por una, se detecta la apertura y el paso. Los elementos son inalámbricos, se colocan sin obra y cubren todos los huecos a la vez, incluidos los del patio de luces.
Es justo para esas horas. La central verifica y actúa aunque tú no puedas coger el móvil, y la app te informa en el momento. No dependes de que un vecino escuche algo ni de llegar a casa para enterarte.
Sí, como zona independiente dentro de la misma instalación. Puedes tenerlo armado mientras estás en casa y desactivarlo solo cuando bajes.
Nada relevante para el sistema: la comunicación con la central no pasa por tu router ni por una línea fija y hay alimentación de respaldo, así que sigue operativo.
Sí. Securitas Direct pasó a operar comercialmente en España bajo la marca Verisure. Misma compañía, misma central receptora y mismo servicio; lo que cambió fue el nombre.
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