Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Girona. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Girona: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Girona» o «Verisure Girona», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Girona tiene 108.666 habitantes en un término de solo 39,1 kilómetros cuadrados. Eso da 2.779 habitantes por kilómetro cuadrado, una de las densidades más altas que vas a encontrar en toda Cataluña fuera del área de Barcelona.
Traducido a la vida real: aquí se vive en piso, en fincas de varias alturas, con vecinos arriba y abajo y con un portal por el que pasan al día muchas más personas de las que viven en él. La ciudad es compacta, se recorre a pie y todo está cerca de todo.
Esa densidad tiene una lectura buena para la seguridad: hay gente por la calle a casi todas horas. Y otra menos buena: en una finca de veinte viviendas nadie sabe quién es quién. El vecino del tercero puede subir con dos desconocidos en el ascensor y no le va a preguntar nada a nadie, porque lo raro sería preguntarlo.
En una ciudad como Girona, el punto crítico no suele ser la ventana: es la puerta de tu vivienda. Y la barrera previa, el portal, funciona mucho menos de lo que parece. Se queda abierto cuando alguien descarga, se abre desde el telefonillo sin comprobar quién llama y se cruza detrás de un vecino que entra cargado.
A eso se suma el tránsito normal de una ciudad viva: repartos a todas horas, mensajería, técnicos, gente que viene a visitar un piso. Nada de eso llama la atención de nadie, y es exactamente lo que hace que la vigilancia entre vecinos rinda menos aquí que en un pueblo.
Por eso el sistema que tiene sentido en un piso de Girona se concentra en pocos puntos bien elegidos: la puerta de entrada, las ventanas que sean realmente accesibles y el interior. Suele necesitar poco material, y por eso la cuota se queda cerca del punto de partida.
Girona es una ciudad con universidad, y eso deja una huella muy concreta en el parque de viviendas: hay muchísimos pisos de alquiler, muchos compartidos y una rotación altísima. Cada septiembre entra gente nueva y cada junio se marcha.
Si eres propietario, la pregunta importante no es cuántas cerraduras tiene la puerta, sino cuántas copias de llave existen de tu piso después de diez años alquilándolo. Nadie lo sabe con certeza, y esa es precisamente la cuestión.
Un sistema conectado resuelve eso de una forma sencilla: no depende de la llave. Aunque alguien abra con una copia legítima, si el sistema está conectado se detecta la entrada, se verifica y se avisa. Y queda registro de cada conexión y desconexión, con su hora, que para un propietario que alquila es información muy útil.
En Girona conviven dos ciudades con edades muy diferentes. Por un lado, el casco antiguo y las fincas que dan al Onyar: edificios de siglos, patios interiores, escaleras estrechas, puertas de madera, ventanas a callejones sin apenas paso y estructuras que se han ido reformando por partes.
Por otro, los ensanches y los barrios modernos: bloques con garaje, ascensor, trasteros comunes, terrazas y bajos con patio. Aquí los puntos débiles son otros: la puerta del garaje que tarda en cerrarse, el trastero, el patio de la planta baja.
No hay una receta única para las dos. En una finca antigua muchas veces no se puede tocar nada de la estructura, y ahí ayuda que la instalación sea inalámbrica: no se pican paredes, no se pasan cables por la escalera y no hay que pedir permisos a la comunidad para llevar cableado por zonas comunes.
Hay municipios que se llenan en verano. Girona hace lo contrario: en agosto se marchan los estudiantes, se van muchas familias y hay escaleras enteras con la mitad de las viviendas cerradas durante semanas.
Es una situación peculiar, porque la ciudad sigue teniendo movimiento (turismo, gente de paso, comercio abierto), pero dentro de las fincas hay menos vecinos que nunca. Nadie oye el ruido de al lado porque no hay nadie al lado.
Para ese mes, y para los puentes largos, lo que realmente aporta el servicio es doble: la central que verifica y actúa aunque tú estés fuera, y la aplicación para comprobar desde el móvil que todo sigue en orden sin tener que llamar a un vecino.
Hay otro efecto del turismo que conviene tener presente. Girona recibe visitantes durante buena parte del año y una parte del parque de viviendas se dedica a alquiler de corta estancia. Eso multiplica el número de personas que entran y salen de una misma finca, y hace que en muchas escaleras ya no se distinga a un vecino de un visitante. No es un drama: simplemente significa que no puedes apoyar la seguridad de tu casa en que alguien reconozca a los desconocidos.
Aunque la ciudad sea sobre todo de pisos, en el término y en el borde urbano también hay viviendas unifamiliares con jardín, adosados y casas con parcela. Ahí el planteamiento se parece más al de un municipio pequeño que al de un cuarto piso del centro.
En una casa con terreno lo primero es el perímetro y los accesos exteriores: puerta de parcela, corredera del salón, ventanas a nivel de jardín, garaje, trastero. Después el interior. Son más elementos y por tanto más cuota, pero también es una vivienda con muchos más puntos por donde entrar.
Y está el garaje comunitario, que en los bloques de la ciudad nueva es la zona con menos tránsito, menos luz y más puertas. Sobre la zona común no siempre se puede actuar, pero sí sobre lo que es tuyo: la plaza, el trastero y, sobre todo, la puerta que comunica el garaje con la escalera y con tu vivienda.
Ese paso de verificación es especialmente importante en una ciudad de bloques: evita movilizar a nadie por una tontería y evita también que una sirena despierte a veinte familias a las cuatro de la mañana.
Desde 29,90 € al mes, sujeto a estudio personalizado y a aprobación previa. Incluye conexión 24/7 con la central receptora, aviso a la policía cuando el salto se confirma, mantenimiento de los equipos, servicio técnico y la aplicación para el móvil.
El precio final depende de la vivienda. Un piso de dos habitaciones en pleno centro no necesita lo mismo que una casa con jardín en el borde del término. El estudio previo es sin compromiso y sirve para ajustar el número de elementos a lo que tu casa necesita, ni uno más.
Es muy habitual oír "quiero poner la alarma de Securitas". Se refiere a lo mismo: Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. La empresa es la misma, la central receptora es la misma y el servicio es el mismo. Solo cambió el nombre que verás en el equipo y en el contrato.
Girona no acaba en su término. La ciudad está pegada a Salt, que a 2,5 kilómetros tiene 34.491 habitantes, y rodeada de municipios que funcionan como una sola área urbana: Vilablareix y Sarrià de Ter a 3,9 kilómetros, Sant Gregori a 4,8, Quart a 5,2 y Fornells de la Selva a 5,3. Damos servicio en todos ellos, tanto en piso como en vivienda unifamiliar.
Déjanos tus datos en el formulario y te llamamos sin compromiso. Preguntamos lo justo: si es piso o casa, en qué planta, cuántos accesos reales tiene, si hay garaje, trastero o jardín, si la vivienda está alquilada y cuántas horas al día se queda vacía. Con eso ya se puede plantear una propuesta concreta y un precio real.
Depende de por dónde se pueda acceder realmente a tu vivienda. En fincas del casco antiguo con patios interiores, terrazas comunicadas o salidas a cubierta, la planta protege menos de lo que parece. Eso se revisa en el estudio previo.
Sí, se puede plantear con el titular que corresponda y configurar quién puede conectar y desconectar el sistema. Queda registro de cada apertura, algo especialmente útil en una ciudad con tanta rotación de inquilinos.
Para proteger el interior de tu vivienda, no. La instalación es inalámbrica y se realiza dentro de tu casa, sin tocar zonas comunes ni pasar cables por la escalera.
La central receptora verifica la incidencia y actúa aunque tú no puedas contestar, y tú recibes toda la información en el móvil. No hace falta que haya vecinos en casa para que alguien reaccione.
El planteamiento cambia: se protegen primero los accesos exteriores y los anexos, y después el interior. Son más elementos que en un piso, así que la cuota es mayor y se concreta en el estudio.
Sí. Securitas Direct ahora opera con la marca Verisure, con la misma central receptora y el mismo servicio de siempre.
Lo que es de tu propiedad, sí, y se valora en el estudio porque suma elementos. Sobre las zonas comunes del edificio decide la comunidad, no un propietario a título individual.
También damos servicio aquí, y cada una tiene su propia página.
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