Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Ordis, Girona. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Ordis: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Ordis» o «Verisure Ordis», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Ordis tiene 409 habitantes y uno de los términos municipales más pequeños que vas a encontrar: 8,6 kilómetros cuadrados. La densidad queda en 47,6 personas por kilómetro cuadrado. Estamos en el Alt Empordà, en la llanura, muy cerca de Figueres, en un paisaje de campos abiertos, caminos rectos y masos repartidos entre cultivos.
Aquí no aplica la imagen del pueblo perdido en mitad de la nada. Aplica otra cosa: un núcleo muy pequeño, con poca gente, rodeado de municipios que están literalmente al lado. Eso tiene ventajas evidentes para vivir y algunas consecuencias que conviene tener presentes al proteger una casa.
Los números lo dicen mejor que cualquier explicación. Borrassà está a 1,8 kilómetros y tiene 804 habitantes. Avinyonet de Puigventós, a 3,6, con 1.671. Pontós, a 3,7, con 296. Navata, a 3,8, con 1.507. Vilafant, a 4, con 5.663. Santa Llogaia d'Àlguema, a 4,1, con 396.
Es decir: en un radio de poco más de cuatro kilómetros hay más de 10.000 personas repartidas en seis municipios distintos, y Ordis es de los más pequeños. La zona está muy bien conectada por carretera y por los ejes que cruzan el Empordà, y por aquí circula a diario mucha gente que no es del pueblo, simplemente porque va de un sitio a otro. No es un municipio aislado, es un municipio pequeño en un entorno con mucho movimiento. Son cosas distintas y piden respuestas distintas.
Quien vive en el Empordà lo tiene asumido: cuando entra la tramuntana, todo suena. Golpean contraventanas, se mueven puertas de patio, se cae algo en el jardín, cruje la persiana. Con ese ruido de fondo durante días seguidos, nadie es capaz de distinguir desde la cama un golpe normal de uno que no lo es. Y el vecino, tampoco.
Un sistema conectado no trabaja por ruido, trabaja por señal verificada. Cuando un detector se activa, un operador de la central receptora comprueba lo que está ocurriendo con el audio y con las imágenes de los detectores con cámara antes de dar ningún aviso. En una zona de viento fuerte y constante, esa verificación es justo lo que hace útil el sistema en lugar de convertirlo en una molestia.
En Ordis, como en todo el Alt Empordà, no toda la vivienda está en el casco. Hay masos, casas de campo y edificaciones agrícolas repartidas por el término, con almacenes, maquinaria, herramienta y a veces actividad ganadera. Están rodeadas de campo, tienen accesos por camino y a determinadas horas no pasa nadie.
Esas propiedades se protegen con detectores adaptados a cada espacio, conexión con central 24 horas y gestión desde la misma aplicación con la que llevas la vivienda. No hace falta que el edificio tenga internet ni línea fija: el sistema se comunica por red móvil con vías de respaldo. Lo que sí se verifica antes de instalar es la cobertura en ese punto exacto del término.
El Empordà tiene mucha casa de piedra recuperada, comprada por gente de Barcelona, de Girona o de fuera de España, que se usa los fines de semana, en vacaciones y en verano. El resto del año esas viviendas están cerradas, y en un núcleo de 409 habitantes se nota bastante cuáles son.
Una alarma conectada cubre precisamente ese hueco: si se fuerza un acceso, la señal sale al instante, se verifica y se avisa a las fuerzas de seguridad y a ti aunque estés a cuatrocientos kilómetros. El cartel visible de un sistema monitorizado, además, actúa antes de que nadie llegue a probar una puerta, que es la forma más barata de resolver un problema.
Merece la pena separarlo, porque es más probable que un robo. En una vivienda que pasa semanas sin abrirse, una fuga de agua puede correr días enteros sin que nadie la vea, y en casas rehabilitadas con chimenea o instalaciones antiguas conviene contar también con el humo.
El sistema admite detectores de agua y de humo, además de avisos ante situaciones anómalas. La notificación llega al móvil el mismo día y te permite pedir a alguien de confianza que se acerque o que corte la llave general. Enterarse en dos horas o en dos meses no da lugar a la misma factura.
Las casas del casco de Ordis tienen muros gruesos y acabados que nadie quiere tocar, y menos si la rehabilitación es reciente. Todos los elementos del sistema son inalámbricos: se colocan sin picar paredes, sin canaleta a la vista y sin intervenir en la fachada. La instalación se resuelve en una visita y no deja obra pendiente.
Tampoco hace falta contratar internet solo para tener alarma. La comunicación va por red móvil con respaldo y cada equipo lleva batería propia para seguir funcionando si se corta la luz. El técnico comprueba la cobertura en tu vivienda concreta durante el estudio previo, antes de instalar nada.
En un pueblo de 409 habitantes, y con noches de viento en las que cualquier ruido se confunde, esa cadena verificada es lo que convierte un susto en una respuesta ordenada.
Muchos propietarios de Ordis viven en Figueres, en Girona o en Barcelona, y algunos fuera del país. La aplicación permite dar acceso a varias personas: puedes ver quién armó, quién desarmó, si el sistema quedó conectado el domingo al marcharte y si ha habido algún aviso mientras no estabas.
También puedes desarmar a distancia si alguien de confianza tiene que entrar a regar las plantas o a recoger el correo, y volver a armarlo cuando salga. Para una casa que se usa en temporadas, eso es lo que más se acaba utilizando en el día a día.
El servicio parte desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. Incluye la conexión 24 horas los 365 días del año con la central receptora, la verificación de las señales, el aviso a la policía cuando hay intrusión confirmada, el mantenimiento del sistema, el servicio técnico y la aplicación móvil.
El importe final depende de los accesos que haya que cubrir: una casa entre medianeras con una puerta y dos ventanas no necesita lo mismo que un mas con patio, almacén y varias entradas. Por eso el presupuesto se hace después de ver la propiedad. Y una aclaración habitual: Securitas Direct hoy se llama Verisure. Es la misma compañía y la misma central receptora, solo cambia el nombre comercial.
Con seis municipios a menos de cuatro kilómetros y medio, es muy común tener la vivienda en Ordis y otra propiedad, una nave o unas tierras en Borrassà, en Pontós, en Navata o en Vilafant. Si es tu caso, incluye ambas en el mismo estudio: se gestionan desde una única aplicación y el técnico puede valorarlas en el mismo desplazamiento, que aquí se hace en pocos minutos.
El estudio es presencial, gratuito y sin compromiso. El técnico recorre la vivienda, mira los accesos que existen de verdad (puerta principal, patio, ventanas bajas, garaje, almacén, puerta de campo), comprueba la cobertura y propone lo necesario. Sin paquetes cerrados decididos de antemano.
Déjanos tu teléfono en el formulario y te llamamos en menos de 24 h laborables para cuadrar el día, también en fin de semana si solo estás en la casa entonces.
Los detectores se configuran para el uso real de la casa y, sobre todo, las señales se verifican en la central antes de dar aviso. Una contraventana golpeando con viento no genera la misma señal que la apertura forzada de una puerta, y ante la duda el operador comprueba lo que está ocurriendo antes de actuar.
Sí. Las casas de campo y los edificios agrícolas del término se protegen con elementos adaptados a ese uso y se gestionan desde la misma app que la vivienda. Al no depender de línea fija ni de wifi, funcionan aunque no haya conexión contratada; la cobertura en ese punto se comprueba durante el estudio.
Es el escenario donde más aporta. Durante los meses que no estás nadie mira la casa, y con el sistema conectado te enteras el mismo día de una intrusión, de una fuga de agua o de un corte de suministro, en vez de descubrirlo al volver.
Sí. Se pueden dar accesos a varias personas y también desarmar a distancia desde tu móvil cuando alguien tiene que entrar. Queda registro de quién y a qué hora, así que sabes en todo momento cómo ha quedado la casa.
No. Todos los elementos son inalámbricos, así que no se pican paredes ni se pasa cable a la vista. En una casa recién rehabilitada eso suele ser lo primero que se pregunta, y la respuesta es que no queda nada que reparar.
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. Incluye conexión 24/7 con central receptora, aviso a policía, mantenimiento, servicio técnico y app. El importe final depende de los accesos que necesite tu propiedad.
Sí. Cada equipo lleva batería propia y la comunicación va por red móvil con vías de respaldo, de modo que el sistema sigue operativo durante un corte de suministro y la central recibe igualmente el aviso.
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