Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Molina de Segura, Murcia. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Molina de Segura: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Molina de Segura» o «Verisure Molina de Segura», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Molina de Segura no es un pueblo grande: es una ciudad. Con 78.458 habitantes repartidos en 169,5 kilómetros cuadrados y una densidad de 462,9 personas por kilómetro cuadrado, funciona con la lógica urbana de bloques, portales, comunidades de propietarios, garajes comunitarios y calles con tránsito constante. Y eso cambia por completo el planteamiento de seguridad respecto a un municipio rural.
En una ciudad hay mucha gente cerca, sí, pero eso no protege. Protege el anonimato del que entra: nadie sabe quién vive en el cuarto B, nadie distingue a un repartidor de alguien que se ha colado detrás de un vecino en el portal, y un ruido en el rellano a mediodía no lo investiga nadie. La densidad, paradójicamente, es un escondite.
Molina tiene una segunda característica que la distingue de otras ciudades murcianas de tamaño similar: además del núcleo urbano compacto, el término alberga una amplia corona de urbanizaciones residenciales y núcleos repartidos por sus 169,5 kilómetros cuadrados. Mucha vivienda unifamiliar, adosados, chalets con parcela, calles interiores tranquilas.
Son dos escenarios que no se protegen igual. En el bloque de pisos, la prioridad es la puerta de acceso, la zona de paso interior y las ventanas o terrazas accesibles desde patios de luces, cubiertas contiguas o el garaje. En la vivienda unifamiliar hay que salir hacia fuera: detectar en el perímetro de la parcela, cubrir la puerta peatonal, el garaje y la corredera del salón, porque una vez dentro de tu vallado nadie ve a quien está trabajando en tu puerta.
Es la idea que más cuesta desmontar. En un edificio con portero automático, videoportero o incluso cámaras en el portal, mucha gente asume que el problema está resuelto. No lo está: esos sistemas graban o filtran el acceso al inmueble, pero no protegen la puerta de tu vivienda, no detectan lo que pasa dentro y, sobre todo, no avisa nadie en tiempo real.
Una cámara comunitaria sirve para ver después lo que ya ocurrió. Una alarma conectada sirve para que alguien se entere mientras está ocurriendo. Cuando un detector salta, la señal llega en segundos a la central receptora, un operador verifica con audio e imágenes qué está pasando y, si hay intrusión, se da aviso a las fuerzas de seguridad y se te contacta a ti. Esa diferencia temporal es la única que importa.
En una ciudad de bloques como Molina, el garaje comunitario es el punto de entrada más descuidado que existe. La puerta basculante o corredera tarda unos segundos en cerrarse y en ese margen puede pasar cualquiera a pie detrás de un coche. Una vez dentro, se está en un espacio grande, mal iluminado, sin nadie, y con acceso directo por la escalera interior a todas las plantas del edificio.
El trastero es la otra víctima habitual. Ahí la gente guarda bicicletas, herramienta, material deportivo y cajas con cosas de valor, protegido por una puerta ligera y un candado. Ambos espacios pueden incorporarse a tu instalación y gestionarse desde la misma aplicación que la vivienda.
Molina concentra una actividad económica notable para su tamaño, con industria agroalimentaria, almacenes, talleres y mucho comercio de proximidad. Todo eso echa el cierre por la tarde y no vuelve a abrirse hasta la mañana siguiente: doce horas seguidas de local vacío, más el fin de semana completo.
Un negocio se protege con las mismas piezas que una vivienda pero con otras prioridades: escaparate y persiana, puerta de almacén, zona de caja y acceso trasero. Y con una ventaja práctica para el titular: desde la app compruebas si el local quedó conectado al cerrar, sin tener que volver a las once de la noche a mirarlo.
Molina de Segura no es municipio costero, pero vive el verano como si lo fuera, porque una parte importante de sus vecinos se desplaza al litoral murciano durante semanas. El resultado es un parque de vivienda urbana con muchos pisos cerrados a la vez, en pleno agosto, con la mitad del edificio también vacío.
Ese es el momento en que un sistema conectado gana todo su sentido. Conectas y desconectas desde el móvil, compruebas que quedó armado aunque salieras con prisa un viernes por la tarde, y recibes el aviso al instante si alguien fuerza un acceso. Con detectores de agua y humo te enteras además de un escape mientras estás fuera, algo nada anecdótico en un piso cerrado un mes entero con temperaturas altas.
Buena parte de la vivienda de las últimas décadas en Molina responde a un mismo esquema: adosado o pareado, patio trasero, garaje incorporado y azotea o solárium accesible. Es una tipología cómoda de vivir y con puntos débiles muy identificables.
El patio trasero suele estar cerrado con un muro que se salva sin gran esfuerzo desde la parcela contigua, y desde ahí se llega a la puerta de la cocina o al ventanal, que rara vez son la parte más reforzada de la casa. La azotea, cuando comunica con la del vecino, es otra vía. En una vivienda así, cubrir solo la puerta principal es dejar la mitad del trabajo sin hacer, y es exactamente lo que revisa el técnico durante el estudio.
En ciudad, esa verificación es todavía más determinante que en el campo, porque el ruido ambiente hace que una sirena suelta no la atienda absolutamente nadie.
El servicio parte desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. Incluye la conexión 24 horas los 365 días del año con la central receptora, la verificación de las señales, el aviso a la policía cuando la intrusión se confirma, el mantenimiento del sistema, el servicio técnico y la aplicación móvil.
El precio definitivo depende del número de accesos a cubrir. Un piso de dos habitaciones, un adosado con patio y azotea y un chalet con parcela son tres instalaciones distintas, y no tendría ningún sentido cobrarlas igual.
Todos los elementos son inalámbricos: no hay que picar paredes ni pasar canaleta a la vista, lo que resuelve el problema de instalar en un piso reformado o de alquiler. La comunicación con la central va por red móvil con vías de respaldo, así que no depende de tu wifi ni de la línea fija, y cada equipo lleva batería propia para seguir operativo durante un corte de luz.
Si te suena más el nombre antiguo, es lo normal: Securitas Direct pasó a llamarse comercialmente Verisure. Misma compañía, misma central receptora, mismo servicio técnico.
Uno de los rasgos más llamativos del entorno de Molina es lo cerca que está todo. Alguazas queda a 2,5 kilómetros con 10.431 habitantes, Las Torres de Cotillas a 4,1 con 22.676, Lorquí a 4,7 con 7.946, Ceutí a 5,8 con 13.089, Alcantarilla a 9,2 con 43.876 y Archena a 10,1 con 20.908.
La Vega Media funciona casi como una sola ciudad repartida en varios municipios: se vive en uno, se trabaja en otro y se tiene el negocio en un tercero. Si es tu caso, vivienda y local pueden estudiarse a la vez y gestionarse desde una única aplicación, viendo desde el móvil si el negocio quedó conectado al cerrar.
El estudio es presencial y gratuito. El técnico revisa por dónde se entra de verdad (puerta principal, ventanas accesibles, patio, azotea, garaje, trastero), valora la tipología de tu vivienda y propone los elementos necesarios. También te dirá lo que no hace falta, que en seguridad es tan importante como lo que sí.
Déjanos tu teléfono en el formulario y te llamamos en menos de 24 h laborables para concretar la visita, con horario de tarde si trabajas fuera del municipio. Decides con el presupuesto delante y sin compromiso.
Esos sistemas controlan el acceso al edificio y graban lo que ya ha pasado, pero no protegen la puerta de tu vivienda ni avisan a nadie en tiempo real. La alarma conectada detecta la intrusión mientras ocurre, la verifica un operador y genera aviso a las fuerzas de seguridad y a ti.
El trastero y la plaza o garaje asociados a tu vivienda pueden incorporarse a la instalación y gestionarse desde la misma app. Las zonas comunes del edificio dependen de un acuerdo de la comunidad, pero tu espacio privativo se puede cubrir sin problema.
Desde la aplicación puedes conectar y desconectar el sistema a distancia y comprobar en cualquier momento que quedó armado. Recibes aviso inmediato si alguien fuerza un acceso y, si añades detectores de agua y humo, también si hay un escape mientras estás fuera.
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. Incluye conexión 24/7 con la central receptora, aviso a policía, mantenimiento, servicio técnico y app. El importe final depende de los accesos que haya que cubrir.
Además de la puerta principal, se valoran el patio trasero, la puerta o ventanal de la cocina, el garaje y la azotea cuando comunica con la vivienda contigua. En esta tipología, esos puntos suelen ser más accesibles que la propia entrada.
No. Todos los elementos son inalámbricos, así que se colocan sin picar paredes ni dejar cableado a la vista. La instalación se resuelve en una sola visita.
Sí. Securitas Direct cambió su nombre comercial por Verisure. Es la misma empresa, con la misma central receptora y el mismo servicio.
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