Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Abarán, Murcia. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Abarán: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Abarán» o «Verisure Abarán», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Abarán tiene 13.228 habitantes repartidos —sobre el papel— en 115 kilómetros cuadrados. Eso da una densidad media de 115 personas por kilómetro cuadrado, una cifra que parece de pueblo tranquilo y que en realidad no describe nada.
Porque la población de Abarán no está repartida. Está concentrada en un casco urbano compacto, con calles estrechas y viviendas pegadas unas a otras, mientras el resto del término es huerta, bancal, monte y camino. Dos realidades completamente distintas dentro del mismo municipio, con problemas de seguridad que no se parecen en nada.
Por eso esta página no propone una única solución "para Abarán". Propone entender primero en cuál de los dos Abaranes está tu casa, porque lo que protege bien un piso del centro es insuficiente en una vivienda entre bancales, y lo que se monta en el campo sería excesivo en una casa de calle estrecha.
La vivienda del núcleo abaranero es estrecha, profunda y comparte pared con las de al lado. Suele tener patio o terraza al fondo y azotea arriba. Un solo frente a la calle y mucha superficie de contacto con lo que tiene alrededor.
El reflejo natural es blindar la puerta principal, que además es la parte más visible y la que más se ve desde la calle. Lo que casi nadie cubre es lo demás:
En una calle estrecha de casas unidas, entrar por arriba o por detrás no exige nada espectacular. Exige elegir la casa que no tiene nada detectando ahí.
El otro Abarán es el del diseminado: viviendas y casas de labor entre bancales, con camino propio, sin acera, sin farola enfrente y con el vecino más cercano a varios centenares de metros o directamente fuera del alcance de la vista.
Aquí el mecanismo que protege a una casa urbana —que alguien vea, oiga o pregunte— simplemente no existe. Una vivienda de campo puede estar sola desde que sale su dueño por la mañana hasta que vuelve de noche, y en muchos casos también fines de semana enteros si la familia vive en el pueblo y baja al campo solo a trabajar.
Una sirena suena igual en los dos sitios. La diferencia es que en el casco alguien la oye y en el campo, muchas veces, no la oye nadie. Por eso en el diseminado lo que aporta valor no es el ruido: es que el aviso salga del municipio, verificado y en el momento.
Hay además un factor de tiempo que conviene tener claro. En una casa urbana, si algo pasa, lo normal es enterarse el mismo día. En una vivienda de campo que se visita dos veces por semana, puede pasar mucho tiempo hasta que alguien abra la puerta y vea lo ocurrido. Ese retraso es, en la práctica, lo que más encarece el problema: no solo lo que falta, también el desperfecto acumulado y la instalación abierta durante días.
En un municipio agrícola como Abarán, buena parte del patrimonio de una familia no está dentro de la casa. Está en el almacén, en la nave, en el aparcamiento cubierto o en el cuarto de motores.
Herramienta, maquinaria pequeña, material de riego, bombas, un vehículo de trabajo, cajas y palés. Cosas que cuestan dinero, que tardan en reponerse y que en plena campaña paran una explotación entera si desaparecen. Y son, además, edificaciones con menos cierre y menos visibilidad que la vivienda.
Un sistema conectado permite cubrir estas construcciones dentro de la misma instalación, con detección propia y con la misma central detrás. No hace falta montar un sistema aparte para cada cosa, ni pagar dos servicios por proteger una misma parcela.
Hay una ventaja añadida y poco evidente: al estar todo en el mismo equipo, desde la app ves el estado de cada zona por separado. Puedes tener la vivienda desconectada porque estás dentro y el almacén armado al mismo tiempo, que es exactamente lo que se necesita cuando la casa y el trabajo comparten parcela.
Abarán está a 175 metros de altitud, en un valle donde el terreno sube y baja constantemente. Muchas casas están en calles con pendiente o en parcelas aterrazadas, y eso produce un efecto que casi nadie tiene en cuenta.
Lo que por delante es un primer piso, por detrás puede quedar casi a nivel del suelo. Una terraza puede ser alcanzable desde el bancal de arriba. Un muro de contención de un metro y medio convierte una ventana "inaccesible" en una ventana cómoda. La altura sobre la fachada no dice nada; lo que dice algo es la altura respecto a lo que la casa tiene alrededor.
Es exactamente el tipo de detalle que solo se ve mirando la vivienda, no un plano. Y es la razón por la que dos casas de la misma calle, con la misma superficie y el mismo número de ventanas, pueden necesitar configuraciones distintas.
Abarán tiene ciudades y pueblos muy cerca: Cieza a 4,3 kilómetros con 35.577 habitantes, Blanca a 3,4, Ricote a 6,6, Ojós a 8, Ulea a 9,3 y Villanueva del Río Segura a 10. Es una comarca bien comunicada, con carreteras que enlazan todo el valle en pocos minutos.
Esa buena comunicación es cómoda para vivir y neutra para la seguridad: los accesos rápidos funcionan igual en los dos sentidos. Pero, sobre todo, el hecho de tener una ciudad al lado no significa que la respuesta a un aviso en tu casa vaya a ser inmediata. Sigue teniendo que llegar desde fuera de tu calle, y sigue dependiendo de que alguien traslade un aviso creíble.
Cuando un sensor salta, hay dos formas de gestionarlo. Una es que suene una sirena y ya. Otra es que una central receptora compruebe en ese momento qué está pasando y, si hay indicios de intrusión, traslade el aviso a la policía con información concreta.
La segunda es la que sostiene todo el servicio de Securitas Direct, hoy Verisure. Y es la que marca la diferencia en un municipio con tanto diseminado como Abarán, donde no hay nadie a mano que pueda hacer esa comprobación por ti a las tres de la madrugada.
El robo en vivienda no es sobre todo un asunto nocturno. Buena parte del riesgo real está en la franja en la que una casa se queda sola con toda naturalidad: se sale a trabajar, se llevan los niños al colegio, se baja al campo, se va a hacer la compra a la ciudad.
En esas horas la casa está vacía, la calle también, y el ruido de fondo del día tapa cualquier cosa. Un sistema conectado no distingue horas: si detecta algo a las once de la mañana actúa igual que a las cuatro de la madrugada. Y tú lo sabes en el móvil en el momento, sin esperar a llegar a casa.
Lo mismo vale para los periodos largos. Un puente, unas vacaciones, unos días fuera por trabajo. La casa no cambia de comportamiento; lo que cambia es cuánto tarda alguien en darse cuenta de algo. Con central detrás, ese "cuánto tarda" deja de depender de la suerte.
El servicio parte desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. Dentro de esa cuota entran la conexión 24/7 con la central receptora, el aviso a la policía cuando procede, el mantenimiento del equipo, el servicio técnico y la app de control.
Lo que hace variar el importe es el número de elementos: no cuesta lo mismo proteger un piso del casco que una vivienda de campo con almacén y dos accesos exteriores. Por eso el precio se cierra después de ver la casa y se te entrega por escrito antes de que decidas nada.
Déjanos tu teléfono en el formulario y te llamamos en menos de 24 h laborables. En esa llamada se concreta lo importante: si la vivienda está en el casco o en el campo, cuántas horas se queda sola, si hay patio, azotea o almacén, y qué es lo que más te preocupa. Con eso se plantea una configuración ajustada y un precio cerrado, sin compromiso.
Sí. El sistema no usa tu wifi ni una línea de teléfono fija: se comunica con la central por vía propia e inalámbrica y cuenta con alimentación de respaldo, así que sigue operativo aunque se corte la luz o no tengas internet en la finca.
Sí, y en Abarán es de lo más habitual. Las edificaciones anexas se integran en la misma instalación, con su propia detección. En el estudio se decide qué compensa cubrir según lo que guardes en cada una.
Suele serlo, sí. En calles de casas unidas las cubiertas se comunican y la azotea es un acceso discreto y sin testigos. Es uno de los puntos que se revisa siempre en el estudio previo, junto con el patio y las ventanas traseras.
Sí. Securitas Direct pasó a operar comercialmente en España como Verisure: misma compañía, misma central receptora, mismo servicio. Solo cambió el nombre comercial.
Sí. Existen configuraciones y ubicaciones de sensores pensadas para viviendas con animales. Es un dato que conviene decir en el estudio previo, porque condiciona dónde y cómo se coloca cada elemento.
Sí: Blanca (3,4 km), Cieza (4,3 km), Ricote (6,6 km), Ojós (8 km), Ulea (9,3 km) y Villanueva del Río Segura (10 km).
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. Incluye central 24/7, verificación, aviso a policía, mantenimiento, servicio técnico y app. El importe definitivo lo conoces por escrito antes de contratar.
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