Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Jumilla, Murcia. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Jumilla: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Jumilla» o «Verisure Jumilla», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Jumilla tiene 27.574 habitantes y un término municipal de 972 kilómetros cuadrados. Es uno de los términos más extensos de España, y ese dato lo explica casi todo: la densidad se queda en 28,4 habitantes por kilómetro cuadrado porque la inmensa mayoría de la gente vive concentrada en el casco, mientras el resto son cientos de kilómetros cuadrados de viñedo, monte, campo y casas sueltas. Proteger una vivienda en Jumilla es, antes que nada, decidir en cuál de esas dos Jumillas estás.
Está la Jumilla urbana: calles con vecindario, portales, tráfico, comercios abiertos, gente que pasa. Y está la Jumilla del campo, con casas de labor, viviendas en las diputaciones, fincas, bodegas y almacenes repartidos por un territorio que se tarda mucho rato en cruzar de punta a punta.
El casco funciona más o menos como una ciudad pequeña, con su vigilancia natural y sus horarios. El campo funciona como otra cosa completamente distinta: allí puede no pasar un solo coche por delante de tu puerta en toda una tarde de invierno. La misma alarma, planteada igual en los dos sitios, protege bien en uno y mal en el otro. Por eso lo primero que preguntamos siempre es dónde está exactamente la casa.
Hay un dato que a la gente de fuera le cuesta asimilar y que en Jumilla se vive con naturalidad: el municipio limítrofe más cercano, Yecla, está a 23,4 kilómetros. Cieza queda a 27,9. Abarán, a 31,4. Blanca, a 33,7. Ricote y Ojós, a casi 37. Aquí no hay pueblos pegados unos a otros; hay distancias reales.
Esa geografía tiene una consecuencia directa para la seguridad de una vivienda. Cualquier respuesta que dependa de recorrer kilómetros lleva tiempo, y eso hace que el valor de un sistema no esté solo en detectar, sino en detectar pronto y avisar de inmediato a quien tiene que actuar. En un municipio de esta escala, ganar minutos al principio de la secuencia vale muchísimo más que cualquier otra cosa.
Una vivienda aislada en el término tiene un perfil de riesgo muy propio. Está lejos de miradas, suele tener parcela y varios accesos, a menudo hay vehículos, herramienta o maquinaria fuera del cuerpo principal de la casa, y en muchos casos no se ocupa todos los días de la semana.
En estos casos el planteamiento sensato empieza antes de la puerta: interesa saber que hay alguien en la parcela, no enterarse cuando ya está dentro del salón. A partir de ahí se protegen los accesos reales —que casi nunca son solo la puerta principal— y se cubren los espacios interiores por los que cualquiera tendría que pasar. Si la casa se usa los fines de semana, o solo en campaña, eso cambia el diseño y conviene decirlo desde el primer momento.
En un municipio tan agrícola, el año no es uniforme. Hay épocas en las que el campo está lleno de gente y de movimiento y otras en las que se queda prácticamente desierto. Las viviendas del término siguen ese mismo pulso: se ocupan a temporadas, se cierran semanas enteras y vuelven a abrirse cuando toca. Y en el casco pasa algo parecido en agosto, cuando muchas familias se van a la costa y dejan el piso cerrado quince días o un mes.
Ese vaivén es precisamente lo que hace útil poder gestionar el sistema a distancia. Armar la casa el domingo por la noche al marcharte, desarmarla el viernes cuando llega alguien de la familia, revisar el estado desde el móvil sin depender de nadie. No es una comodidad: en una vivienda que pasa temporadas sola, es la parte que más se usa.
Aquí está el corazón del asunto. Que suene una sirena en mitad del campo jumillano a las tres de la madrugada no garantiza que nadie haga nada. Lo que sí cambia el resultado es que la señal salga de la casa al instante.
El sistema está conectado a una central receptora que trabaja 24 horas al día, todos los días del año. Cuando se dispara un detector, la central recibe la señal, verifica qué está ocurriendo dentro de la vivienda y, si hay una intrusión, da aviso a las fuerzas de seguridad y te avisa a ti. No hace falta que un vecino lo oiga ni que tú estés despierto. En un término de 972 km² esa cadena es exactamente lo que compra el servicio.
Lo define el estudio, pero el esquema habitual combina varios elementos según sea casa de casco o casa de campo:
La instalación es inalámbrica y sin obra, lo cual viene bien tanto en las casas del casco como en construcciones de campo antiguas con muros gruesos.
Jumilla es tierra de viñedo y de campo, y eso significa que en el término hay muchísimo más que viviendas: almacenes, naves, cuartos de maquinaria, instalaciones de riego, edificaciones de finca. Todas comparten un problema: se visitan cada varios días y, si alguien entra, no hay nadie que lo note hasta la siguiente visita.
Para ese tipo de inmueble el objetivo del sistema es otro. No se trata tanto de disuadir a alguien que ya está dentro de una casa habitada, sino de que tú te enteres al momento de que hay actividad donde no debería haberla. Si además de la vivienda quieres cubrir una instalación agrícola, indícalo en el formulario: el estudio se plantea de forma distinta.
En el núcleo de Jumilla el escenario se parece más al de cualquier ciudad media. Hay bloques con portal común, viviendas unifamiliares entre medianeras, patios interiores y bajos con acceso a la calle. Los puntos débiles clásicos son los mismos de siempre: la planta baja, el patio de luces, el trastero y la puerta que da a un espacio compartido donde entrar no llama la atención.
En vivienda urbana la verificación desde la central tiene un valor añadido evidente: evita que un falso salto acabe en un aviso innecesario y, sobre todo, permite confirmar rápido cuando el salto es real. En un edificio con vecinos, eso es la diferencia entre una sirena que todos ignoran y una intervención con información.
Conviene aclararlo porque genera dudas continuamente: Securitas Direct pasó a llamarse Verisure. Es la misma compañía, con el mismo servicio y la misma central receptora. Cambió el nombre comercial, nada más. Si alguna vez te dieron precio como Securitas Direct para tu casa de Jumilla, hablamos exactamente de lo mismo.
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. La cuota incluye la conexión 24/7 con la central receptora, el aviso a la policía, el mantenimiento, el servicio técnico y la app.
El precio final depende del estudio por una razón muy sencilla en un municipio como este: un piso en el centro y una casa de campo con parcela, almacén y dos accesos no necesitan el mismo número de elementos ni la misma lógica de protección. El estudio es gratuito y sin compromiso, y sirve para ajustar el sistema a lo que realmente tienes.
El entorno de Jumilla se compone de municipios de peso separados por buenos trayectos. Yecla, a 23,4 km, ronda los 36.400 habitantes. Cieza queda a 27,9 km con unos 35.500. Abarán, a 31,4 km, tiene algo más de 13.000, y Blanca, a 33,7 km, cerca de 6.900. Más allá, ya en el valle, Ricote y Ojós son municipios pequeños de poco más de mil y de medio millar de habitantes.
Si estás comparando opciones para varias viviendas en distintos puntos de la comarca, tiene sentido plantearlo de una vez: el tipo de casa y el uso que se le da pesan más que el municipio en el que esté.
Se empieza rellenando el formulario. Después concretamos lo importante: si la vivienda está en el casco o en el término, si tiene parcela y cuántos accesos, cuántos días a la semana se ocupa, si hay almacén, nave o instalación agrícola que también quieras cubrir y qué es lo que más te preocupa. Con esa información sale un sistema pensado para tu caso y un precio cerrado, sin sorpresas después.
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. Incluye conexión 24/7 con central receptora, aviso a policía, mantenimiento, servicio técnico y app.
Sí. Es uno de los casos donde más sentido tiene, porque el aviso no depende de que alguien pase por allí. Al estar el término tan disperso, el estudio suele priorizar detectar cuanto antes y avisar de inmediato, en lugar de esperar a que el intruso esté dentro de la vivienda.
Sí. El planteamiento cambia respecto a una vivienda: en una nave que se visita cada varios días lo prioritario es que tú recibas el aviso en el momento, porque de otro modo podrías tardar días en saber que ha entrado alguien. Conviene indicarlo al pedir el estudio.
Sí. Securitas Direct pasó a llamarse Verisure. Misma compañía y mismo servicio, solo cambió la marca.
No. Los elementos son inalámbricos y se instalan sin picar paredes ni pasar cables, tanto en un piso del casco como en una construcción antigua de campo.
El sistema cuenta con alimentación de respaldo y comunicación propia con la central, así que un corte de suministro no lo deja incomunicado. En viviendas del término es un punto que conviene tener resuelto.
Sí. Desde la app puedes armar, desarmar y consultar el estado de la vivienda desde cualquier sitio con conexión, y recibes los avisos aunque estés a cientos de kilómetros.
También damos servicio aquí, y cada una tiene su propia página.
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