Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Aller, Asturias. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Aller: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Aller» o «Verisure Aller», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Poner una alarma en Aller no se parece en nada a ponerla en una ciudad, y quien vive aquí lo sabe de sobra. Son 10.011 vecinos repartidos por 376,3 kilómetros cuadrados de valle, prao y monte, con cotas que llegan hasta los 2.123 metros. La cuenta sale a 26,6 habitantes por kilómetro cuadrado. Traducido a lo que importa: aquí hay muchísimo terreno y muy poca gente cerca cuando algo pasa en tu casa. Toda esta página está escrita desde ahí.
En un barrio de Oviedo o de Gijón, una puerta forzada la oye media escalera. En Aller, la casa de al lado puede estar a doscientos metros, con una curva y un talud de por medio, y en invierno con las ventanas cerradas a cal y canto. Aller es uno de los concejos más extensos de Asturias y a la vez uno de los que menos gente tiene por hectárea. Esa combinación cambia por completo el planteamiento de una alarma.
Porque una sirena sirve para dos cosas: molestar al que ha entrado y avisar a los de alrededor. Lo primero funciona igual en Aller que en cualquier sitio. Lo segundo, aquí, depende de si hay alguien a quien avisar. Y muchas noches del año, en muchas parroquias del concejo, no lo hay.
El concejo se organiza a lo largo del río Aller y de los valles que le caen encima. Abajo están los núcleos con más vida, como Cabañaquinta, que es la capital, o Moreda. Y luego, subiendo, hay decenas de núcleos pequeños, caseríos y casas sueltas a los que se llega por carreteras estrechas que en enero no siempre están limpias.
Eso significa que en Aller conviven realidades muy distintas bajo la misma palabra "casa":
No se protegen igual. Ni de lejos.
Aller vivió del carbón y perdió población cuando el carbón se fue. Muchas familias se marcharon a Mieres, a Oviedo, a Gijón o mucho más lejos, pero no vendieron la casa del abuelo. La conservan. Van en agosto, van en las fiestas, van algún fin de semana de primavera. El resto del año, la casa está cerrada.
Y una casa cerrada se nota desde fuera. Se nota en el buzón, en las contraventanas siempre igual, en la hierba de la finca, en que no hay coche nunca. Cualquiera que pase por delante dos veces en un mes lo sabe. Para ese tipo de vivienda, una alarma conectada no es un lujo: es literalmente la única forma de enterarte de que ha pasado algo antes de subir en agosto y encontrarte la puerta abierta.
Este es el punto que más cuesta explicar y el más importante en un concejo como este. En Aller no basta con que suene algo. El aviso tiene que salir de la aldea, salir del concejo y llegar a alguien que esté despierto y que pueda mover a la Guardia Civil.
Eso es exactamente lo que hace una alarma conectada a central receptora. Cuando salta un detector, la señal viaja a la Central Receptora de Alarmas, que trabaja 24 horas al día, 365 días al año. Allí verifican lo que está pasando, hablan por el propio equipo con quien esté dentro de la casa si hace falta, te llaman a ti y, si hay indicios de intrusión, dan aviso a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. En Aller eso importa el doble, porque desde el cuartel más cercano hasta una casa de las parroquias altas hay un trayecto de carretera de montaña que no se hace en dos minutos. Cuanto antes empiece a contar el reloj, mejor.
La altitud máxima del concejo son 2.123 metros y eso se nota en el clima de la parte alta. Hay nieve, hay hielo, hay temporales de viento que tiran ramas sobre las líneas y hay cortes de luz. Una alarma que dependa de que haya corriente y de que el router esté encendido no vale para Aller.
Por eso los equipos que instalamos funcionan con batería propia y comunican de forma inalámbrica, sin depender de la línea de teléfono ni de que tu router aguante. Si se va la luz en tu pueblo una noche de temporal, el sistema sigue vigilando y la central sigue recibiendo. Es una diferencia técnica pequeña sobre el papel y enorme aquí arriba en enero.
Una vivienda tradicional allerana rara vez es una caja cerrada con una sola entrada. Suele tener puerta principal, puerta de la cocina o del corredor, ventanas bajas que dan a la finca, una cuadra o un bajo anexo, una panera o un hórreo, un garaje separado y, muchas veces, herramienta y maquinaria guardada fuera del cuerpo principal.
Cuando estudiamos una casa así, no se trata de poner un detector en el salón y quedarse tranquilos. Se mira por dónde se entra de verdad, qué es lo que más se echaría de menos y qué zonas se pueden cubrir aunque estén separadas del edificio principal. En muchas casas de Aller la parte que más preocupa al dueño no es el salón: es lo que hay guardado en la cuadra.
Securitas Direct pasó a llamarse Verisure, pero el servicio y la central receptora son los mismos de siempre. Un equipo estándar para una casa de Aller suele incluir:
La configuración final no se decide por catálogo, se decide viendo la casa.
El servicio arranca desde 29,90 €/mes, siempre sujeto a estudio personalizado de la vivienda y a aprobación previa. En esa cuota entran la conexión 24/7 con la central receptora, el aviso a la policía cuando hay indicios de intrusión, el mantenimiento del sistema, el servicio técnico y el uso de la app.
El estudio no es un trámite de relleno. En un concejo con esta dispersión, dos casas del mismo pueblo pueden necesitar cosas distintas según cómo estén orientadas, qué accesos tengan y cuántos meses al año se usen.
Déjanos tu teléfono en el formulario y te llamamos en menos de 24 horas laborables. En esa llamada te preguntamos cuatro cosas concretas: dónde está la casa dentro del concejo, si es vivienda habitual o de temporada, qué accesos tiene y qué es lo que más te preocupa. Con eso ya se puede plantear un presupuesto realista y sin sorpresas. No te vamos a vender lo mismo que a un piso de Oviedo, porque tu casa no es un piso de Oviedo.
Aller no está aislado: comparte carretera y costumbres con toda la cuenca. Si estás valorando una alarma para una casa de la zona, estos son los concejos vecinos y lo que hay de camino desde aquí:
Sí. El equipo no depende de tu línea de teléfono ni de tu router: comunica de forma inalámbrica y con varias vías de respaldo, precisamente para sitios de montaña donde la cobertura no es uniforme. En el estudio previo se comprueba la comunicación en tu casa concreta antes de instalar nada, así que no te vas a llevar la sorpresa después.
No. El sistema tiene batería propia y sigue funcionando y comunicando con la central aunque se corte el suministro en el pueblo. En un concejo que llega a los 2.123 metros y donde los cortes de invierno son parte del paisaje, esto es de lo primero que preguntamos y de lo primero que se resuelve.
Es justo el caso donde más se nota. Una casa que se abre en agosto y en las fiestas es visiblemente una casa vacía, y sin alarma no hay forma de enterarte de nada hasta que subes. Con el sistema conectado, si alguien entra en enero te llaman ese mismo día, estés donde estés, y se da aviso a la Guardia Civil sin esperar a que vuelvas.
Sí, y en Aller es muy habitual pedirlo. Las edificaciones anexas se pueden incluir en el mismo sistema con detección propia. Muchas veces lo que más preocupa al dueño no es el interior de la vivienda, sino la herramienta y la maquinaria que están guardadas fuera del cuerpo principal de la casa.
No podemos darte un tiempo concreto porque depende del cuartel, de la carretera y del momento, y sería mentirte. Lo que sí cambia es cuándo empieza a contar ese reloj: con alarma conectada el aviso se da en el momento en que se detecta la intrusión, no cuando alguien pasa por delante horas después y ve la puerta abierta.
En todo el concejo de Aller, incluidos los núcleos pequeños y las casas aisladas. De hecho es en esas donde el servicio tiene más sentido, porque son las que peor resuelve una sirena que solo suena para el monte.
Incluye la conexión 24/7 con la central receptora, el aviso a policía ante indicios de intrusión, el mantenimiento del sistema, el servicio técnico y el uso de la app. El precio es desde 29,90 €/mes y queda sujeto a estudio personalizado de tu vivienda y a aprobación previa.
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