Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Oviedo, Asturias. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Oviedo: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Oviedo» o «Verisure Oviedo», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Oviedo tiene 223.968 habitantes y una superficie de 186,7 km², lo que da 1.199,6 habitantes por kilómetro cuadrado. Es una densidad alta, pero el reparto real no es homogéneo: casi toda la población se concentra en una ciudad muy compacta, y el resto del concejo se extiende en parroquias rurales, con casas dispersas y mucho verde entre ellas.
Ese es el rasgo que conviene entender antes de hablar de alarmas. Dentro del mismo ayuntamiento conviven el edificio de siete alturas con garaje comunitario y la casa aislada a la que se llega por una carretera estrecha. Y no tienen los mismos puntos débiles ni se protegen igual.
Oviedo funciona además como capital administrativa y de servicios de Asturias, con el hospital de referencia, la universidad y las oficinas de la administración. Eso multiplica el tránsito diario de gente que no vive aquí.
La forma dominante de vivienda en Oviedo es el piso. Manzanas cerradas en el centro, bloques en los barrios que crecieron después, portales con veinte o treinta viviendas, garaje bajo el edificio y trasteros en el sótano.
Un portal de una ciudad tan peatonal recibe un tráfico enorme: paquetería, comida a domicilio, técnicos, limpieza, gente que entra a dejar la bici o el paraguas. La puerta de la calle se abre decenas de veces al día y nadie identifica a quien entra, porque sería imposible.
El garaje es todavía más permeable. La puerta tarda en cerrarse, entra un coche detrás de otro y desde el sótano se sube al ascensor sin pisar la acera. Por eso el planteamiento útil es el mismo que en cualquier ciudad densa: tu casa no empieza en el portal, empieza en la puerta de tu piso.
No se trata de poner más aparatos, sino los que corresponden a tu planta, a tus huecos accesibles y a lo que tienes alrededor.
Piensa en una sirena a las cuatro de la mañana en un edificio de treinta vecinos. La oyen todos. No sale nadie al rellano. Y es lo sensato: nadie sabe si es una avería, un vecino que se ha equivocado al desconectar o alguien dentro de una vivienda.
En vivienda colectiva el ruido no organiza ninguna respuesta. Lo que sí la organiza es que alguien compruebe qué está ocurriendo.
Eso es la verificación. Cuando salta un detector, la señal sale de tu casa y llega a una central receptora de alarmas que trabaja las 24 horas, todos los días del año. Un operador comprueba qué pasa dentro y, si hay una intrusión real, avisa a la policía y te avisa a ti. Si el salto ha sido falso, se cierra ahí y no se moviliza a nadie.
Esto importa especialmente en una ciudad con mucha población mayor viviendo sola en edificios antiguos del centro. Que exista alguien al otro lado, comprobando y llamando, cambia por completo lo que significa una alarma en esa casa.
El clima de Oviedo tiene consecuencias muy concretas para lo que estamos hablando. Con lluvia frecuente y días cortos en invierno, la gente pasa poco tiempo en la calle, nadie está asomado al balcón y todas las ventanas están cerradas.
Es decir, la vigilancia informal del vecindario, esa idea de que alguien verá algo raro, desaparece durante meses. Y el ruido de la lluvia tapa cualquier sonido que venga del patio o del rellano.
Luego llegan las fechas en las que la ciudad se vacía o se vuelca fuera de casa. Los días grandes de San Mateo, en septiembre, con la calle llena hasta la madrugada. Los puentes largos, que dejan portales enteros a oscuras. Y agosto, cuando coinciden las vacaciones de casi todo el mundo. Una vivienda vacía en un bloque no está más segura por tener vecinos: cuando media escalera está fuera, un ruido en el descansillo se interpreta como algo normal.
Fuera del casco urbano, el concejo de Oviedo tiene parroquias con casas dispersas, muchas de ellas ligadas a una familia de la ciudad. Se usan los fines de semana, en verano y en fiestas, y el resto del año están cerradas.
El perfil de riesgo es opuesto al del piso. No hay portal ni vecinos al otro lado del tabique, no pasa nadie por delante y suele haber alrededor cosas de valor: herramienta, maquinaria, leña, vehículos. Si alguien entra en enero, es fácil que no se sepa hasta la primavera.
Por eso la protección se plantea de otra manera: detectar en los accesos y, si la finca lo permite, antes de que alguien llegue a la puerta. Y que la señal salga de allí, porque no hay vecino que vaya a llamar por ti.
Como capital de servicios, Oviedo recibe cada año a sanitarios, funcionarios, docentes y estudiantes que llegan por traslado o por curso y alquilan un piso una temporada. Es un mercado con mucha rotación y estancias cortas.
Para el propietario, el problema no es el inquilino: son las llaves. Copias hechas hace años, juegos que no se devolvieron, llaves prestadas a un familiar. Una cerradura no distingue entre una llave legítima y una copia antigua.
Un sistema conectado sí. Si tú no has desconectado la alarma, da igual con qué llave se abra la puerta: se detecta la entrada y la central la verifica. Y cubre también los periodos en que el piso está vacío entre un contrato y el siguiente, que son los que menos vigilancia tienen.
Damos servicio en todo el concejo de Oviedo, ciudad y parroquias, y en los concejos del entorno. Es una zona donde en pocos kilómetros se pasa del bloque urbano a la casa aislada, y el tipo de instalación cambia por completo de un caso a otro.
La diferencia de escala es enorme: Oviedo tiene 223.968 habitantes y el mayor de estos vecinos ronda los 14.000. La ciudad concentra el empleo y los servicios de toda su corona, y muchas de esas casas de alrededor pasan la semana sin nadie dentro.
El servicio arranca desde 29,90 €/mes. Es un punto de partida real, no un gancho: la cuota final depende del estudio personalizado de tu vivienda y está sujeta a aprobación previa.
En esa cuota entra lo que hace que el sistema sirva de algo: conexión 24/7 con la central receptora, verificación de los saltos, aviso a la policía cuando procede, mantenimiento, servicio técnico y la aplicación para controlarlo desde el móvil.
Conviene aclarar algo que genera dudas: Securitas Direct opera ahora bajo la marca Verisure. Es la misma compañía, la misma central receptora y los mismos técnicos; cambió el nombre comercial, no el servicio.
El presupuesto se cierra hablando contigo, porque un piso del centro y una casa en una parroquia no necesitan lo mismo:
Desde 29,90 €/mes. La cuota final se fija tras el estudio personalizado y está sujeta a aprobación previa, porque depende del tipo de vivienda, del número de accesos y del equipo necesario. Te la confirmamos por teléfono antes de que decidas nada.
No. Los equipos son inalámbricos, así que no hay que picar paredes ni pasar cableado por la escalera, algo especialmente útil en edificios con muchos años. Y en una casa donde vive una persona mayor sola, lo que más aporta es justo la parte de servicio: que cuando salte algo haya un operador comprobando y llamando.
Sí, y es donde más diferencia se nota. En una casa aislada no hay vecinos que oigan nada, así que lo importante es que la señal salga de allí y que alguien la compruebe. La instalación se plantea distinta que en un piso: se cuidan los accesos y el perímetro, no solo la puerta principal.
No. El sistema se instala dentro de tu vivienda y protege tu vivienda, así que es decisión tuya. Proteger elementos comunes, como el portal, el garaje o los trasteros, corresponde a la comunidad y se plantea como un proyecto aparte.
Sí, y es habitual en una ciudad con tanta rotación por traslados y estudios. Conviene decirlo al pedir presupuesto para acordar quién gestiona el sistema en el día a día y quién figura como contacto para la central.
Sí. Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure: misma compañía, misma central receptora, mismos equipos y mismo servicio técnico. Lo único que cambió fue el nombre comercial.
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