Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Artà, Illes Balears. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Artà: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Artà» o «Verisure Artà», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Hay un detalle que distingue la seguridad en una isla de la seguridad en cualquier pueblo de la Península: aquí no te puedes pasar a comprobarlo. Si vives en Palma todavía, pero si vives en Madrid, en Barcelona, en Alemania o en Reino Unido, entre tú y tu casa de Artà hay un vuelo, un aeropuerto y medio día. Comprobar que todo sigue en orden no es cuestión de coger el coche una tarde.
Artà tiene 8.629 habitantes y un término de 139,8 kilómetros cuadrados en el noreste de Mallorca, con litoral propio y una parte importante de suelo rústico. La combinación de municipio grande, población moderada y muchísima vivienda de uso estacional explica por qué aquí la palabra clave no es "ruido", sino "aviso".
Y hay un matiz que solo entiende quien tiene propiedad en una isla: la solución habitual de la Península —pedirle a un familiar o a un vecino que se acerque a mirar— aquí funciona mal. O no tienes a nadie, o tienes a alguien a quien no quieres molestar cada dos semanas durante todo el invierno.
Piénsalo en días. Una vivienda que se usa en verano y en algún puente está ocupada quizá 70 u 80 días al año. Los otros 285 está cerrada. Eso no es un matiz: es la característica principal del inmueble y debería determinar cómo se protege.
Una casa cerrada nueve meses tiene tres problemas encadenados. El primero, que se nota que está vacía: persianas siempre bajadas, jardín sin uso, buzón sin vaciar. El segundo, que nadie va a descubrir nada hasta que alguien vuelva. Y el tercero, el peor, que cuando lo descubres ya han pasado semanas y no queda ni rastro de nada.
Un sistema conectado rompe esa cadena por el punto exacto: convierte "me enteraré en mayo" en "me entero esta noche".
Dentro de esos 139,8 kilómetros cuadrados conviven realidades muy distintas. Está el casco de Artà, un pueblo habitado todo el año, con casas entre medianeras, patios y calles estrechas. Está la Colònia de Sant Pere, el núcleo costero del municipio, con un perfil mucho más estacional. Y está todo el suelo rústico intermedio, con fincas y casas de campo repartidas por caminos que no llevan a ninguna parte salvo a ellas mismas.
El casco tiene además una particularidad urbana que conviene mirar de cerca: casas antiguas con patio interior, terrazas y azoteas que a veces conectan visualmente con la vivienda contigua. Ahí el acceso no siempre se produce por la puerta de la calle, sino por arriba o por detrás, y son precisamente los puntos que nadie revisa.
La densidad media del municipio es de unos 62 habitantes por kilómetro cuadrado, pero esa media miente, como todas. En el casco hay concentración y vecinos; en la costa hay temporada; en el campo no hay nadie. Tres escenarios, tres formas distintas de plantear la protección de una vivienda.
Las casas de campo mallorquinas tienen un encanto evidente y una vulnerabilidad igual de evidente. Suelen estar al final de un camino privado, rodeadas de terreno propio, sin visibilidad desde la carretera y sin ninguna vivienda a menos de varios centenares de metros. Muchas tienen casetas, cocheras y edificaciones auxiliares.
Ahí la vigilancia natural es cero. No hay vecinos, no hay tránsito y una sirena sonando es literalmente un ruido en el campo. Pero también hay una ventaja que no existe en un piso: espacio para detectar antes. El portón, el camino de acceso, el perímetro de la parcela. Se puede saber que alguien entra en la propiedad mucho antes de que toque la puerta de la casa.
En verano, el noreste de Mallorca cambia de escala. Aumenta muchísimo la población efectiva, circula gente que no es del pueblo y ver a un desconocido deja de significar absolutamente nada. La vigilancia natural, que en enero funciona razonablemente bien en el casco, en agosto se disuelve.
A eso se suma otro factor propio de la isla: las viviendas que se alquilan por temporada. Por una casa así pasan llaves, códigos, personal de limpieza y huéspedes distintos cada semana. No se trata de desconfiar de nadie, se trata de tener control. Un sistema con app permite saber cuándo se conecta y se desconecta el sistema, gestionar accesos y comprobar el estado de la vivienda entre estancia y estancia sin tener que estar en la isla.
Aquí está el fondo del asunto. Un dispositivo que solo suena delega el problema en otros: en que alguien lo oiga, le dé importancia y llame. En una casa de campo de Artà en febrero, o en una vivienda de la costa un martes de noviembre, ese alguien no existe.
Un servicio conectado no delega. La señal llega a una central receptora atendida las 24 horas, allí se verifica lo que está ocurriendo y, si se confirma la intrusión, se avisa a la Guardia Civil sin esperar a localizarte. Que estés en otro país, durmiendo o con el móvil apagado no detiene nada. Para un propietario que no vive en Mallorca, esa es exactamente la diferencia por la que se paga.
Securitas Direct opera desde hace años bajo la marca Verisure. Lo contratado es un servicio, no un aparato, y comprende:
Añade además dos elementos decisivos para una vivienda que pasa meses sola: batería propia, para que un corte de luz no la deje sin protección, y comunicación por vía móvil, de modo que el sistema no dependa del router ni de una línea que se pueda cortar desde fuera.
Hay otro detalle práctico. Cuando ocurre algo en una vivienda vacía, alguien tiene que ir. Con el servicio contratado, esa gestión no recae sobre ti ni sobre el conocido de turno: la central se encarga del aviso y el servicio técnico se ocupa del sistema. Para un propietario que no vive en la isla, quitarse esa carga de encima vale tanto como la protección en sí.
El servicio parte de 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. La cifra final depende del inmueble, y en este municipio la variedad es enorme: no se parece en nada una casa del casco entre medianeras a un apartamento junto al mar o a una finca rústica con varias edificaciones.
Lo razonable es hacer el estudio antes de hablar de dinero. Se revisa la vivienda, se decide qué accesos hay que cubrir, se ajusta la propuesta a si está ocupada todo el año o solo en verano, y se cierra el importe antes de que tomes ninguna decisión.
El entorno comparte exactamente la misma dinámica. Capdepera, con 13.135 habitantes, está a 7 kilómetros. Son Servera, con 12.417, a 8,3. Sant Llorenç des Cardassar, con 9.231, a 11,1. Manacor, la localidad grande de la comarca con 49.153 habitantes, a 18,5 kilómetros. Ariañy, con 1.072, y Santa Margalida, con 14.056, a 21,2.
Es una comarca con mucha población en pocos kilómetros y, aun así, con un invierno tranquilo y muchas viviendas cerradas. La cercanía entre municipios significa también que los desplazamientos se hacen en minutos, en los dos sentidos.
Todos estos municipios viven el mismo contraste entre una temporada intensa y unos meses de invierno con muchísima vivienda cerrada. Si tienes propiedad en cualquiera de ellos, el planteamiento de seguridad es el mismo que se describe aquí.
Rellena el formulario indicando que la propiedad está en Artà y describe brevemente qué es: casa del casco, vivienda junto a la costa, finca rústica con edificaciones, apartamento. Di también cuántos meses al año está ocupada y si se alquila en temporada, porque son los dos datos que más condicionan la propuesta.
Déjanos tu teléfono y te llamamos en menos de 24 horas laborables. Si vives fuera de Mallorca, indícalo: se organiza el estudio de forma que puedas resolverlo sin viajar a la isla expresamente.
Recibes el aviso en el móvil en el momento en que se produce, estés donde estés, y puedes consultar el estado de la vivienda desde la aplicación cuando quieras. Pero lo importante es que no depende de ti: la central receptora verifica lo ocurrido y avisa a la Guardia Civil aunque tú estés a mil kilómetros y sin mirar el teléfono.
Precisamente esos son los meses en que hace falta. Una vivienda vacía siete u ocho meses no tiene quien la mire, y cualquier incidencia se descubriría en la siguiente visita. El servicio funciona igual esté la casa ocupada o no, y es en el invierno cuando aporta prácticamente todo su valor.
Sí. Desde la aplicación se controla el estado del sistema y se pueden gestionar los accesos, de forma que sabes cuándo se conecta y se desconecta. Es una situación muy común en el noreste de Mallorca y se contempla en el estudio inicial.
Sirve incluso mejor, porque sustituye lo que ahí no existe. Además, en una parcela grande se puede detectar el acceso mucho antes de que nadie llegue a la vivienda: portón, camino y perímetro. Eso adelanta el aviso varios minutos respecto a una casa urbana.
El sistema sigue funcionando con batería propia y se comunica con la central por vía móvil, no a través del wifi de la vivienda. Cortar el suministro o el cable no lo deja incomunicado, y la central registra además que ha habido una incidencia.
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. Incluye conexión 24/7 con central receptora, aviso a las fuerzas de seguridad, mantenimiento, servicio técnico y aplicación móvil. El importe final se concreta después de estudiar la vivienda.
También damos servicio aquí, y cada una tiene su propia página.
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