Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Pollença, Illes Balears. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Pollença: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Pollença» o «Verisure Pollença», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Pollença tiene 17.807 habitantes empadronados y 151,7 kilómetros cuadrados de término en el extremo norte de Mallorca, con costa propia y con buena parte del municipio metido en la Serra de Tramuntana. Pero el censo cuenta solo una parte de la historia: en verano aquí vive muchísima más gente que en enero, y en invierno hay zonas enteras donde no se abre casi ninguna puerta.
Esa oscilación es la clave de todo. La seguridad de una vivienda en Pollença no depende tanto de dónde está como de cuántos meses al año hay alguien dentro y de si el propietario puede acercarse a comprobar algo cuando le entra la duda. En una isla, esa última pregunta es mucho más seria de lo que parece.
El municipio no es una unidad homogénea. Conviven al menos tres realidades muy distintas, y cada una plantea un problema diferente:
Aplicar la misma receta a las tres es el error más frecuente. Un apartamento del puerto y una casa aislada en el campo no comparten prácticamente ningún punto débil.
Sobre el papel, Pollença tiene 117,4 habitantes por kilómetro cuadrado. Es una densidad moderada, pero es puramente estadística: la población se concentra en el casco y en el puerto, mientras que una porción enorme del término es montaña, campo y suelo sin edificar.
Para decidir cómo proteger una casa no sirve la media del municipio, sino la densidad de los cien metros que rodean tu puerta. En una calle del casco hay ojos. En una vivienda del campo, en la falda de la sierra, alguien puede estar veinte minutos trabajando sobre una ventana trasera sin que exista nadie que pueda verlo.
Cualquiera que viva aquí todo el año conoce el contraste. En agosto no cabe un coche. En enero hay calles del litoral en las que se cuentan las viviendas con luz encendida. Ese contraste crea un mapa que se lee desde fuera en cuestión de días: persianas siempre bajadas, buzones llenos, terrazas recogidas, jardines sin tocar.
Y esas casas no están vacías por dentro. Suelen conservar mobiliario, electrodomésticos, bicicletas, material náutico, herramienta. Cosas que el propietario no se lleva al marcharse porque volverá el año siguiente.
El problema añadido es el tiempo de descubrimiento. Si ocurre algo en diciembre en una casa que su dueño no abre hasta junio, pueden pasar meses entre el hecho y el momento en que alguien se entera. Eso multiplica el perjuicio, porque a lo que pueda faltar se suma todo lo que se estropea en una vivienda abierta a la intemperie durante un invierno entero.
Aquí aparece el factor que distingue a una isla de cualquier otro sitio. Si tu casa está en un pueblo de la península y un vecino te dice que ha visto algo raro, coges el coche y te plantas allí en un rato. Si tu casa está en Pollença y tú vives en Madrid, en Alemania o en el Reino Unido, no. Hace falta un vuelo, un día entero y bastante dinero para hacer una comprobación que probablemente no era nada.
El resultado, en la práctica, es que muchas viviendas del municipio pasan medio año sin que nadie las mire de verdad. La solución habitual —encargárselo a un vecino, a un familiar o a alguien que se pase de vez en cuando— funciona a medias: depende de la disponibilidad de otra persona y no ocurre en tiempo real.
Un sistema conectado rompe esa dependencia. La vivienda avisa sola, en el momento, y hay una central operativa las 24 horas del día que actúa sin necesidad de que tú estés en la isla ni de que llames a nadie.
Otra realidad muy presente en el municipio es la vivienda que se alquila por temporadas. Eso implica accesos constantes de personas distintas: inquilinos que llegan y se van, servicio de limpieza, mantenimiento, jardinería. Y también implica que la casa queda vacía entre una reserva y la siguiente, a veces varios días seguidos.
No se trata de desconfiar de nadie, sino de tener orden. Un sistema permite saber cuándo se conecta y se desconecta la vivienda, gestionar el uso según los periodos de ocupación y proteger específicamente esos huecos entre reservas que suelen ser los momentos más desatendidos del año.
Una alarma que solo hace ruido necesita que alguien la oiga y decida acercarse. En agosto, en el puerto, eso puede ocurrir. En febrero, en una calle donde tres de cada cuatro casas están cerradas, no ocurre. La sirena avisa al intruso de que ha sido detectado y nada más.
Las cámaras que solo graban tienen la misma limitación. Registran lo que ya ha pasado, sirven para el seguro y poco más. Lo que cambia el desenlace es que el aviso salga automáticamente del municipio en el mismo instante de la detección.
Se activa un detector. El sistema comunica de inmediato con la central receptora de alarmas, operativa 24 horas al día todos los días del año. Desde allí se verifica lo que está ocurriendo, se te intenta localizar y, si se confirma que hay alguien donde no debería haberlo, se avisa a las fuerzas de seguridad.
Esa verificación es lo que hace consistente el aviso, y funciona igual estés en la casa, en Palma o en otro país. La comunicación va por vía móvil propia, no por el wifi de la vivienda, y el sistema mantiene batería, así que un corte de luz o una línea de internet dada de baja fuera de temporada no dejan la casa desprotegida. En viviendas que se cierran medio año, esto es determinante.
El reparto concreto sale del estudio previo, hecho sobre la vivienda real: su ubicación, sus accesos, su orientación y sus meses de ocupación.
El servicio cubre el casco, el puerto, el litoral y las viviendas repartidas por los 151,7 kilómetros cuadrados del término, incluida la zona de sierra. También los municipios del entorno: Alcudia a 9,2 kilómetros, Escorca a 9,8, sa Pobla a 12, Campanet a 13, Búger a 13,4 y Muro a 16,2.
Todo el norte de la isla comparte el mismo esquema: fuerte estacionalidad, mucha vivienda de uso parcial y un buen número de propietarios que no residen en Mallorca.
El sistema de Securitas Direct, hoy Verisure, parte de 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. La cuota incluye:
El importe final depende de la casa. Un apartamento con un único acceso necesita bastante menos que una vivienda aislada con parcela, porche y varias fachadas expuestas.
Se hace desde el formulario de esta página. Déjanos tu teléfono y te llamamos en menos de 24 h laborables para conocer el caso: dónde está la vivienda, cuántos meses al año se ocupa, si se alquila y qué es lo que más te preocupa. Con esos datos se prepara una propuesta concreta y un precio cerrado, sin compromiso.
Sí, y es justo el escenario donde más se nota. Desde la aplicación consultas el estado de la vivienda, la conectas y la desconectas y recibes los avisos estés donde estés. Y si salta el sistema, la central actúa sin que tú tengas que hacer nada, algo decisivo cuando acercarse implica coger un avión.
Sí, y es precisamente su uso principal en un municipio tan estacional. El sistema permanece operativo con la casa vacía, mantiene batería frente a los cortes de luz y no depende de que tengas contratada una línea de internet en la vivienda.
Sí. Se plantea teniendo en cuenta los periodos de ocupación por terceros y, sobre todo, los huecos entre reservas, que son los momentos en los que la vivienda queda sola sin que nadie la esté mirando. Conviene comentarlo en la llamada para dimensionarlo correctamente.
La tecnología es la misma, el planteamiento no. En un apartamento el peso está en la puerta, la terraza y las correderas. En una casa aislada interesa detectar en el exterior y en el perímetro, porque quien se acerca dispone de mucho más tiempo sin ser visto. Eso lo define el estudio previo.
Sí. En viviendas de temporada suele guardarse ahí material náutico, bicicletas y herramienta, y son espacios que quedan desatendidos durante meses. Se incluyen en el estudio.
Sí. Securitas Direct pasó a operar comercialmente bajo la marca Verisure. Misma compañía, misma central receptora y mismo servicio.
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. Incluye conexión 24/7 con central receptora, aviso a la policía, mantenimiento, servicio técnico y aplicación móvil. El precio exacto depende de los elementos que necesite tu vivienda.
También damos servicio aquí, y cada una tiene su propia página.
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