Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Calviá, Illes Balears. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Calviá: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Calviá» o «Verisure Calviá», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Calviá es un caso extremo dentro de Mallorca. Tiene 53.793 habitantes empadronados y 145 kilómetros cuadrados de término, con una densidad de 371 habitantes por kilómetro cuadrado, pero esas cifras describen el invierno. En temporada alta el municipio funciona con una población real muy superior, repartida por una franja costera de urbanizaciones, apartamentos, adosados y villas.
La consecuencia para la seguridad de una vivienda es directa: aquí el parque inmobiliario está diseñado, en buena parte, para no estar ocupado todo el año. No es un municipio con algunas segundas residencias; es un municipio donde la segunda residencia es el patrón dominante y donde una parte enorme de los propietarios no vive en España.
Y hay otra cosa que sorprende a quien no conoce el término: el núcleo que da nombre al municipio es un pueblo pequeño del interior, a 154 metros de altitud, mientras la mayoría de la población y de las viviendas están abajo, junto al mar. Son dos mundos con el mismo ayuntamiento.
Cualquiera que haya pasado un invierno aquí lo ha visto: urbanizaciones completas con tres o cuatro casas encendidas y el resto cerradas. Persianas bajadas, coches ausentes, jardines sin uso, buzones que nadie abre.
Eso desmonta la idea de que estar rodeado de casas equivale a estar acompañado. En una calle donde el 80 % de las viviendas están cerradas, no hay vecino que oiga nada ni que note que algo va mal. La densidad sobre el papel no sirve de nada si detrás de esas paredes no hay nadie.
Es exactamente la situación en la que un aparato que hace ruido resulta inútil y en la que un servicio conectado a central lo cambia todo: alguien recibe la señal, la verifica y avisa a la Policía Local o a la Guardia Civil aunque en esa calle no quede nadie despierto en kilómetros.
La vivienda típica de la costa de Calviá no es un piso. Es una casa con parcela, con jardín, muchas veces con piscina, con terrazas a varios niveles y con puertas correderas de cristal que dan al exterior por dos o tres lados distintos.
Eso multiplica los puntos de acceso respecto a un piso urbano, y son puntos que además no se ven desde la calle. Una parcela con vegetación da intimidad para vivir y, cuando no hay nadie, da intimidad a cualquiera que esté dentro de ella.
La contrapartida es una ventaja real: en una parcela se puede detectar el acceso al recinto antes de que nadie llegue a tocar la casa. Portón, camino de entrada, perímetro. Eso adelanta el aviso varios minutos respecto a una vivienda urbana, donde la detección solo empieza cuando ya están en la puerta.
En una vivienda de temporada con jardín y piscina hay algo que no ocurre en un piso: mucha gente entra a lo largo del año sin que tú estés delante. Jardinero, mantenimiento de piscina, limpieza, quien gestiona el alquiler, algún operario puntual. Es normal y necesario, pero significa que hay llaves y códigos circulando.
Si además la casa se alquila por semanas, la lista crece cada temporada. Por eso lo importante en Calviá no es solo detectar una entrada forzada: es tener control y registro de cuándo se conecta y se desconecta el sistema. Desde la aplicación ves el estado de la vivienda, sabes cuándo se ha armado y puedes dejarla protegida en los periodos sin ocupación sin depender de que alguien vaya a hacerlo por ti.
Hay un matiz más: en una vivienda alquilada puede haber gente dentro cuando salta un aviso. Si la central sabe que hay ocupación, actúa de forma distinta que si la casa estuviera cerrada. Se define al contratar y evita malentendidos en ambos sentidos.
Una parte muy grande de la propiedad del municipio pertenece a residentes en Alemania, Reino Unido, los países nórdicos, Suiza o la Península. Para ellos el problema no es técnico: es de distancia. Entre tú y tu casa hay un vuelo, un aeropuerto y un día entero.
El apaño clásico —"ya le pido a alguien que se pase de vez en cuando"— tiene fecha de caducidad. O no tienes a nadie de confianza aquí, o tienes a alguien a quien no quieres estar molestando cada quince días de octubre a mayo. Y aunque se pase, se pasa un día de cada catorce.
Un sistema conectado no sustituye tu presencia: sustituye la necesidad de que haya presencia. Funciona todas las noches, también las de enero, y no depende de que tú mires el móvil.
Hacia el interior, el municipio cambia de carácter. Hay un núcleo tradicional pequeño, suelo rústico, fincas y viviendas dispersas en la zona de contacto con la Serra de Tramuntana. Allí no hay urbanización, ni portero, ni vecino a diez metros.
El planteamiento se invierte: se empieza por el acceso a la finca y por las edificaciones auxiliares, y solo después por la puerta de la vivienda. También importa la autonomía del equipo, porque en zonas altas y aisladas los cortes de luz son más frecuentes: el sistema funciona con batería propia y se comunica por vía móvil, no a través del wifi de la casa.
La señal llega a una central receptora que trabaja las 24 horas, todos los días del año. Allí se verifica lo que está pasando en la vivienda, se avisa a las fuerzas de seguridad y se te contacta a ti, estés en Mallorca o a tres mil kilómetros.
Ese paso intermedio, la verificación, es lo que hace útil el servicio en un municipio como este. Evita movilizar a nadie por una rama, una mascota o una cortina, y hace que cuando se avisa, el aviso tenga peso. En una urbanización vacía en invierno, es la única forma de que alguien se entere de algo.
Muchos propietarios de aquí contrataron hace años y preguntan por el cambio de nombre: Securitas Direct pasó a llamarse Verisure. Misma compañía, misma central receptora, mismo servicio.
Ese contraste, además, se recorre en muy pocos minutos de coche. Del núcleo interior a la costa, o de la costa a los pueblos de la sierra, hay distancias cortas y carreteras rápidas, así que conviene no pensar en el municipio como un sitio remoto: es un lugar muy accesible en el que, sin embargo, hay largas temporadas sin nadie mirando.
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. Incluye conexión 24/7 con la central receptora, aviso a la policía, mantenimiento, servicio técnico y aplicación móvil.
El importe final depende de lo que haya que proteger, y en Calviá la diferencia entre un caso y otro es notable: un apartamento con un único acceso no necesita lo mismo que una villa con parcela, piscina, varias puertas acristaladas y edificaciones auxiliares. Por eso el estudio es previo: para que sepas qué se instala, dónde y por qué antes de aprobar nada.
Palma, con 434.786 habitantes, está a 11,4 kilómetros, lo que convierte a Calviá en una extensión residencial de la capital además de un destino turístico. Andratx queda a 8,3 kilómetros con 12.195 habitantes, y Puigpunyent, ya hacia la sierra, a 6,3 con 2.049.
Hacia el norte los números caen en picado: Estellencs tiene 369 habitantes a 10,1 kilómetros, Banyalbufar 913 a 13,4, y Esporles 5.264 a 12,3. Es el contraste más brusco del suroeste de Mallorca: de una franja costera con miles de viviendas a pueblos de sierra con unos cientos de vecinos, en apenas diez kilómetros. Los dos extremos comparten, curiosamente, el mismo problema: mucha casa cerrada y poca gente que lo note.
Rellena el formulario indicando qué tipo de inmueble es —apartamento, adosado, villa con parcela, casa de campo—, cuántos meses al año está ocupada y si se alquila en temporada. Añade si hay personal que accede con regularidad, porque condiciona cómo se plantea el sistema.
Déjanos tu teléfono y te llamamos en menos de 24 horas laborables. Si resides fuera de España, indícalo: el estudio se organiza para que puedas resolverlo sin tener que viajar a Mallorca expresamente.
Ahí es donde más aporta. Cuando alrededor no hay nadie, el ruido no moviliza a ningún vecino, así que lo único que funciona es que la señal salga del inmueble: la central la recibe, verifica lo ocurrido y avisa a las fuerzas de seguridad. El sistema no necesita testigos para hacer su trabajo.
Desde la aplicación, estés donde estés: ves el estado de la vivienda, recibes los avisos al instante y sabes cuándo se conecta y se desconecta. Y lo importante es que la respuesta no depende de ti, porque la central actúa aunque tengas el móvil apagado o estés en otro huso horario.
No, se contempla desde el principio. El sistema se configura para que quienes deben acceder puedan hacerlo con normalidad, y tú mantienes el control de cuándo se arma y se desarma desde la app. Es una situación muy habitual en las viviendas del municipio.
Sí. Se trabaja por zonas: puedes dejar protegido el perímetro y las aberturas exteriores mientras haces vida dentro, o proteger la parcela entera cuando no hay nadie. La configuración se decide sobre el terreno, viendo la distribución real de la vivienda.
El equipo sigue operativo con batería propia y se comunica con la central por vía móvil, no a través del router de la casa. Ni un corte de suministro ni una avería de línea lo dejan incomunicado, y la incidencia queda registrada.
El punto de partida son 29,90 €/mes, sujetos a estudio personalizado y aprobación previa, con conexión 24/7 a central receptora, aviso a la policía, mantenimiento, servicio técnico y app incluidos. La cuota final depende de tu vivienda y se te comunica antes de que apruebes nada.
También damos servicio aquí, y cada una tiene su propia página.
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