Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en Alcudia, Illes Balears. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Alcudia: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Alcudia» o «Verisure Alcudia», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Alcudia tiene 21.907 habitantes censados y un término municipal de 60 kilómetros cuadrados, lo que da una densidad de 365 personas por kilómetro cuadrado. Es una cifra intermedia que esconde tres municipios distintos dentro del mismo nombre.
Está el casco histórico, con su recinto amurallado y calles estrechas de casas de piedra entre medianeras. Está la zona de apartamentos y hoteles, orientada al frente marítimo y construida para la temporada. Y está el resto del término: suelo rústico, fincas, casas aisladas y viviendas dispersas donde el vecino más próximo no se ve desde la ventana.
Cada uno de esos tres escenarios plantea un problema de seguridad diferente. Lo que sí comparten es el calendario, y ese calendario lo condiciona todo.
Alcudia vive volcada en la temporada. De primavera a otoño hay actividad continua, población flotante, alquiler vacacional y movimiento a todas horas. Y después, durante meses, buena parte del parque de vivienda se queda vacía.
Esa asimetría genera dos riesgos opuestos. En temporada, el riesgo es el anonimato: con tanta rotación de gente, ver a un desconocido entrando en un edificio no le llama la atención a nadie porque es exactamente lo que pasa cada semana. Fuera de temporada, el riesgo es la soledad: hay zonas residenciales enteras donde por la noche no se enciende una sola luz y no hay nadie que pueda darse cuenta de nada.
Un sistema pensado para Alcudia tiene que servir para los dos escenarios, no solo para uno.
El norte de Mallorca tiene un porcentaje altísimo de vivienda cuyo dueño no reside aquí. Puede vivir en la península, en Alemania, en Reino Unido o en cualquier otro sitio, y viene unas semanas al año.
En ese escenario, el riesgo no es que te sorprendan dentro de casa. Es que nadie se entere de nada durante meses. Sin sistema conectado, lo que ocurra en noviembre se descubre en la visita de mayo, y a esas alturas ya no queda nada que gestionar: solo constatar.
Lo que cambia el desenlace es que la vivienda avise sola. Detecta, la central receptora verifica el salto las 24 horas del día y avisa a la policía si hay indicios de intrusión, mientras tú recibes la notificación en el móvil aunque estés a dos mil kilómetros. Para un propietario no residente, esa es la función principal del servicio; todo lo demás viene después.
Una parte importante de la vivienda del municipio se alquila por temporada. Y donde hay alquiler vacacional hay algo muy concreto: llaves que pasan por muchas manos legítimas. Inquilinos que cambian cada semana, personal de limpieza, mantenimiento, la empresa que gestiona las entradas.
No se trata de desconfiar de nadie, sino de tener control. Saber cuándo se arma y se desarma el sistema, poder gestionar accesos sin repartir copias de llave indefinidamente y mantener protegida una estancia reservada donde guardes lo tuyo aunque el resto de la casa esté ocupada.
Es una configuración habitual en la isla y se plantea en el estudio previo, siempre que lo cuentes desde el principio.
La vivienda tradicional del recinto histórico es estrecha, profunda, con muchos metros de medianera compartida, patio interior o trasero y, a menudo, terrazas y azoteas a distintas alturas.
El error clásico con este tipo de casa es proteger solo la puerta principal, que suele ser la parte más sólida y la más visible desde la calle. Lo que casi nunca se cubre es lo de detrás: la puerta del patio, la ventana del trastero, la escalera que sube a la azotea, la claraboya. Son accesos sin testigos y sin ruido.
Además, en calles estrechas y de trazado antiguo, las alturas engañan. Un primer piso puede quedar al alcance desde un tejado contiguo o desde un patio del edificio de al lado. Por eso aquí el estudio no se hace sobre plano: se hace mirando qué tiene tu casa alrededor.
Fuera de los núcleos, el planteamiento cambia por completo. En una finca o en una casa aislada no hay portal, no hay vecinos de rellano y no hay tránsito de gente que actúe como testigo casual.
Y hay una consecuencia que se pasa por alto: en el campo, una sirena avisa sobre todo a quien está dentro. Si la casa está vacía, puede sonar sin que la oiga una sola persona. El aviso, por tanto, tiene que salir de la parcela por sí solo.
Lo sensato en este tipo de vivienda suele incluir:
En la vivienda de temporada más habitual, el apartamento con terraza, el acceso preferente no suele ser la puerta blindada: son las correderas de cristal y la terraza a la que dan.
Muchas terrazas se comunican con las contiguas o quedan a poca altura respecto a zonas comunes, cubiertas o jardines. Y el portal, en temporada, se abre continuamente por motivos perfectamente legítimos, de modo que no filtra nada.
Lo razonable aquí es proteger la puerta de la vivienda, el volumen interior de paso y, sobre todo, las aberturas exteriores accesibles. Y el trastero, si guardas allí bicicletas, material náutico o cosas que valen más de lo que parecen.
Pollença queda a 9,2 kilómetros, sa Pobla a 12,4, Muro a 14,2, Búger a 15,4, Campanet a 16,1 y Santa Margalida a 16,6. Es una comarca de municipios medianos y pequeños bien conectados por carretera.
Eso significa dos cosas. La primera, que moverse por la zona es rápido y rutinario para mucha gente. La segunda, que estar en una isla no implica estar aislado: en temporada, por el norte de Mallorca pasan cada semana miles de personas que no vive aquí ninguna.
La idea de que en la isla todo el mundo se conoce funciona en un pueblo pequeño en enero. No funciona en Alcudia en julio.
Una sirena hace ruido, y en según qué sitio ese ruido sirve de algo. En Alcudia, casi nunca es suficiente por sí solo, y por motivos distintos según la época del año.
En temporada, el municipio tiene tanto movimiento y tanto ruido ambiente que una alarma más no moviliza a nadie: la gente asume que se ha disparado sola. Fuera de temporada ocurre lo contrario y es peor: no hay nadie alrededor a quien avisar. En una casa aislada del término rústico, directamente puede no haber una sola persona en varios centenares de metros.
Lo que cambia el resultado es lo que pasa después de la señal: que llegue a una central receptora operativa las 24 horas, que allí se compruebe si el salto responde a una intrusión real o a un falso positivo y que, si hay indicios, se avise a la policía. La sirena disuade; la central resuelve.
Securitas Direct, que en España opera comercialmente bajo la marca Verisure, no vende un aparato: vende un servicio con personas detrás.
El servicio arranca desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa, con todo lo anterior incluido. El precio final depende de la vivienda, y en un municipio con esta variedad eso es literal: no se plantea igual un apartamento de temporada que una casa del casco antiguo con patio y azotea, o una vivienda aislada con parcela y anexos.
Trabajamos solo por formulario. Déjanos tu teléfono y te llamamos en menos de 24 horas laborables. Cuéntanos si la casa es habitual o de temporada, cuántos meses al año está cerrada, si se alquila, si está en el casco, en zona de apartamentos o aislada, y qué te preocupa más. Con eso se plantea la configuración y se te da un precio por escrito.
Es exactamente el caso en el que más aporta. La vivienda no necesita estar habitada para estar protegida: detecta sola, la central receptora verifica el salto las 24 horas y avisa a la policía si hay indicios, y tú recibes el aviso en el móvil aunque estés en otro país.
Sí. Desde la app compruebas si la vivienda quedó armada, consultas su estado y recibes las notificaciones al momento. Y lo importante es que la respuesta no depende de ti: la central actúa igualmente, verifica y avisa a la policía si procede.
En este tipo de vivienda lo prioritario no es la puerta principal, sino la parte trasera y la superior: puerta de patio, ventanas bajas, acceso a la azotea y claraboyas. En calles estrechas, además, se revisa qué alturas son realmente alcanzables desde tejados o patios contiguos.
Sí, y es muy habitual en el municipio. Se configura para el uso real: control del armado y desarmado, gestión de accesos sin repartir llaves indefinidamente y, si lo necesitas, una zona reservada que permanece protegida aunque el resto de la casa esté ocupada.
Sí. La comunicación con la central es propia e inalámbrica y no depende de tu router, algo muy útil en viviendas de temporada donde no se mantiene la línea todo el año. Además, el equipo tiene alimentación de respaldo ante cortes de suministro.
Sí. Securitas Direct pasó a operar comercialmente en España bajo la marca Verisure. Misma compañía, misma central receptora y mismo servicio; lo que cambió fue el nombre comercial.
Sí: Pollença (9,2 km), sa Pobla (12,4 km), Muro (14,2 km), Búger (15,4 km), Campanet (16,1 km) y Santa Margalida (16,6 km).
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